Interior blinda el casoplón de Iglesias: 50 agentes y una unidad de élite

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El Ministerio del Interior refuerza el dispositivo de seguridad instalado en las inmediaciones de la casa del vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, y de su pareja, la ministra de Igualdad, Irene Montero. El chalet en el que residen en Galapagar está estos días rodeado por al menos medio centenar agentes y una veintena vehículos. Entre ellos, un equipo del Grupo de Reserva y Seguridad Nº 1, con uniforme negro. Además, a los manifestantes se les ha trasladado por parte de los agentes que no está permitido golpear cacerolas ni provocar «contaminación acústica».

Al menos medio centenar de agentes de uniforme -y posiblemente alguno más de paisano- vigilan estrechamente la casa de Pablo Iglesias e Irene Montero estos días. La casa y los alrededores: pueden verse agentes hasta a 300 metros de la vivienda. Entre el grupo, según ha sabido OKDIARIO de fuentes de la Guardia Civil, hay al menos 3 suboficiales al frente que dan las órdenes diarias del despliegue y vigilan que el operativo se realice sin complicaciones.

El número de agentes varía según el día de la semana: los sábados las marchas con banderas y cacerolas son más numerosas, y ese día suele haber un ligero refuerzo de agentes, en torno a media docena extra. A ellos se le suma el retén de dos agentes que están las 24 horas en la garita situada frente al chalet. Sin embargo, este martes se han roto todos los precedentes: OKDIARIO ha podido contabilizar alrededor de medio centenar de agentes.

Una unidad de élite

Entre los agentes desplazados estos días hasta Galapagar hay miembros de una de las unidades de élite de la Guardia Civil, los Grupos de Reserva y Seguridad. Una decena de agentes, encuadrados en el grupo Nº 1 de esta unidad, ha sido desplegado en la zona por orden de Interior.

Los GRS son expertos en control de multitudes, van equipados con un uniforme verde oscuro y una boina negra. Fueron las unidades que se desplegaron también en los pueblos de Cataluña contra el referéndum ilegal del 1-O en 2017.

Otra de las misiones encomendadas a los GRS es la protección de altas personalidades del Gobierno. Este verano el Ministerio del Interior les encargó formar el grueso del equipo de protección que veló por la seguridad del presidente Sánchez y su familia durante sus vacaciones en Doñana. Han participado en misiones internacionales.

También hay agentes de paisano. Este martes, un vehículo de color negro con dos ocupantes con apariencia de civiles se dirigió hacia la zona donde comienza el corte de la vía pública frente al domicilio de Iglesias. Varios agentes trataron de cerrarles el paso, mientras otro les advertía: «Tranquilos, son compañeros».

Pablo iglesias
Un grupo de una treintena de guardias civiles a pocos metros de la finca de Iglesias.

Blindar a Iglesias

Desde que comenzasen las caceroladas en todo Madrid, entrado ya el mes de mayo, la casa del vicepresidente segundo ha sido uno de los epicentros de estas protestas. No por su poder de convocatoria, que no suele superar el centenar de manifestantes, sino por lo simbólico del lugar, la residencia del líder de Podemos. Desde el primer momento, Interior destinó un operativo de agentes de la Guardia Civil del puesto de Galapagar para proteger la vivienda. La orden fue directa del ministro Fernando Grande-Marlaska.

Ese operativo ha ido creciendo con el paso de las semanas. Primero fueron cinco vehículos y una decena de agentes. A los pocos días, con el éxito de estas convocatorias, se añadieron más agentes de los puestos cercanos como San Lorenzo del Escorial o Torrelodones, y se sumaron más vehículos para rodear todas las pistas que circunvalan la finca. Incluso se llegó a cortar el tránsito a pie por la vía que transcurre frente a la puerta principal de la casa de Iglesias. Esta semana, la zona está «tomada», como relatan los vecinos del vicepresidente a OKDIARIO.

También el CNI

El Gobierno se ha tomado muy a pecho la protección de las viviendas de sus altos cargos durante las caceroladas ciudadanas de protesta. Hasta tal punto que en el operativo diseñado por el Ministerio del Interior juega un papel fundamental la información aportada por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que evalúa a diario la evolución de dichas caceroladas para determinar si es necesario reforzar los dispositivos policiales en las viviendas de los ministros, como ocurre en el chalet del vicepresidente Pablo Iglesias.

Efectivos y vehículos de la Guardia Civil protegiendo el perímetro, la escolta personal de Policía Nacional blindando el interior y el CNI aportando información de inteligencia para prever la evolución de las protestas frente a la casa de Iglesias en Galapagar (Madrid). Así ha definido Interior el operativo de seguridad que protege en su domicilio al vicepresidente Pablo Iglesias y a la ministra de Igualdad, Irene Montero.

Fuentes de Interior revelan a OKDIARIO que el Gobierno ha encargado a un equipo operativo del CNI una completa «vigilancia» ante el aumento de protestas y caceroladas en las proximidades de las viviendas de altos cargos del Ejecutivo.

El plan de seguridad involucra al CNI en cuestiones puramente de inteligencia y prevención de riesgo: su misión es anticiparse a convocatorias, detectar su origen y ‘objetivos’, identificar a cabecillas de las protestas y calibrarlas para poder diseñar un operativo acorde con el nivel de la ‘amenaza’. Una labor que se desarrolla principalmente en internet y en redes sociales. Las fuentes consultadas ni confirman ni desmienten si existe algún operativo ‘físico’ en el lugar.

Impedir caceroladas

Por otra parte, los efectivos de la Guardia Civil han recibido órdenes para impedir las sonoras caceroladas a las puertas del célebre casoplón de Pablo Iglesias e Irene Montero en Galapagar. Con la excusa de que provocan «contaminación acústica» que perjudica a las especies animales del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama junto al chalet de los líderes de Podemos, los agentes están desactivando el ímpetu ruidoso de los vecinos que acuden cada tarde a la calle de los dirigentes de Podemos.

Así lo denuncia Cristina Gómez Carvajal, concejal de Vox en el municipio, en un vídeo en el que narra la situación vivida. «Nos informan los agentes que ha traído Pablo Iglesias de que hoy no nos dejan hacer ruido. Pero va a dar lo mismo. Nos vamos a comportar como todos los días, pero no vamos a dejar de venir», indica. «Vamos a seguir, Pablo, Irene, aquí estaremos todos los días, hasta que os aburramos y os vayáis a Venezuela», avanza esta edil del partido de Santiago Abascal.

Por tanto, desde este lunes no se pueden golpear cacerolas frente a la famosa parcela de 2.300 metros cuadrados con piscina. No obstante, los manifestantes críticos con la gestión del Gobierno de la crisis del coronavirus seguirán agitando pancartas y banderas españolas mientras dan paseos alrededor de la propiedad.