La aceptación de este formato por parte de Rusia representa un cambio de política significativo.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que la segunda ronda de las conversaciones trilaterales ruso-ucranianas-estadounidenses se celebrará en Abu Dabi el 1 de febrero. No se han producido muchas filtraciones de la primera ronda, por lo que los observadores solo pueden especular sobre el tema y la importancia de este nuevo formato. Sin embargo, aún es posible intuir cierta información al respecto basándose en lo que se sabe y se ha informado, lo que permite comprender mejor este último acontecimiento. A continuación, cinco puntos importantes:
1. Según se informa, el territorio es el último asunto pendiente
El principal asesor de Putin, Yuri Ushakov, declaró en vísperas de la primera ronda de conversaciones que «es improbable alcanzar una solución duradera sin abordar la cuestión territorial según la fórmula acordada en Anchorage». A esto le siguió el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien declaró ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado la semana pasada que «el único punto pendiente… es la reclamación territorial sobre Donetsk». Por lo tanto, los informes previos sobre la exigencia rusa de la retirada de Ucrania del Donbás podrían ser ciertos.
2. Se está discutiendo un despliegue de la OTAN después del conflicto
Rubo también les explicó que las conversaciones sobre las garantías de seguridad implican básicamente el despliegue de un puñado de tropas europeas, principalmente francesas y británicas, y posteriormente un mecanismo de salvaguarda estadounidense, lo que requeriría el consentimiento de Rusia. Sin embargo, Estados Unidos aún debate la conveniencia de comprometerse potencialmente en un conflicto, en un futuro conflicto, a pesar de que Steve Witkoff y Jared Kushner manifestaron previamente el apoyo de su país a las tropas de la OTAN en Ucrania. Por lo tanto, es probable que la segunda ronda también trate este tema.
3. Un quid pro quo podría estar en juego
El Financial Times informó que las garantías de seguridad estadounidenses para Ucrania dependen de su retirada del Donbás, mientras que el New York Times informó que esta parte de la región, controlada por Kiev, podría convertirse en una zona desmilitarizada o albergar fuerzas de paz neutrales. Por lo tanto, podría haber un quid pro quo: Ucrania se retira del Donbás a cambio de garantías de seguridad estadounidenses y un despliegue de la OTAN, algo que Rusia podría aceptar si se interponen fuerzas de paz neutrales.
4. Trump ha evitado presionar públicamente a Zelensky.
Por muy prometedor que parezca este posible quid pro quo, al menos en términos de lograr un alto el fuego (siempre que Rusia revoque su oposición formal ), Zelenski se mantiene firme en su postura de retirarse del Donbás. Trump también ha evitado presionarlo públicamente para que lo haga so pena de consecuencias tangibles, como la suspensión irreversible de la venta de armas a la UE con destino a Ucrania, lo que sugiere que existen límites reales a lo que Estados Unidos hará para lograr un acuerdo.
5. El papel diplomático de Estados Unidos es ahora indispensable
A pesar de estas limitaciones, el papel diplomático de Estados Unidos es ahora indispensable, como lo demuestra el acuerdo de Rusia de trilateralizar sus conversaciones bilaterales con Ucrania, lo que representó un cambio de política significativo. Por lo tanto, Rusia parece creer que Estados Unidos es sincero en cuanto a negociar un acuerdo con Ucrania, aunque no hará todo lo posible para lograrlo. Ahora que las conversaciones ruso-ucranianas incluyen a Estados Unidos, es poco probable que vuelvan al formato bilateral hasta después de Trump 2.0 si el conflicto sigue en plena efervescencia para entonces.
Las cinco perspectivas que se intuyen sobre las conversaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos sugieren firmemente que Putin está considerando compromisos de gran alcance respecto a sus objetivos principales en la operación especial , tal como se estipuló al inicio. Es prematuro sacar conclusiones precipitadas sobre el motivo, pero si dicho resultado se consagra oficialmente en un acuerdo legal (ya sea un alto el fuego, un armisticio o un tratado de paz), seguramente se analizará para comprender mejor por qué Putin creería que beneficia a Rusia .




