Desde que se desató la pandemia del coronavirus, César Carballo se ha convertido en uno de los médicos más mediáticos de nuestro país. Y lo cierto es que méritos no le faltan. El adjunto de Urgencias del Hospital Ramón y Cajal de Madrid no rehúye temas ni preguntas espinosas, habla claro y se ha mostrado tan crítico con el Gobierno como con las distintas comunidades autónomas con independencia de su color político.

Lamenta que el Ejecutivo eluda tomar el mando único y siga pensando «que esto es un juego», pero lo que más le remueve, eso sí, es que Fernando Simón siga siendo la voz de esta pandemia. «Yo le hubiera cesado hace mucho tiempo«, asegura. Recuerda indignado todos sus vaivenes —»¿Quién puede confiar en una persona así?»—, y le sentencia en sólo tres palabras: «Es un desastre».

P: Ya se está empezando a hablar de cuarta ola, aunque Fernando Simón dice que será de menor envergadura…

R: El problema es que no lo sabemos. No sé por qué dice eso si no tenemos datos. La vacunación no va a ser efectiva para la cuarta ola tampoco, así que no sé en qué se basa para decir que va a ser menor que la tercera. Claro que también decía que la segunda no era la segunda, que habíamos vencido al virus después de la segunda ola…

P: ¿Existe el sesgo ideológico en la comunidad científica?

R: Yo creo que no. Cada uno tiene sus ideas, pero no es un sesgo ideológico. En todo caso, haríamos bien creando una buena comisión de expertos como tienen casi todos los países europeos.

P: Expertos que además de ofrecer las cifras de contagios y fallecidos, también pudieran aclarar aquellas cosas que despiertan cierta confusión…

R: Efectivamente. En Alemania, por ejemplo, Christian Drosten sale y da explicaciones. El problema es que a nosotros se nos dijo que había un comité de expertos y luego era mentira, pero es que aquí todo vale y nadie dimite. Fernando Simón sale a diario a anunciar 500, 800, 900 muertos y ya está. Eso lo hace hasta mi hija, que tiene 8 años. Le damos un papelito y, como sabe leer, lo lee y punto. Pero es que para eso no necesitamos a un experto epidemiólogo ni a un director del CAES (Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias). Yo creo que un director del CAES está para otra cosa. Está para prevenir, no para decir que va a haber cuarta ola. Lo lógico sería decir qué vamos a hacer para intentar evitarla.

P: Deduzco de sus palabras que usted es partidario de cesar a Fernando Simón…

R: Yo le hubiera cesado hace mucho tiempo, no ahora. Hace mucho tiempo. Piensan que esto es un juego, que son olitas que van y vienen

P: ¿No le da la sensación de que se improvisa constantemente?

R: Ha sido como con todo. Pasó lo mismo con los colegios: el fin de semana de antes no se sabía muy bien qué íbamos a hacer. El problema es que el Gobierno no quiere coger el mando único, porque eso conlleva ciertas responsabilidades que no quiere tener, y cada una de las comunidades hace lo que le da la gana. Eso es un caos.

P: Ese mando único era una de las principales reivindicaciones que se plasmaban en la Estrategia integral que usted presentó junto a otros 37 científicos…

R: Efectivamente. Apostábamos porque se tomasen unas decisiones centralizadas avaladas por un grupo de expertos y que las comunidades consensuasen, pero aceptasen. La idea era que todos tuviésemos una misma política, porque este virus no distingue entre Cataluña, Extremadura o País Vasco. La única posibilidad que tenemos para resetear es hacer un confinamiento severo de tres semanas

P: Hablando de la falta de directrices claras… ¿Qué le han parecido las declaraciones del ministro de Consumo asegurando que no está avalado que las mascarillas FFP2 protejan más?

R: Debería informarse mejor y no decir esas cosas en público. Se ha equivocado y esperamos que rectifique. Ha sido una gran equivocación.

P: Sin embargo, no es un hecho aislado. Estas equivocaciones, como usted dice, han sido una constante a lo largo de la pandemia…

R: Por eso creo que los que tienen que abrir la boca son los científicos. Ese es el gran problema que ha habido en este país. Decir que las mascarillas no hacen falta, luego que los aerosoles no son fuente de contagio y luego que la variante británica no te preocupa es no tener ni idea. Es que no te has molestado ni siquiera en leerte la última evidencia científica que se ha publicado. ¿Quién puede confiar en una persona así? Es un desastre. Si hubiera habido un debate con un comité científico detrás, desde luego que esas declaraciones jamás se hubieran hecho.

(Sandra León. Libertad Digital)

Por Redaccion

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