En este año de 2026, cuando Estados Unidos conmemora el 250 Aniversario de su independencia, no podemos soslayar la eficaz intervención española en esa guerra de las 13 Colonias, contra la distante Metrópoli europea. Durante el periodo comprendido entre el año 1775 y 1778 (oficialmente desde el año 1779) la Corona española apoyó a los norteamericanos contribuyendo, de una manera eficaz, con dinero, armas y pertrechos que llegaron a través del río Misisipi. Un español, entonces Gobernador de la Luisiana española, Bernardo de Gálvez y Madrid, consiguió liberar de fuertes ingleses las riberas de ese gran río venciéndolos en las batallas de Baton Rouge, Mobile, Manchac y Natchez. De esta manera quedaba expedita la navegación por el rio Misisipi, por donde el ejército continental norteamericano comenzó a recibir sin problemas las necesarias armas y alimentos para sus soldados.
No se puede olvidar el aporte de la carne española al ejército norteamericano, que les proporcionaron las más de 10.000 vacas importadas de las misiones y ranchos españoles establecidos en Texas que, por decisión de nuestro gran Bernardo de Gálvez y Madrid, lograron aliviar el hambre de los estómagos vacíos de los soldados norteamericanos, para que pudieran continuar la lucha.
Una gran parte de la actuación española en la guerra de la independencia norteamericana, se desarrolló en la Florida en poder, entonces, de Inglaterra. Una nueva y definitiva victoria de Bernardo de Gálvez sobre los ingleses, en la toma de Pensacola (capital de la Florida occidental) liberó, después de casi 30 días de asedio, las costas del Golfo de México, de manera que su pudo abastecer al grueso de las tropas francesas y americanas, instaladas en Yorktown, Virginia.
Todo esto ocurría en un escenario donde los españoles, desde principios del siglo XVI, ya habían conquistado y poblado ese territorio de guerra “moderna”. Pasaron más de 260 años desde que España “descubrió” los Estados Unidos de América, abriendo sus puertas de entrada por La Florida en el año 1513, por la aventura emprendida por el gran explorador español, Juan Ponce de León, buscando (según diversas crónicas) la fuente de la eterna juventud que, además de no localizarla, terminó pagando con su vida ese sueño quijotesco. Curiosamente, cuatro años más tarde, en el año 1517, el piloto español, palense por más señas, Antón de Alaminos, inmerecidamente muy olvidado, desvió sus naves a La Florida para salvar a la tripulación de la terrible sed, y descubriendo la famosa “corriente del golfo” que tanto facilitó la vuelta de nuestras flotas de Indias.
En la conquista de La Florida los españoles sacrificaron muchas vidas; este territorio junto con el “Mar Español” (Océano Pacífico), descubierto por Vasco Núñez de Balboa en el año 1513, ha sido un gran “cementerio” de españoles que, pasado el tiempo, todavía no ha sido reconocido como tal en nuestra Historia.
Difícil es publicar una cifra de muertes de españoles durante la exploración y conquista de la Florida; solo podemos aproximarnos a la verdad histórica, siempre con reservas, citando cifras procedentes de las diversas crónicas que han proporcionado datos de las expediciones españolas por ese territorio.
Cómo hemos citado anteriormente, en el año 1513 Ponce de León fue el primero en pisar la tierra de la Florida. En esa expedición le acompañaron 80 hombres. Murieron bajo las armas de los indios, además del mismo Ponce de León, todos los que con él fueron, durante los combates o como consecuencia de las heridas recibidas.
En el año 1525 fue Vázquez de Ayllón quien corrió la aventura de La Florida, mediante una numerosa expedición de cerca de 500 hombres. Las condiciones adversas de la mar, y demás desgracias pasadas en esta expedición hizo que desaparecieran la mitad de los expedicionario; es decir unos 250 hombres murieron en este empeño.
Dos años más tarde, en el año1527, Pánfilo de Narváez pensó conseguir doblegar La Florida, mediante una expedición numerosa de 400 hombres. La impericia de Pánfilo de Narváez, las luchas con los indios semínolas y los consabidos desastres marinos, acabaron con la mayoría de expedición, excepto cuatro tripulantes, entre los que se encontraba el superviviente español por excelencia, Alvar Núñez Cabeza de Vaca.
Poco más de diez años después de la desgraciada aventura de Pánfilo de Narváez, otro español, Hernando de Soto, emprendió una gran expedición de cerca de 1000 hombres. Esta numerosa expedición pretendía pacificar y conquistar no solamente el territorio de La Florida conocido hasta entonces, sino que pretendía explorar tierra adentro buscando el oro y una gran ciudad tan rica y esplendorosa como la Tenochtitlan conquistada por Hernán Cortés en la Nueva España. Tan ambiciosa era la aventura, que el mismo Hernando de Soto dio en llamar a esta expedición de la “Gran Florida”. Y, en efecto, grande fue esta Florida explorada recorriendo los actuales estados norteamericanos de Carolinas, Tennessee, Oklahoma, Arkansas, Texas y Luisiana. Nuestro Hernando de Soto descubrió el rio que bautizó con el nombre de Espíritu Santo (HoyMisisipi) donde, enfermo, murió y fue sepultado en sus procelosas aguas. Los supervivientes, unos 280 hombres, tuvieron que navegar en socorridas balsas por el río Misisipi, desde Oklahoma hasta la desembocadura del mismo, en Nueva Orleans, Luisiana.
Por último, la conquista definitiva de la Florida la ejecutó, en el año 1565, el asturiano y gran conocedor del mar y su navegación, Pedro Menéndez de Avilés, con una expedición muy numerosa compuesta de cerca de 2000 hombres, entre soldados, marineros y colonos, para expulsar del territorio español de la Florida, a los intrusos franceses. No citan las crónicas el número de bajas españolas de esta expedición, aunque se sabe que durante la lucha contra los franceses, la mortandad de españoles fue muy baja. El mayor número de fallecidos en esta expedición alcanzó elevadas cifras motivadas por enfermedades, el hambre, la sed y los naufragios durante el primer año de la conquista.
A Menéndez de Avilés se le honra, entre otras circunstancias de su profesión marítima, por ser el fundador de la ciudad de San Agustín de La Florida, que hoy ostenta el título de ser la ciudad más antigua de Norteamérica, cuyos habitantes son felices recordando y haciendo honor a su origen español.
Podríamos resumir estas epopeyas españolas en La Florida, con un homenaje a los cerca de 1500 muertos españoles que dieron su vida en La Florida, desde el año 1513 hasta el año 1565 que, con su sacrificio, la Corona española consiguió abrir un camino de éxitos posteriores, en los Estados Unidos de América, comenzando por La Florida, y extendiéndose después por la mayoría de los actuales estados de Norteamérica hasta llegar, incluso, hasta Alaska, cuyo exitoso proceso es muy ignorado por los españoles.
En este año 2026, en que los Estados Unidos conmemoran el 250 aniversario de su independencia de Inglaterra, no debemos olvidar que uno de los principales escenarios de esa guerra estadounidense del siglo XVIII, se realizó en la provincia española en La Florida, conquistada por los españoles desde el año 1513. En un primer agradecimiento, finalizada la guerra, durante la firma del Tratado de Paris, firmado el día 3 septiembre del año 1783, se devolvía a España La Florida, en poder de Inglaterra en ese momento. Lástima que no se pudiera conseguir de nuestro fiel enemigo, la devolución de Gibraltar… (También de triste recuerdo en este año 2026). En cualquier caso, los españoles han continuado dando su sangre en La Florida, después de ofrecerla, más de dos siglos antes.
Los Estados Unidos han tardado mucho tiempo en reconocer el valor de la ayuda española recibida en esos años de la independentista guerra estadounidense. No obstante, reunidos en sesión extraordinaria, el año 2014, el Congreso y el Senado norteamericano, cumpliendo la promesa en favor de Bernardo de Gálvez, dictada en el año 1783 por el Comandante en Jefe del ejército continental, George Washington, se colocó en las paredes del Senado el cuadro de Bernardo de Gálvez y Madrid, y se le nombró Ciudadano Honorifico de los Estados Unidos de América.
Nunca es tarde para honrar a los héroes españoles. Los americanos mantienen intacto el eslogan del sueño americano, pero no deberían olvidar que uno de sus orígenes fue debido a un sueño español.
Madrid, días de guerra mundial petrolera, a 27 de marzo de 2026
Juan Hernández Hortigüela | Historiador y escritor
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