No Future | Paco Álvarez

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Salimos más fuertes” decían en el gobierno. Y se referían a ellos. Los demás, nos hemos quedado sin futuro. Me explico: hace un porrón de años, los de Sex Pistols y los punkis en general cantaban que “no había futuro”. También cuando vimos el nuevo siglo y que el año 2001 no era finalmente ninguna odisea, la mayoría pensamos que el futuro, por desgracia, ya no es lo que era. Con los años, especialmente con lo vivido en este último aciago 2020, el tiempo, aunque tarde, parece haberse detenido por fin y habernos escamoteado cualquier futuro ¿Quién se atreve a hacer planes? No me refiero a pensar con quién o cuántos vamos a cenar juntos en nochebuena (hay cuñadas que no caben en el grupo de seis), sino a hacer cualquier tipo de plan para la semana que viene, para dentro de unos días, para decidir salir de finde (si nos dejan o si no) o coger vacaciones en navidad o abrir un negocio, casarte, comprar una casa, contratar a alguien, cambiar de trabajo, comprar coche, apuntarse a estudiar inglés…

Nos hemos quedado sin futuro. Tanta mentira y tan poca gestión, tenía, indefectiblemente, que traernos aquí.  A ningún sitio. A un día sin mañana, sin futuro.

Nadie invierte en estas circunstancias en España, y mucho menos en Madrid, porque no sabemos si Sánchez nos va a prorrogar la alarma, nos va a poner en cuarentena, nos va a encerrar lejos de Ferraz y de Galapagar o nos va a seguir contando milongas sobre “la necesaria unidad”. Y por supuesto nadie en su sano juicio piensa en estos días alquilar un local, contratar a alguien, hacer una empresa, poner una tiendita…

Sin embargo, Sánchez se ha quitado, si no la mascarilla, si la careta. Le importa nuestro futuro, un comino. Lo único que le importa es seguir en la Moncloa, por encima de lo que sea. Aun cuando haya acabado con, por lo menos, el futuro de muchos madrileños. Si le dejamos.

Las academias, los bares, los teatros, el turismo, todo, se ha quedado no en estado de alarma, sino en estado catatónico, sin futuro, sin seguridad jurídica, sin planes. Dicen los que todavía creen algo de lo que diga el Dr. Fraude, que la urgencia en imponer el estado de rabieta, digo de alarma, era para evitar que un millón de madrileños se desperdigara por el resto de España. ¿Y qué?. Primero. Ya sería mucho suponer que entre ellos viajaran personas infectadas (que no enfermas), así que el gobierno piensa que el millón de madrileños son potencialmente culpables y les condena a restringir su derecho de movilidad, aunque estadísticamente, probablemente no habría, a las muy malas, ni un 0,5% de posibles infectados entre ellos. El resto, es decir, el 99,5%, que se jo…roben.

Mucha gente en cambio, pide más “cadenas”, pide que nos encierren, diciendo que así al menos, hacen algo los políticos… pero, ¿sirve de algo? Hombre, evidentemente si nos encerramos nueve meses en casa y salimos sólo junio, julio y agosto, a lo mejor vencemos el virus este, pero como dicen los 14.000 científicos y médicos de Harvard, Oxford, Cambridge, la Sorbona y demás universidades que están estudiando esto, el confinamiento tiene más perjuicios para la salud que beneficios. La razón es muy simple de entender. Mientras nos cuidamos del virus, descuidamos el sistema sanitario mundial, que se basa en la medicina preventiva y durante el confinamiento, nadie detectó precozmente ningún cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes, salud mental, odontología… a lo mejor el confinamiento evita que muramos por covid, pero facilita que muramos por muchas otras cosas que dejamos sin tratar. Por ejemplo, por desgracia más niños cogen pulmonías que covid, pero las escuelas están en precario este año por si los niños cogen covid y nunca han hecho nada contra la pulmonía, aunque el porcentaje de niños con covid que llegará a desarrollar la enfermedad, si tooodos se contagiaran, es mínimamente ridículo. El miedo es, por otra parte, humano y miedo es lo que nuestras autoridades, robándonos el futuro, han conseguido inocular a los padres. Bueno, a todos. Miedo. Menos mal que ellos, encerrándonos por nuestro bien, nos protegen.

A nosotros nos han robado el futuro, pero a los niños el recreo y el parque, y a los jóvenes las discotecas, los bares de copas, los conciertos, las excursiones a la sierra, las fiestas patronales… les están robando la juventud, inculcando miedo y culpa a partes iguales y por cierto, acabando con cualquier posibilidad de que en un futuro, la mayoría encuentren trabajo. En ningún sitio. Al gobierno le da igual. Lo importante es el aborto, Franco, la memoria histérica… Con que Madrid esté confinado -es por nuestro bien-, el futuro no importa. Es por nuestra salud y seguridad por lo que nos estabulan, digo confinan. Nosotros no sabemos cuidarnos, menos mal que ellos saben lo que nos conviene… aunque el Estado de Alarma tampoco es el mecanismo para limitar derechos fundamentales, a ellos les viene bien, están más fuertes, salieron más fuertes  y pueden doblegarnos. Pronto, no habrá ni jueces que les paren los pies y entonces… entonces sí que no tendremos ningún futuro. Habrá que volver a ganar la democracia, porque ésta, se la están cargando en nuestra cara.

Volviendo al virus, una pregunta ¿y si estuviésemos confundiendo el paradigma? Me explico. En esta segunda ola, de entre todos los infectados sólo llega a desarrollar la enfermedad, según los datos del gobierno, menos del 4% y a la UCI, aunque sea una desgracia, son derivados el 0,28%. En cualquier caso, a quien le toque, es una puñeta, pero como ocurre igualmente con cualquier otra enfermedad. Por ejemplo, un fumador de toda la vida mayor de 65 años, tiene un 16% de posibilidades de desarrollar cáncer. El triple que de desarrollar la enfermedad aun cuando fuera positivo en covid. La tan traída gripe, causó el año pasado medio millón de contagios, pero sólo 6.300 muertos y tampoco se cerró no ya Madrid, si no ni el transporte público. Yo no soy científico ni médico, pero no me parecería, con estas cifras, que fuera más peligroso coger el virus, que, por ejemplo, fumar y no veo que se prohíba vender tabaco ni que se confine a los fumadores.

Hombre, tampoco se trata de que hagamos fiestas de contagio, pero lo que deberíamos hacer es cuidar y proteger a los vulnerables, a aquellos que es más probable que vayan, no a contagiarse, si no a enfermar, y dejemos que los demás hagan su vida. Ni las mascarillas (obligatorias desde julio) ni los horarios de cierre, ni juntarnos de a seis como mucho, ni las aulas vacías, ni las tiendas cerradas a las diez, nos han salvado de que los datos de contagios aumenten. La alarma infantil de PeSánchez, tampoco nos va a evitar nada (que no sea un cabreo). Lo importante no debería de ser tal vez, frenar los contagios, sino la hospitalización, es decir, la enfermedad. Pero claro, como no hay futuro… nadie lo planifica y desde luego, los que por desgracia nos gobiernan, no ven más allá del próximo titular, de la próxima encuesta…

No future, my friend.

Paco Álvarez | Escritor