El acuerdo de la UE obliga a enterrar la ‘contrarreforma’ laboral

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Acuerdo en la UE, cerrado la madrugada de este 21 de julio de 2020, tras cinco días de discusiones, plantes, acusaciones y peleas a brazo partido entre los partidarios de gastar como si no hubiera mañana y los que creen que esta es la oportunidad de enderezar de una vez por todas las economías de la Unión Europea.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han alcanzado este martes un acuerdo para crear un fondo de recuperación de 750.000 millones con el que relanzar las economías del bloque comunitario, especialmente las de los países más golpeados por la pandemia de covid-19, como España e Italia.

Este plan de reconstrucción, que estará financiado por una emisión sin precedentes de deuda conjunta por parte de la Comisión Europea y tendrá una duración de tres años, se sumará a un presupuesto comunitario para el periodo 2021-2027 de 1,074 billones de euros.

«¡Acuerdo!», ha anunciado en redes sociales el presidente del Consejo europeo, Charles Michel, poco después de las 5.30 horas del martes.

«¡Día histórico para Europa», ha expresado también en Twitter el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Todos cantan victoria, pero de Bruselas retornan vencedores y vencidos.

Entre estos últimos, sin duda, el socialista Pedro Sánchez al que el holandés Rutte y los dirigentes de los países ‘frugales’ han puesto en su sitio: España recibirá 140.000 millones pero el acuerdo de la UE obliga al Gobierno PSOE-Podemos a enterrar su ‘contrarreforma’ laboral y a reformar las pensiones.

PENSIONES Y REFORMA LABORAL

El fondo de recuperación no saldrá gratis al Gobierno español, aunque Sánchez y algunos de sus ministros, como la titular de la cartera de Hacienda, María Jesús Montero, hayan vendido en los últimos meses que España no tendría que afrontar recortes o reformas incómodas para recibir las ayudas a fondo perdido que ha puesto sobre la mesa la Unión Europea.

España tendrá que controlar el gasto en pensiones, deberá hacer cambios para mejorar la contratación y modernizar el mercado laboral -lo que implica aparcar indefinidamente la contrarreforma laboral que reclama insistentemente Pablo Iglesias al PSOE-, tendrá que subir los impuestos para cuadrar las cuentas públicas, y deberá embridar más pronto o más tarde el gasto público.

Ursula von der Leyen, presidente de la Comisión Europea, y George Mitchel, europresidente.

LOS PAISES DEL NORTE

Los países del norte no han conseguido reducir el tamaño global del fondo, que preserva los 750.000 millones iniciales, pero a cambio han obligado al resto de socios a recortar la parte que se distribuirá a los países en forma de subvenciones a fondo perdido, otra de sus principales reivindicaciones.

Finalmente, las transferencias se quedarán en 390.000 millones de euros, 110.000 millones menos que los que recogía la primera propuesta que llegó a la mesa de los líderes. El resto del fondo, 360.000 millones de euros, llegará a los Estados miembros en forma de préstamos que tendrán que devolver.

Países Bajos también ha conseguido introducir una mayor supervisión de las ayudas, pero no tendrá una capacidad real de veto si considera que las reformas que ha planteado un país concreto para recibir fondos no son las adecuadas.

SANCHEZ TRASQUILADO

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha hartado estos meses de decir que España conseguiría gratis y sin ninguna condición una cantidad ingente de millones en ayudas directas de la UE.

Las cuentas de la lechera del jefe del Ejecutivo partían del hecho de que habría un fondo de ayudas de medio billón de euros, de los que a España le corresponderían 77.000 millones, el 15,4% del tota

Se fue a Bruselas sin ningún plan convencido de que, al final, volvería a casa con los objetivos conseguidos, sin reparar en que ni su Gobierno ni sus políticas inspiran la mínima confianza.

La cumbre de la UE ha servido para comprobar que Sánchez es un iluso y un holgazán y que sus planes han saltado por los aires.

La resistencia de los denominados países frugales, encabezados por Holanda, han arruinado las expectativas del jefe del Ejecutivo, que en el mejor de los casos habrá de contentarse con casi 20.000 millones de euros menos de los que pensaba. Y sujetos al visto bueno del resto de socios en función de que España haga los deberes.

Todo un baño de realidad para un presidente que, como mejor argumento para convencer a las naciones que no estaban dispuestas a participar de la fiesta con barra libre que pretendía el Gobierno español, les pidió que tuvieran capacidad de «enfatizar».

O sea, en lugar de ir a Bruselas con un plan meditado y consensuado con el PP, se presentó en la capital comunitaria con el único recurso de su retórica hueca. Y así le ha ido a España: de 77.000 millones en ayudas directas, nada. Menos de 60.0000 y condicionadas a un plan estricto de reformas.

Y el resto, hasta los 140.000 millones (como mínimo) que se necesitan, créditos que habrá que devolver religiosamente.

ACUERDO FINAL

El acuerdo final establece que los planes nacionales de reformas serán aprobados con mayoría cualificada entre los Veintisiete y los desembolsos posteriores dependerán del cumplimiento de una serie de objetivos preestablecidos. La Comisión Europea evaluará si se han cumplido estos objetivos, aunque excepcionalmente uno o más socios que tengan dudas de su análisis podrán pedir que debata entes a nivel de líderes.

Otra de las victorias que se han apuntado los países del norte es el aumento de sus ‘cheques’ de descuento del que se benefician los mayores contribuyentes al presupuesto de la UE. En concreto, Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Austria y Alemania verán reducidas sus aportaciones durante todo el periodo en 53.000 millones que tendrán que completar el resto de Estados miembro.

(Periodista Digital)