El peor ministro de Sanidad de toda la historia

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Mientras el número de cadáveres no para de crecer, a Salvador Illa se le acumulan los escándalos día a día.

Mientras las cifras de cadáveres y de sanitarios infectados no paran de crecer –superan los 26.000 y los 46.000, respectivamente– al ministro Salvador Illa se le acumulan los escándalos. Esta semana, hemos conocido, por ejemplo, algunas irregularidades sorprendentes protagonizadas en las compras de material por un órgano que se encuentra bajo su mando, el Ingesa. En 14 contratos suscritos se consigna como «desconocida» la dirección del proveedor que había resultado elegido como adjudicatario, algo que vulnera las prácticas más elementales del Derecho Administrativo y que el Ministerio asegura que iba a ser corregido.

También hemos sabido que se compraban equipos de protección a precio de oro a compañías chinas cuando las españolas cobraban cantidades comparativamente irrisorias. Ocurrió con las batas y con todo tipo de materiales. Mientras el Gobierno regaba a algunas empresas con una lluvia de millones en los mercados internacionales, el Ministerio avalaba la exportación de guantes, mascarillas y otros productos a Cuba, Argelia, Marruecos, Perú o Guinea Ecuatorial. La salida de este material se produjo en el peor momento de la crisis, cuando miles de médicos, enfermeras y otros profesionales se dejaban su vida por salvar la de los demás ataviados con bolsas de basura y otros enseres improvisados por la falta de equipos de protección adecuados. Un dislate más en la cuenta del que ya es el peor ministro de Sanidad de la historia.

(Sergio Alonso. Diario La Razón)