Revela que más de la mitad de los españoles teme una guerra y sitúa este riesgo por encima de otras preocupaciones sociales y personales.
El miedo a la guerra en España crece con fuerza. El CIS confirma que más de la mitad de los españoles teme un conflicto futuro y mira a Marruecos como una amenaza real.
El CIS confirma un aumento notable del miedo a la guerra en España
El miedo a la guerra en España supera cualquier previsión sociológica. El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) muestra un cambio profundo en el ánimo nacional. El 66,2 por ciento de los españoles reconoce que ha pensado alguna vez en la posibilidad de que España entre en una guerra durante los próximos años.
El dato resulta demoledor. Dos de cada tres españoles confiesan esa inquietud. Esta percepción domina un clima social marcado por tensiones internacionales, por la fragilidad del Gobierno y por la sensación de desprotección de nuestras fronteras.
El informe confirma un giro emocional claro. España no vive un miedo pasajero, sino un temor arraigado que supera incluso otras preocupaciones sociales y personales que antes ocupaban los primeros lugares del barómetro.
Este miedo a la guerra en España aparece como una consecuencia directa de un contexto geopolítico cada vez más inestable. Los ciudadanos sienten que el país se encuentra en una posición vulnerable por decisiones políticas equivocadas.
Rusia preocupa, pero Marruecos se consolida como enemigo real
El CIS señala que quienes creen posible un conflicto futuro consideran a Rusia como la amenaza más probable. El 57 por ciento sitúa a Moscú en ese escenario. Esa percepción procede de la presión de la OTAN, de la propaganda globalista y de la desinformación que condiciona la visión geopolítica europea.
Sin embargo, el dato más relevante no procede de Rusia. El informe del CIS revela que el 42,2 por ciento de los españoles señala a Marruecos como adversario directo. Este número no surge por casualidad. España sufre la política expansionista de Mohamed VI desde hace años, y Pedro Sánchez ha permitido ese avance con su sumisión diplomática ante Rabat.
Las intenciones marroquíes resultan claras. Marruecos desea anexionarse Ceuta, Melilla y las Islas Canarias. Ese objetivo forma parte de su hoja de ruta. El Gobierno de Sánchez fortalece esa ambición con concesiones continuas que debilitan la soberanía nacional.
Por eso, mientras Rusia representa un peligro potencial, Marruecos se presenta como un peligro real para millones de españoles. El miedo a la guerra en España crece porque la frontera sur se percibe cada vez más frágil.
La opinión pública ya no confía en el Ejecutivo. Los ciudadanos sienten que el Gobierno no protege los intereses nacionales. La percepción de amenaza avanza porque Marruecos actúa sin freno y Sánchez cede en todos los frentes.
Pesimismo social y sensación de inseguridad nacional
El barómetro confirma un ambiente cargado de desconfianza. El pesimismo domina la visión general de los españoles sobre la situación internacional. El 68 por ciento considera que existen más motivos para la preocupación que para el optimismo.
Este pesimismo se refleja también en la percepción de la situación de España. El 67,7 por ciento cree que el panorama nacional resulta negativo. La población observa un país debilitado, sin liderazgo y sin un Gobierno capaz de defender sus intereses.
El miedo a la guerra en España se alimenta de ese escenario. Los ciudadanos sienten que el país se encuentra indefenso ante amenazas exteriores, sobre todo por la actitud entreguista del Ejecutivo hacia Marruecos.
La entrada masiva de inmigración ilegal, la presión constante sobre Ceuta y Melilla, los movimientos diplomáticos de Rabat y la opacidad del Gobierno español aumentan la sensación de riesgo. La población interpreta que el enemigo más cercano no procede del este de Europa, sino del sur. No es el vecino amigo, es el enemigo.
El clima emocional del país confirma un hartazgo evidente. Los españoles desean un liderazgo fuerte que defienda la soberanía y proteja las fronteras. La ausencia de esa firmeza alimenta la inestabilidad.
España necesita recuperar su soberanía ante un peligro real
El miedo a la guerra en España no surge de la exageración mediática. El CIS certifica una preocupación real. Marruecos avanza con ambiciones expansionistas mientras Sánchez entrega la política exterior a Rabat. La frontera sur se debilita, y millones de ciudadanos lo perciben.
Los españoles piden seriedad, fortaleza y decisiones orientadas al bien común. El país no puede vivir bajo la amenaza constante de un vecino que sueña con apropiarse de nuestro territorio y que utiliza la inmigración ilegal como arma política.




