¿Estados Unidos podría capturar/secuestrar a Zapatero si España se negara a extraditarlo? Una pregunta que abre un debate jurídico y político tras el precedente venezolano y plantea hasta dónde puede llegar Washington si España niega una extradición.
El origen del debate: extraterritorialidad penal de EE. UU.
Los últimos acontecimientos en Venezuela han reabierto un debate incómodo en el ámbito internacional. Estados Unidos defiende la aplicación extraterritorial de su derecho penal en delitos de narcotráfico y crimen organizado transnacional. El Departamento de Justicia sostiene que puede perseguir a responsables extranjeros cuando los delitos impactan en su territorio.
Ese planteamiento no resulta no nuevo. EEUU lo ha aplicado en casos ligados al narcotráfico y al terrorismo. A partir de ese marco surge la pregunta: Estados Unidos secuestrar a Zapatero si España rechazara una extradición.
El debate no responde a especulación gratuita. Se apoya en precedentes recientes y en acusaciones abiertas en tribunales estadounidenses.
El precedente venezolano y sus límites reales
En el caso de Venezuela, Estados Unidos acusa al régimen chavista de narcoterrorismo. EEUU ejerce presión judicial y diplomática contra dirigentes de la narcodictadura Nicolás Maduro.
Ese contexto presenta características muy concretas: dictadura, represión y encarcelamiento, ausencia de independencia judicial y ruptura del orden democrático.
Y España no comparte ninguna de esas condiciones. Al menos al día de hoy aunque la deriva de Sánchez pueda ir por ese camino. Por tanto, trasladar ese escenario a un ex presidente español exige una diferenciación clara.
La captura/secuestro a Zapatero no encuentra encaje legal en un país aliado, miembro de la Unión Europea y de la OTAN. La extraterritorialidad penal no autoriza operaciones unilaterales en Estados con soberanía plena.
El marco legal español ante una hipotética extradición
Veamos los pasos que se tienen que dar para llegar a ese extremo:
Para que existiera un conflicto real, debería darse una imputación formal en Estados Unidos. Después, Washington tendría que cursar una solicitud oficial de extradición.
España decidiría conforme a su Constitución, la Ley de Extradición Pasiva y los tratados bilaterales. El Gobierno no podría actuar de forma discrecional. Los tribunales españoles tendrían la última palabra.
Si España rechazara la entrega, se abriría un conflicto diplomático y jurídico. Pero, obviamente, con Sánchez de presidente sería más que presumible que diera dicho conflicto. Hay muchos intereses de Sánchez con Zapatero
¿Existe base legal para una operación encubierta?
La respuesta es clara: no. Una detención extraterritorial en España carecería de cobertura jurídica internacional. Ese tipo de operaciones solo se han producido en Estados fallidos o zonas sin control institucional.
España no encaja en ninguno de esos supuestos aunque, como ya hemos dicho antes, va camino de ello. Una acción de ese tipo provocaría una crisis diplomática inmediata. También afectaría a alianzas estratégicas y compromisos de defensa colectiva. De todas formas, llegado a este extremo, a EEUU no le importaría hacer una operación cubierto. Por tanto, el secuestro a Zapatero no resulta viable ni legal ni políticamente, aunque si militarmente.
El camino posible de la presión judicial y diplomática
Si Washington quisiera avanzar contra Zapatero, debería hacerlo por vías legales. La cooperación judicial internacional marca el procedimiento. También podrían producirse sanciones, restricciones de visado o actuaciones en foros internacionales.
Cualquier otra vía tendría un coste político para Estados Unidos. El sistema internacional impone límites incluso a las grandes potencias.
El paralelismo con Venezuela sirve para marcar esos límites, no para igualar escenarios.
Implicaciones políticas y responsabilidad institucional
Este debate revela un problema más amplio. La política exterior española no puede ignorar los riesgos reputacionales de determinadas alianzas personales.
La protección política frente a posibles responsabilidades penales debilita la credibilidad institucional. España debe defender su soberanía, pero también su Estado de Derecho. No puede permitir que Zapatero se haya convertido en el testaferro de Maduro. La transparencia y la cooperación judicial refuerzan la posición internacional del país.
Eludir los problemas no los hace desaparecer. Por tanto, el escenario, de existir causa penal, sería estrictamente jurídico y diplomático. La ley y las instituciones deben prevalecer sobre intereses personales.
Post Data: Zapatero desaparecido
El periodista Carlos Herrera reveló en su programa Herrera en COPE que ha intentado contactar con Zapatero tras la detención de Maduro, sin éxito. Según explicó, el expresidente se encuentra “desaparecido de la faz de la tierra”, lo que impide conocer su valoración sobre un acontecimiento que afecta de lleno a uno de los escenarios internacionales con los que más se le ha asociado en los últimos años.




