Los españoles reclaman claridad. Un 72% de la población apoya que la Policía Nacional publique la nacionalidad de los autores de delitos, pero el ministro Marlaska oculta su nacionalidad.
El dato procede de un sondeo publicado por El Español. El respaldo aparece tanto entre hombres como mujeres. La sociedad entiende que la información completa fortalece la seguridad y mejora el diagnóstico de los problemas reales.
En comunidades autónomas ya los publican. La Ertzaintza ya ofrece estos datos en sus informes oficiales. Los Mossos d’Esquadra comenzaron a hacerlo desde el 1 de enero en Cataluña. Sin embargo, Marlaska oculta la nacionalidad de los delincuentes en los informes de la Policía Nacional. Y lo peor, afirma que no resulta necesaria para prevenir delitos.
Dato mata a relato
Aunque Interior bloquea y censura la información general, algunos datos ya han salido a la luz. El Ministerio de Igualdad reconoció que el 32% de las agresiones sexuales registradas en 2025 las cometieron extranjeros. Ese porcentaje contrasta con su peso poblacional, que ronda el 14% del total. La sobrerrepresentación resulta evidente.
La Ertzaintza publicó en noviembre de 2025 un informe contundente. Entre enero y septiembre, el 64,2% de los detenidos eran extranjeros. En agresiones sexuales, el porcentaje alcanzó el 68%. En robos con violencia, llegó al 77%.
Estos datos no nacen del prejuicio. Surgen de informes oficiales. La realidad no necesita censura. Aun así, Marlaska oculta la nacionalidad de los delincuentes para sostener su discurso sectario.
Inmigración masiva, seguridad y responsabilidad política
El mismo sondeo revela otra realidad incómoda para el Gobierno. El 63,9% de los españoles considera excesiva la inmigración actual. El 76% reclama un mayor control de fronteras.
La ciudadanía percibe una relación directa entre inmigración ilegal masiva y aumento de la delincuencia en determinadas tipologías. Negar esa percepción no la elimina. Ocultar datos no resuelve problemas. Solo los agrava. Pero Marlaska los oculta porque teme que los hechos desmonten su relato.
“Dato mata relato”. La experiencia diaria de muchos barrios confirma lo que Interior intenta silenciar.
Marlaska debe dimitir
Un ministro que esconde información actúa por sectarismo. Renuncia a proteger a los ciudadanos. Incumple su deber. Sin orden, no existe justicia. La libertad necesita información veraz. La democracia exige transparencia institucional.
Quien oculta datos demuestra que no quiere resolver el problema. La sociedad española ya ha hablado. Reclama datos. Exige responsabilidad. Pide seguridad. El Gobierno debe escuchar o asumir las consecuencias políticas.
Marlaska oculta la nacionalidad de los delincuentes y traiciona la confianza pública. Un ministro que actúa así no busca soluciones. Protege una agenda ideológica ajena al bien común.
Por dignidad institucional, debe ser cesado o dimitir. Pero no lo hará. No tiene la ética necesaria para ello.
.




