Familias organizadas | Pablo Garrido

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En otro tiempo el objetivo se fijaba en que la familia estuviera unida; y no es que ese bien encomiable haya prescrito, sino que ahora, la unidad se supone en un movimiento organizado, que extralimita la unidad familiar. Más brevemente: la organización cohesiona la familia. ¿Cuál es el motivo para una organización familiar? Sin rodeos: el motivo para la construcción de organizaciones familiares es la salud psíquica de vuestros hijos y nietos. Los abuelos en muchos casos están en la primera línea de protección a los que por diversas causas les encomiendan.

El proyecto ideológico para alterar las bases antropológicas de la persona y la sociedad tiene a la enseñanza, en todos sus niveles, como campo prioritario de actuación. ¡Padres!, no basta trabajar duramente para alimentar a los hijos, y seguir, como hace  años, los ritmos establecidos por la legislación para atender al curso escolar. ¡Van prioritariamente a por vuestros hijos! Informaros de lo que está pasando en Canadá, o en el estado de California, USA. El gobierno canadiense, y el gobierno federal californiano, están llevando hasta sus últimas consecuencias las mismas leyes de género promulgadas en España a nivel nacional y en todas las autonomías.

El objetivo de buscar modos de organización familiar es la integridad de vuestros hijos.

Con todo el énfasis posible, y de nuevo, hay que declarar la falta de correspondencia entre lo ético y lo legal: no todo lo que se legisla cumple con los principios de una moral, que encuentra su correspondencia en la Ley Natural. Las legislaciones perniciosas perfilan siempre el Goliat contra el que tarde o temprano hay que enfrentarse.

Si la familia quiere mantener un cierto margen de bienestar, tiene que organizarse, dar la cara, aprovechar los recursos legales que aún quedan, elegir muy bien los compañeros de viaje para una actuación que ha de ser firme y decidida a favor de los hijos.

¿Qué pasaría, si uno de vuestros hijos de once o doce años, confiando en su profesor, le manifestase cierta inclinación homosexual, y de forma automática este niño fuera sustraído a vuestra tutela para iniciar un proceso de bloqueo hormonal y tratamiento en una línea de feminización o masculinización hormonal antagónico a la base cromosómica como varón o mujer? Alguno dirá: ¡qué exageración!, eso no puede pasar. Amigo mío: eso está pasando de forma frecuente y dramática en los lugares antes mencionados con unas legislaciones similares a la que disponemos en nuestra España. El desarrollo de la legislación, que respalda la ideología de género, seguirá unos pasos más o menos acelerados según la resistencia de la sociedad civil, que en este caso pasa por la organización de las familias.

El comienzo de un curso escolar está lleno de preparativos, y el presente va acompañado por la preocupación más que justificada de los posibles contagios provocado por este extraño virus, del que se nos informa muy mal, creando una gran confusión e incertidumbre. Lo que nos está sucediendo ofrece motivos suficientes para desconfiar, con sólidos argumentos, de los que toman las decisiones.

Siendo todo esto de la máxima gravedad, los padres deben mirar muy bien qué contenidos van a recibir los hijos en las materias troncales y del currículo en su conjunto, sin dejar a un lado las actividades extraescolares, haciendo uso del PIN parental, con el que se hace constar al centro escolar correspondiente la postura y derechos de los padres en la educación de los  hijos, y de los propios niños.

Estamos en los albores de una censura sin precedentes al más puro estilo orweliano, donde al ciudadano sólo le queda repetir la versión oficial. No vamos a seguir por ese camino. Pero sí quiero señalar la necesidad urgente de una distancia crítica a nivel individual. Si es urgente organizarse y asociarse, no lo es menos la razón crítica. Lo podemos denominar como queramos, razón crítica, discernimiento, análisis crítico de la realidad o ejercicio de la libertad de pensamiento, que pretenden ahogar.

Querido amigo, hay que distanciarse de lo que está pasando con la perspectiva suficiente para la observación y el juicio. Soy creyente y te recomiendo la serenidad de un rato de oración diario, si puede ser acompañado por los tuyos y la Biblia; y como profeso el catolicismo, no descarto el tiempo de un rosario con la serenidad que aporta la repetición de cincuenta avemarías. Si no eres creyente, no te apartes del catolicismo cultural en el que fuiste formado. No es poca cosa defender los verdaderos derechos humanos, de la carta de Naciones Unidas, del año cuarenta y ocho. Otra cosa, bien distinta, son los nuevos derechos, que esta misma institución está apadrinando en Occidente.

Decía que nuestro catolicismo cultural es una herencia que sostiene muchas más cosas, que las grandes catedrales españolas. Ahora necesitamos volver la mirada hacia una fuerza espiritual, que transformó a lo largo de los siglos la barbarie en cristiandad, y puso las bases sociales y antropológicas, de lo que hoy somos y tenemos; y nos quieren arrebatar, principalmente en la persona de nuestros hijos y nietos.

Pablo Garrido