Los Picapiedra | Paco Álvarez

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Los que ya tenemos unos años recordamos con cariño la magnífica serie de dibujos animados “Los Picapiedra”. En cambio esta generación recordará con horror y asco la época en la que Pedro y Pablo, Pablo y Pedro, que era como se llamaban también los protagonistas de aquella entrañable serie, gobernaron al alimón nuestro antes orgullosos país llamado todavía España.

Uno dice que es presidente y el otro sólo vice, pero a veces, no se sabe quién lleva el timón, quién la iniciativa de tanta gestión paleolítica, quién es más activo y quién pasivo. ¿Ejemplos? A patadas. No puede ser que Pablo ataque al Jefe del Estado, a los jueces, a la oposición, a la prensa y a todo el que no comulgue con sus “consignas” y que el presi, mientras, entretenido con sus juguetes favoritos, el Falcon y el “Aló presidente” mire para otro lado. No puede ser, por ejemplo, que el vice saliera en la tele el 19 de marzo anunciando que dotaría a las residencias (de las que él se autoproclamó “mando único”) de un fondo de trescientos millones de euros y que la realidad sea cero. Nada. Niente. Ah y de mando único nada, la culpa es del PP. Es un mal chiste, es un mal cuento, es una caricatura de político, una mueca, es un teórico macho alfa, que va de feminista pero que guarda, protector y patriarcal, las fotos íntimas de sus ex asesoras, para “protegerlas”, pobres mujeres “empoderadas” pero no tanto.

Uno, el de la cara contrita, pide unidad, pero lo que solicita es simplemente sumisión. No sabría organizar una pelea en un after y le ha tocado lidiar la peor crisis desde que acabó la guerra. Este Pesánchez también anunció doscientos mil millones para paliar la crisis el pasado 17 de marzo, pero también era un cuento, una broma. Postureo y relato. Historietas.

Esta es la realidad. No es necesario que hagan nada, basta con anunciar que lo van a hacer. La verdad, ya no importa, importa solo el relato, los cartoons, los dibujos animados. Y le dicen al ciudadano: Amigo, tienes dos opciones, o nos crees, o eres un facha. Ellos, según dijo Pedro, se merecen al menos “un notable” en su gestión de la crisis. Después de una caída del 10% de nuestro PIB y de no se sabe cuántos miles de muertos, eso no es que eso sea un chiste, es que es de mal gusto.

Bueno sería que su gobierno, como pasó con el paleolítico, pasara a la historia (o a la prehistoria) y que alguien con alguna capacidad de gestión o incluso el gobierno de unidad que el propio Pedro después de llevar tres meses pidiéndolo admitió que era mentira, que nunca se le había pasado de verdad por la cabeza… tomara las riendas de lo que será una dura y difícil recuperación en la que encima de tener miles de muertos y ser más pobres, tenemos menos libertades. Hay calles en Galapagar donde te piden la documentación por llevar una bandera de España, tal cual.

Pasarán diez años y esto será sólo un mal sueño, pero mientras lo vivimos, es más parecido a una mala pesadilla. La propaganda manda. Los cuentos, el relato, es lo único importante. Una empresa de comunicación se jacta de “haber ideado” la estrategia de “las cloacas” que ha encumbrado Pablo, el de la cara de Mármol que ahora afirma que hay que “naturalizar” el insulto. Será por eso que no acude a actos públicos, porque en presencia del “pueblo” seguro que resultaría natural que la gente le insultase, como poco.

Esa es la altura dialéctica y democrática de Pablo, pero como el ego de Pedro se alimenta por su sola presencia en Moncloa y el disfrute de las prebendas que ello lleva aparejado, el resto da igual. Le importa al picapiedra mayor tres narices con quien haya que pactar, su alma ya está vendida, con tal de seguir allí, en su sillón, quince minutos más. No necesariamente lo que es bueno para él, es bueno para España, pero qué más da, luego anuncio otro paquete de medidas que tampoco se vayan a cumplir y tan bien.

Total, ni Pedro ni Pablo, trabajan picando piedra, precisamente… Mientras, el segundo partido del gobierno sigue haciendo oposición a la oposición y de paso, anuncia medidas que para su relato, o para dividirnos, son fundamentales, como hacer que se hable de si el Rey emérito esto o lo otro, para juzgarle y condenarle en los medios de comunicación afines al régimen picapedreico sin que él tenga posibilidad alguna de defensa y por si acaso, también piden la regularización de todos los inmigrantes ilegales (unos 600.000) que estaban aquí cuando estalló la pandemia. Si criticas esta medida, por cierto, que sepas que eres además de facha, un racista.

De los barros de las protestas por lo del señor muerto a manos de la policía en Minneapolis, vienen estos lodos, ya que en el relato, en el cuento, en el TBO, no dan puntada sin hilo. No hay dinero ni para pipas, ni para pensiones dignas, ni para pagar los ERTES, pero vamos a darle nuestra nacionalidad (y sanidad, educación, paga, etc.) a cientos de miles de personas, porque sí, porque ellos lo valen, ya que entraron ilegalmente en Europa. Ojo, mientras tanto, pidamos dinero a esa misma Europa para nuestra reconstrucción y si Holanda se niega, es que no son solidarios.

Hombre, yo a estos no les daría ni la hora, si lo que van a hacer es gastárselo en paguitas y regularizaciones… Ese es el gobierno de los picapiedra, gastar dinero a espuertas en cosas que no son necesarias, como un gobierno mastodóntico, dinosáurico, plagado de asesores, para luego decirnos que nos tienen que subir los impuestos, porque claro, no les da para todo… Por cierto, subir impuestos en época de recesión es la mejor receta para aumentar la recesión, pero claro, estos cerebros paleolíticos, no dan para tanto.

Lo más curioso del gobierno de Pedro y Pablo, de los picapiedra de cuento, es que cada vez somos más los españoles que de verdad pensamos que tras la puesta a disposición de la justicia, nos gustaría que ambos, Pedro y Pablo, terminaran picando piedra, como en los dibujos animados terminan los “malos”. Tamaña pésima gestión y tanto “relato” debería acarrear responsabilidades. A picar piedra, hombre…

Paco Álvarez | escritor