Los numerosos escándalos por los que Marlaska debería dimitir

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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha acumulado toda una colección de escándalos en apenas tres años desde que fue nombrado por Pedro Sánchez en junio de 2018, y que, en circunstancias normales, justificarían su destitución inmediata. Muchos de ellos tienen un trasfondo político encaminados a la ilegalización de Vox

Sin ser exhaustivos, estos son algunos de los desmanes que ha perpetrado Marlaska como ministro y que lo hacen merecedor de una total reprobación personal, jurídica y política.

1. Estiró la invención de agresión homófoba para cargar contra Vox

Marlaska ha tratado de sacar rédito político del episodio protagonizado por el homosexual que se inventó una agresión homófoba en Madrid el pasado fin de semana. Grande-Marlaska alimentó durante varios días la apariencia de veracidad de la denuncia y señalado a Vox como responsable del mismo, estirándola hasta la misma mañana del miércoles, pese a que la Policía ya investigaba como falsa desde el martes esa denuncia.

El ministro del Interior tenía cumplida información del avance de las investigaciones, pero prefirió mantener la puerta abierta a la posibilidad de que la agresión hubiera sido real para sostener sus señalamientos a «la ultraderecha, Vox» como supuestos responsables de la violencia homófoba y de delito de odio.

2. Acercamientos de etarras

El Ministerio del Interior ha autorizado más de 140 beneficios penitenciarios a presos etarras bajo el mandato de Grande-Marlaska y contra el criterio de las juntas de tratamiento de las prisiones. Estos beneficios a presos de la banda terrorista ETA por decisión de Interior consistieron en mejoras en el grado y numerosos acercamientos a prisiones del País Vasco o próximas a esta región, siguiendo la política pactada del Gobierno con EH Bildu a cambio de su apoyo parlamentario.

El pasado otoño de 2020, Marlaska evidenció una grave dejación de funciones al ignorar la avalancha de inmigrantes ilegales llegados a la localidad canaria de Arguineguín. Más de 20.000 personas, cifra récord, procedentes en su día del Magreb, y con picos diarios de hasta 600 llegadas, se hacinaban en pocos días en el muelle sin que Interior reaccionara ante la crisis.

La invasión de Ceuta de más de 8.000 inmigrantes marroquíes a través del espigón de El Tarajal fue otra gran crisis migratoria que le estalló a Grande-Marlaska ante la total falta de previsión y dejación de funciones de Interior. En la madrugada del 17 de mayo de este año 2021, centenares de jóvenes comenzaron a colarse en territorio español en un flujo que no se detuvo durante las siguientes horas, después de que Marruecos desactivase el control fronterizo horas antes y a pesar de que Marlaska tuviese información «fiable» sobre el asalto a la frontera incluso 48 horas antes y decidió no reforzarla.

5. La purga de Pérez de los Cobos

Marlaska destituyó de forma ilegal al coronel aduciendo «falta de confianza», cuando la realidad es que éste investigaba la responsabilidad de la Delegación del Gobierno -dependiente de Interior- en la autorización de las marchas del 8M, unas pesquisas ordenadas por un juez. Al ministro no le gustó que el coronel de la Guardia Civil cumpliera con su labor, por lo que ordenó su destitución, pero que acabaría siendo tumbada por la Justicia. «Ilegal» y «discrecional»: así calificó el juez la decisión del ministro Marlaska de purgar al coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos

6. El ataque contra Vox en Vallecas y el ocultamiento de los atacantes de Podemos

La campaña de las elecciones autonómicas madrileñas del pasado 4 de mayo comenzó marcada por la salvaje agresión contra los dirigentes de Vox que abrieron su campaña en un acto en Vallecas. Aquel acto se saldó con 13 heridos y otros 13 detenidos por el lanzamiento de piedras y palos contra los simpatizantes de Vox, un saldo de daños que pudo haber sido aún mayor de no mediar la valiente actuación de los escasos agentes desplegados. Una valentía a la que hubo que recurrir ante la escasa dotación policial que la Delegación del Gobierno decidió desplegar en el acto, a pesar de tener conocimiento de la violenta actuación que radicales de ultraizquierda estaban preparando.

Pero no solo eso, el nefasto comportamiento de Grande-Marlaska con respecto al acto de Vox en Vallecas no se quedó en la desprotección a los simpatizantes de este partido, sino que continuó cuando se supo que dos de los detenidos por liderar las agresiones resultaron ser dos escoltas de Pablo Iglesias, a la sazón candidato de Podemos a esos comicios del 28-A. Marlaska sabía desde el 15 de abril, pocas horas después de los hechos, la identidad de estos dos detenidos, y ocultó la información durante toda la campaña, hasta después de las elecciones. Marlaska ordenó no comunicar que entre los arrestados se encontraban Alberto y Daniel, dos miembros del equipo de seguridad conformado por Pablo Iglesias para garantizar su protección personal.

7. Las balas ‘fake’ a Iglesias no investigadas

La convulsa campaña a las elecciones autonómicas madrileñas dio una vuelta de tuerca más cuando comenzaron a aparecer unas supuestas cartas con balas y amenazas, la primera de ellas dirigida a Pablo Iglesias, y las siguientes, al propio Marlaska y a la ministra Reyes Maroto –recibió un cuchillo ensangrentado–, además de a la directora general de la Guardia Civil, María Gámez. En el caso de la ministra Maroto, la Policía encontró rápidamente que el remitente era un vecino con problemas de esquizofrenia residente en El Escorial: había puesto incluso su nombre y dirección en el remite. Pero sobre el origen de las balas, nunca se tuvo noticia. De hecho, la Policía de Marlaska llegó a reconocer dos meses después ante la juez que no había investigado las balas de Iglesias por una razón tan peregrina como que «el fax no ha funcionado durante un tiempo».

8. Bronca a la Guardia Civil tras detener a los terroristas CDR

En septiembre de 2019 la Guardia Civil completó una exitosa misión que se saldó con la detención de nueve personas vinculadas a los llamados Comités de Defensa de la República (CDR) que habían formado un grupo terrorista, fabricaban explosivos y sobre los que se descubriría en la investigación que estaban recabando información como posibles objetivos de Pablo Casado, Manuel Valls o José Manuel Villegas. Pues bien, la reacción de Marlaska tras completar la misión fue convocar a los mandos de la Guardia Civil para abroncarles porque estimó que no se le había informado con suficiente antelación de la acción que se iba a llevar a cabo. La razón para este comportamiento de Marlaska tiene su origen en que su jefe, Pedro Sánchez, estaba en ese momento llegando a Nueva York y cuando fue preguntado por la prensa acerca de la operación, desconocía que se habían encontrado explosivos en la misma.

Son mucho más pero hemos seleccionado unos pocos que demuestran la poca catadura moral de una persona que no debe estar ni un minuto al mando del Ministerio del Interior.  Pero Marlaska, sin embargo, se aferra a su cargo con el plácet del presidente Sánchez que lo mantiene.

(Adelante España|OK Diario)