El pastorcillo, el cambio de pastorcillo y Santi matamoros | José Antonio Ruiz de la Hermosa

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Queridos lectores, quiero pedir perdón por mi ausencia de la pasada semana, pero mi salud anda entre mal y peor, pero poco a poco la vamos restableciendo. No me gusta faltar a una cita, pero esta conjuntivitis secundaria a un absceso en los senos paranasales, me tiene fastidiado desde septiembre, sin que mis queridos ex-compañeros galenos consigan enviarme a los campos Elíseos.

Pero no estoy aquí para contar mis cuitas personales, pues mi misión es otra: La de ponerles al día de la cara oculta o no tan oculta de nuestra Sociedad y sobre todo de los lerdos y forajidos de toda condición que andan por estos alrededores. Por desgracia, muchos más de lo que desearíamos, pero es que cuando algún tipo de cuadrúpedo abunda, suele ser porque no hay depredadores naturales que los mantengan a raya y equilibren la cantidad de los mismos, eliminando a los más ignorantes de ellos, lo que hace que sean menos, aunque como conocen el peligro que les puede sobrevenir si destacan, se mantienen taimados y ladinos en evitación de su total extinción.

Pero, parece ser que ha aparecido nuevos elementos dentro de la fauna ya existente que en contra de sus mayores, y no me refiero a los padres o de línea directa, sino a los del grupo o partido iniciático, han tomado las referencias con las que se engañaba a las ovejas del redil, como válidas y deseables. Quizás porque nadie puede ser tan malo o pérfido siempre y a veces surgen de entre las ovejas cañas que se convierten en lanzas. Lanzas que al final pueden acabar con los lobos disfrazados de corderos o también lo que se llamaba abogados de pleitos pobres, que al final no eran más que aprovechados que como sacamantecas se reían de los borregos, consiguiendo además que la manada los siguiese cual flautista de Hamelín.

En esto que ya en momentos y lugares pretéritos como primero Cataluña (tierra de castillos) y Castilla (también tierra de castillos), a los borregos se les empezó a caer la venda de los ojos. Básicamente porque la venda era de mala calidad y porque los malos pastores, esos que cual trileros les prometían el oro y el moro, no dándoles el oro, pero si rodeándolos de moros. Pues como que la gente empezó a triscar sobre el pedregal de la política.

Ni los flautistas y juglares comprados a golpe de subvención, mantenían ya su inicial éxito. Pues hemos visto, como en menos de dos años ha caído, mejor se ha precipitado al vacío como si fuera un agujero negro, la audiencia de la única televisión de este País, que aunque recibe diversos nombres como: espantosa, telecirco, telecuatreros, la secta, etc…., emitía por diferentes frecuencias o canales las mismas noticias con la misma carga ideológica y los mismos malos y buenos. De hecho, lo del Covid primero, lo de las vacunas después y finalmente que casi el cien por cien de las televisiones, casi el noventa por ciento de las radios y, así así, de los periódicos dijesen lo malo que es Putin y Rusia, y nos hablasen del “paraíso terrenal” de Ucrania con sus ríos de miel y su aire perfumado, que de ir tanto cántaro a la fuente, pues ya empieza a resquebrajarse y el público a no creerse al pastorcillo que avisa de que viene el lobo, porque al pastorcillo ya le ha visto el plumero, sobre todo desde que le han cambiado el nombre por el de “Tony” y además, que los perros que le acompañan se les ve muy gordos y lustrosos para lo que debieran.

Cada día que pasa, los perros aúllan más, y como diría Don Quijote a su fiel escudero: ¡Ladran, luego cabalgamos! De lo que deduzco que las mentiras que los de la única cadena de televisión no nombrada anteriormente, que es la que marca el paso de la desinformación, ya van mal en ese dirigir la orquesta y la marcha que esta interpreta. Empieza a no colar muchas cosas y tanto no cuela que recientemente en un mitin el líder de los que dicen querer acabar con los malos de los castillos y mazmorras, se dirigía en una plaza de la insigne ciudad bañada por los ríos Tinto y Odiel, que: ¿Qué hacían allí? ¿Acaso eran machirulos, homófobos, racistas, fascistas, etc., etc….? siguiendo la letanía del homónimo que sobre los seguidores del Apóstol que diría la caballería cristiana contra los enemigos de España, se dirigía al principio de su discurso electoral a los allí presentes.

Si, porque quien se apoya en rufianes y estafadores, esbirros y secuaces, sacamantecas y terroristas varios, se está poniendo nervioso y eso le hace alargar la lengua. Sobre todo cuando las plazas antes llenas de borregadas se convierten en eriales de los treinta que cobran del presupuesto que sale de los bolsillos de usted y de mi. Aparte de esos, la gente como que empieza a delimitar: lugares, personajes y sobre todo vendedores de peines y mantas en los camiones que cuando yo era niño recorrían los pequeños pueblos de la geografía Hispana.

Pero debo decirles, que el peligro, si está en los malhechores, pero la maldad no tiene límites y embauca a nuevos aspirantes a vivir del estrago en bienes y haciendas, aunque para eso se hagan aliados naturales del pastorcillo y de sus perros de presa. Por desgracia a mi también me engañaron hace años, pero lo bueno de ser viejo, es que te permite recordar y comparar y desde 1973 busco, observo y comparo. Yo creía que había buenos pastorcillos, incluso los antepasados del malísimo del que hablábamos antes. También creí en los nuevos pastorcillos que decían poder arreglar los desaguisados de los malos pastorcillos. Pero después de varios años e intentos aparentemente fallidos, simplemente me di cuenta de que estaban jugando a la vieja comedia del «poli bueno y el poli malo». Por desgracia, amargamente lo comprobé en mis propias carnes múltiples veces: ¡Prometo reparar las injusticias del mal pastorcillo! Pero no solo no lo hacían sino que las mantenían o tapaban hasta que el otro volvía a hacerse cargo del redil.

En definitiva, que a esta gentu…., solamente hay que echarla siguiendo las instrucciones que en la Sagrada Biblia nos dan al respecto, a pesar de lo violentas que puedan parecer las instrucciones del Señor nuestro Dios. Y propongo firmemente darle una oportunidad al homónimo del pescador de Galilea que mandaba las huestes castellano-leonesas contra los infieles. Pero eso sí, con la salvedad de que también en la Sagrada Biblia se prevé que algunos de entre los buenos se pierdan en brazos del mal, por lo que habremos de estar vigilantes y sobre todo dispuestos a tomar las medidas necesarias, por expeditivas que sean. Y ahí, y hasta después del 19 de junio, lo dejo…

José Antonio Ruiz de la Hermosa | Escritor