Corrupción del Gobierno de Sánchez: financia combatir un alga marina en la República Dominicana, abandona España

corrupción del Gobierno de Sánchez

No es solo corrupción robar, también lo es gastar cientos de miles de euros fuera mientras tu país se cae a pedazos.

Corrupción del Gobierno de Sánchez y prioridades invertidas

La corrupción del Gobierno de Sánchez ya no se mide solo en comisiones o favores. También se mide en millones de euros «regalados» fuera mientras España se desmorona por dentro. El Ejecutivo ha aprobado la movilización de casi 1 millón de euros para combatir el alga sargazo en República Dominicana, México y otros países del Caribe. Sí, un alga en El Caribe.

El dinero sale del bolsillo de los españoles. Se canaliza a través de programas de cooperación internacional, transición ecológica y desarrollo sostenible. El problema no es la cooperación. El problema no es la magnitud del gasto. Es el desprecio absoluto por las necesidades reales de España.

Además, y tal como señalan expertos, es mucha «casualidad» que uno de los países a los que va destinado esa cantidad de dinero sea, precisamente, República Dominicana, un paraíso fiscal donde muchos socialistas como Felipe González y José Bono, entre otros tienen la nacionalidad

Millones para fuera, abandono dentro

La corrupción del Gobierno de Sánchez se vuelve obscena cuando se compara este despilfarro con lo que ocurre dentro de nuestras fronteras. Mientras se financian proyectos en el Caribe, España sufre accidentes mortales por falta de inversión. En Adamuz, en la Dana, en los apagones de la red eléctrica, en carreteras sin mantenimiento, en infraestructuras obsoletas. Decenas de muertos por abandono estructural. Puentes que se caen. Túneles sin revisar. Presas sin mantenimiento. Costas sin protección. Pero el dinero fluye alegremente hacia el extranjero.

Según los datos oficiales, y recoge la Gaceta, el Gobierno ha destinado ya 800.000 euros directos a través de la AECID en dos programas entre 2024 y 2025. Cada uno cuenta con 400.000 euros para proyectos de “gobernanza e investigación” del sargazo en República Dominicana, Costa Rica y México.

Y eso solo es la parte visible. El montante total de programas internacionales se aproxima al millón de euros.

Cooperación o propaganda ideológica

La corrupción del Gobierno de Sánchez adopta forma de política exterior. El Ejecutivo justifica el gasto como parte de la lucha contra el cambio climático y la cooperación internacional. Sin embargo, el litoral español también sufre erosión, contaminación marina y abandono. La pesca nacional agoniza. Los puertos se deterioran. Las playas pierden protección. La red de carreteras envejece sin mantenimiento. Pero para eso nunca hay dinero suficiente.

Los beneficiarios de estas ayudas internacionales son entidades jurídicas sin actividad económica directa. No generan retorno ni crean empleo en España. No mejoran servicios públicos nacionales. Solo alimentan la imagen exterior del Gobierno y su agenda globalista.

Cuando cada euro debería importar

La corrupción del Gobierno de Sánchez no siempre implica delito penal. A veces implica irresponsabilidad moral. Gastar cientos de mies de euros en el extranjero mientras los españoles pagan impuestos récord y reciben servicios en decadencia.

“No es solo corrupción robar, también lo es gastar cientos de miles de euros fuera mientras tu país se cae a pedazos”.

Sanidad saturada. Vivienda imposible. Campo abandonado. Infraestructuras ruinosas. Seguridad vial mínima. Dependencia energética creciente. Y aun así, el Ejecutivo prioriza proyectos simbólicos en otros continentes. La pregunta resulta inevitable: ¿es cooperación o es propaganda? ¿Es solidaridad o es negocio político?

El sargazo como excusa para despilfarrar

La corrupción del Gobierno de Sánchez encuentra en el alga sargazo la coartada perfecta. Un problema real, sí. Pero utilizado como excusa para transferir dinero sin control. Los propios documentos oficiales indican que los proyectos se centran en “fortalecimiento institucional, estudios científicos y herramientas de gobernanza”. Nada tangible ni medible. Nada evaluable.

Mientras tanto, España acumula informes de infraestructuras en riesgo. Presupuestos prorrogados. Obras paralizadas. Mantenimiento inexistente. Y luego llegan las tragedias.

Un modelo de poder sin prioridades

La corrupción del Gobierno de Sánchez responde a un patrón claro: gastar en intereses ajenos a España, recortar en lo esencial. Financiar lo externo, abandonar lo interno. Proyectar imagen, descuidar realidad. Este modelo no busca mejorar España. Busca colocar a Sánchez como líder internacional mientras el país real se empobrece.

Cada euro enviado al Caribe es un euro que no repara una carretera. Cada subvención es una inversión que no salva una vida.

Corrupción no siempre es robar

La corrupción del Gobierno de Sánchez no siempre implica sobres bajo la mesa. A veces consiste en despilfarrar el dinero público en causas ajenas mientras se abandonan las obligaciones básicas del Estado. La cooperación internacional tiene sentido cuando el país cumple primero con sus ciudadanos. Cuando no lo hace, se convierte en propaganda cara y en irresponsabilidad criminal.

Y hoy, bajo el Gobierno de Sánchez, España paga mucho y recibe poco. Mientras el Caribe recibe nuestro dinero.

TAGS: Política, Corrupción, Sánchez, Economía, Infraestructuras, Cooperación, España

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