El padre que recurre la vacunación en los colegios: «Los políticos se están saltando todas las leyes de protección al menor»

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Tal y como informábamos en el día de ayer, el padre de un menor escolarizado -el abogado Curro Nicolau– en la Comunidad Valenciana ha presentado este lunes un recurso ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) contra la decisión de la Generalitat Valenciana de recabar en 24 horas la autorización de los progenitores de los menores de 12 años para que sean vacunados contra el coronavirus. Pide la suspensión cautelar de la orden del Ejecutivo valenciano argumentando que va contra varias leyes, como la de Protección de Datos y la Ley del Menor.

La Generalidad tenía previsto comenzar ayer miércoles la vacunación de los menores de 12 años en la Comunidad Valenciana, y prevé que el 22 de diciembre, último día lectivo antes de la vacaciones de Navidad, esté inmunizado todo el alumnado que curse estudios entre Cuarto y Sexto de Primaria, según ha informado el Ejecutivo.

Por su interés reproducimos fragmentos de la entrevista que ha hecho María Jamardo en El Debate al abogado Curro Nicolae. «Mi hija ha llegado a casa con un papel para firmar indicando si queremos que se vacune en su colegio, o no, y tiene que devolverlo al día siguiente. En menos de 24 horas», relata Nicolau a El Debate. «No hay una resolución administrativa como tal, ningún decreto, sino una simple carta que la Consejería de Educación valenciana dirige a todos los centros educativos. Ayer mismo dice esa carta que se da un plazo de 24 horas para que los centros escolares recopilen la autorización de las familias que ni siquiera es autorización, sino una mera respuesta: que contesten ‘Sí’ o ‘No’ a la vacunación», añade.

Y «no están recopilando un consentimiento cualquiera para que tu hija salga de excursión, están preguntando sobre datos médicos sensibles que van totalmente en contra de la intimidad del menor», denuncia Nicolau, «mientras existe una legislación expresa sobre protección a la infancia, una Ley de Protección de Datos muy estricta para cualquier aspecto sobre la salud, de trascendencia mucho menor».

«Más allá de los beneficios que pueda reportar la vacuna a los niños y a su entorno, lo que no se puede hacer en un centro escolar es estigmatizar, identificar y señalar a quienes vayan en la cola a la vacuna frente a los que no. Se sabrá perfectamente quién está y quién no está. Y no se trata de ir en contra de la vacuna. Es, sencillamente, que las cosas no se pueden hacer así, saltándose totalmente a la torera la ley y mucho menos porque estás marcando a los niños que no son, ni siquiera, los responsables últimos de la decisión» añade el abogado.

–Entonces… ¿este recurso no es sobre el fondo, sino contra la forma? 
–Eso es. En primer lugar, a mi juicio, está motivar la decisión de que la vacuna, para los menores de 12 años, sea en los centros escolares. En segundo término, el tema de la seguridad para los niños: no es lo mismo vacunar en un contexto sanitario (centro de salud o médico, hospital o incluso vacunódromo) donde hay personal sanitario suficiente en caso de que surja cualquier eventualidad adversa, y el riesgo existe, que hacerlo en el gimnasio, el comedor o el salón de actos de un colegio.
Ya sé que habrá quien me diga que, en principio, no tiene porque pasar nada. Lo sé. Pero imaginemos que algún menor sufra un ataque de ansiedad, una reacción cutánea… A mí como padre no me da la misma tranquilidad. No estamos hablando de algo inocuo. No son espacios que propicien la seguridad ni la salud de los alumnos en este caso. Y no es mi opinión es la opinión de los pediatras.
–¿En qué datos te basas?
–En un completo informe que ha elaborado el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría. El tema de la seguridad es el más importante.
–Has mencionado lo delicado del tratamiento de los datos médicos de los menores. Si se vacunase fuera del colegio, después, ¿el centro podría recabar esos datos?
–No. En mi opinión no puede. Los documentos sobre la vacunación son archivos médicos y como tales deberían ser archivos cerrados y tener un tratamiento adecuado a lo que recoge la Ley de Protección de datos. Un nivel que es superior a cualquier otro dato. Y los colegios no están autorizados para gestionar ese tipo de datos médicos. Si a eso sumamos que la autorización que han enviado a las familias valencianas se da por escrito y en papel. Demasiada gente con acceso a información sensible.
Los políticos, como siempre, saltándose todas las leyes de protección al menor, actuando por encima del bien y del mal. Con la excusa de inmunizar o de protegerles a ellos y a los demás, lo que están haciendo es dejar de proteger los derechos que ya les pertenecen. Al final el mensaje es que como hay una urgencia, como estamos en pandemia la ley ya da igual, la dejamos aparte. Eso es peligrosísimo. Vivimos en un sistema democrático. Se pueden tomar medidas igual de eficaces pero con respeto a la ley.
–Tras la vacunación de los mayores de 12 años, algunos colegios solicitaron a los padres datos actualizados sobre las dosis recibidas por los niños… 
–Bueno, pues yo entiendo que esos datos no se pueden recopilar porque ni siquiera son vacunas obligatorias. Y, desde luego, lo de no permitir a los padres acompañarlos lo entendía todavía menos. Una vez trascendió mi recurso, curiosamente, se modificó este aspecto y, ahora, uno de los dos progenitores (padre o madre) estarán presentes.
Estamos hablando de una decisión administrativa que se dictó por la Consejería de educación y que, por el formato que tiene, no vale. Me gustaría ver , en su momento, el expediente que la Administración entregará, en su día, al tribunal, pero entiendo que el formato empleado es totalmente nulo. A mi juicio Educación no tiene este tipo de competencias en materia de sanidad. Ya veremos si  el acto administrativo es válido.
Y otro matiz importante es que si a partir del 23 de diciembre y hasta el 10 de enero los centros están cerrados y la justificación de la campaña de vacunación en los colegios es la máxima agilización y rapidez en la inmunización. ¿Vas a dejar dos semanas en blanco sin vacunar? Es todo de una incongruencia espectacular. Por un lado se están dado mucha prisa y por otro lado les da igual que en vacaciones no se vacune.
–Si se admitieran las cautelarísimas, ¿qué pasaría después?
–En este caso las cautelarísimas se pueden adoptar en ausencia de la otra parte. Si se hiciese, a continuación se solicitaría a la Generalitat el trámite administrativo completo. Y a continuación se presentaría la demanda y la contestación a la misma por parte de los servicios jurídicos de la Administración valenciana.