Zapatero es el personaje nefasto que pactó con etarras y se enriqueció con dictaduras mientras destruía los cimientos de España.
El panorama judicial sugiere el fin de la impunidad de Zapatero, quien muestra un nerviosismo evidente ante el inminente levantamiento del secreto de sumario del caso Plus Ultra. Pero mientras él se atrinchera en el silencio o la soberbia para intentar eludir la justicia, la sociedad civil está muy «cabreada» y recuerda con dolor cómo este personaje nefasto pactó con terroristas, sembró la semilla de la división y el guerracivilismo que hoy padecemos y, además, se ha enriquecido.
La herencia de un expresidente nefasto para la nación
El «cabreo» de los españoles no nace hoy; es el resultado de años de agresiones a nuestras instituciones. Zapatero fue el arquitecto del enfrentamiento social con su infame frase: «nos conviene que haya tensión» antes de unas elecciones. Desde su llegada al poder tras una manipulación del dolor en el peor atentado de nuestra historia del 11M, su agenda consistió en romper la concordia nacional. Vendió las reservas de oro de la nación, negó la crisis económica de 2008 y, lo más grave, reabrió la caja de Pandora del separatismo que hoy amenaza con fracturar nuestra patria.
Resulta repugnante recordar cómo Zapatero estableció una alianza con los asesinos de ETA, una senda que Pedro Sánchez ha completado liberando a sicarios etarras como Anboto. Es un insulto a la justicia y a la memoria de los mártires por la libertad. Zapatero inició la complicidad del PSOE con el PNV y Bildu para mantenerse el sillón a cambio de impunidad terrorista.
No contento con debilitar España desde dentro, Zapatero ha ejercido de emisario sanchista ante el fugitivo golpista Puigdemont. Ver a un expresidente del Gobierno haciendo la rosca a un golpista huido de la justicia es un acto de total degradación institucional. Esta conducta solo refuerza la convicción de que estamos ante un político que ha antepuesto sus intereses personales y de partido a la soberanía e independencia del Reino de España. Y todo eso produce el «cabreo» de los españoles. Mucho «cabreo».
Negocios oscuros bajo el amparo de dictaduras
El nerviosismo actual de Zapatero tiene nombres y apellidos vinculados a la narcodictadura comunista venezolana. Sus lustros de blanqueo al régimen de Maduro, su complicidad durante el último pucherazo electoral y sus viajes en aviones de PDVSA son hechos documentados. La imagen de Zapatero reuniéndose con un sobrino de Maduro condenado por narcotráfico en un lujoso piso de Caracas define perfectamente su catadura moral y su alejamiento de los valores cristianos y éticos que deben regir la vida pública.
El rastro del dinero es implacable. Mientras las familias españolas luchan por educar a sus hijos y llegar a fin de mes, vemos crecer la fortuna inmobiliaria de Zapatero. Los 480.000 euros cobrados de la firma Análisis Relevante por informes fantasmagóricos son solo la punta del iceberg. Incluso sus hijas, bautizadas ya como las «zapaterillas prodigiosas», recibieron 190.000 euros en operaciones opacas con empresas de reciente creación. A esto se suma su tenaz labor de lobismo al servicio de intereses del régimen comunista chino, una actividad jamás aclarada que compromete nuestra seguridad nacional. Y todo eso produce el «cabreo» de los españoles. Mucho cabreo.
Justicia para una España herida
Es lógico que Zapatero esté nervioso; su futuro es oscuro. Pero más lógico es el cabreo monumental de los españoles. No solo hablamos de corrupción económica, sino de una corrupción moral y política que intentó romper nuestra Patria («España es un concepto discutible y discutido«) y sustituir nuestros valores por un relativismo radical y de ideología de género. La justicia debe actuar con firmeza para que el daño causado por este personaje nefasto no quede impune.
José María Romero | escritor
TAGS: Zapatero, Caso Plus Ultra, Corrupción PSOE, Unidad de España, Narcodictadura Venezuela, ETA, Familia Natural, Libertad de Expresión.




