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La historia de España e Hispanoamérica carece de sentido si eliminamos la figura de la reina Isabel la Católica. Su legado define la identidad de una comunidad hispana universal que hoy une a cientos de millones de personas a ambos lados del océano Atlántico. Sin embargo, más allá de sus extraordinarios hitos políticos, de la unificación peninsular y de la ingente Evangelización de América, su faceta más profunda, espiritual y humana sigue esperando un reconocimiento eclesial definitivo. Por esta razón, Enraizados mantiene un firme y valiente impulso a la campaña de recogida de firmas. Este colectivo busca reactivar el proceso de beatificación de la soberana en Roma. La iniciativa acelera el paso de forma espectacular y se encuentra a punto de superar un hito numérico y social clave.
La labor de Enraizados merece el aplauso y el elogio de todos los que valoran las raíces cristianas de nuestra cultura. En un contexto social caracterizado a menudo por el relativismo y el olvido deliberado del pasado, esta organización civil asume un liderazgo ejemplar. Su campaña no solo defiende una causa religiosa legítima, sino que también rescata la verdad histórica frente a las nefastas corrientes de la leyenda negra. Promover la santidad de la soberana que cambió el rumbo del mundo constituye un acto de estricta justicia, de agradecimiento histórico y de profunda coherencia espiritual. Enraizados demuestra que la sociedad civil conserva la capacidad de movilizarse con orgullo por sus grandes referentes.
A solo 200 firmas del primer gran objetivo en el portal oficial
La movilización social que coordina la entidad da sus frutos de manera inequívoca. La petición digital en el portal oficial registra en este momento 14.882 apoyos, lo que sitúa a la iniciativa a tan solo unas doscientas firmas de rebasar la barrera psicológica de las 15.000 adhesiones. Este respaldo masivo y espontáneo demuestra con claridad que el clamor por la reina católica sigue plenamente vivo y pujante entre los ciudadanos de España y de la América hispana. Tras constatar este abrumador apoyo popular, los responsables deciden mirar hacia adelante, redoblar la apuesta y fijar una nueva y ambiciosa meta. El colectivo aspira a alcanzar las 25.000 firmas para hacer llegar esta petición ante la Santa Sede con la máxima fuerza institucional y social posible.
Los miles de ciudadanos que estampan su firma en la web de Enraizados comparten un mismo sentimiento de pertenencia histórica y de fervor espiritual. Cada rúbrica representa un voto de confianza hacia las virtudes de una monarca que hizo de la piedad cristiana el motor de su vida pública y privada. La respuesta popular certifica que el pueblo fiel no olvida a sus grandes protectores y que el deseo de ver a la reina en los altares supera cualquier frontera geográfica o generacional.
Una causa eclesial que lleva décadas a la espera de una resolución en Roma
El proceso formal para reconocer la santidad de la soberana castellana viene de lejos y cuenta con un sustento teológico e histórico formidable. La causa de beatificación de Isabel la Católica se inició de manera oficial en la archidiócesis de Valladolid en el año 1958. Durante más de tres décadas, un equipo de expertos independientes desarrolló minuciosas y rigurosas investigaciones históricas y teológicas. Estas indagaciones confirmaron de manera unánime las virtudes heroicas de la monarca. Tras concluir esta fase diocesana, los responsables trasladaron toda la documentación y las actas a Roma en el año 1990 para continuar allí su estudio definitivo en la Congregación para las Causas de los Santos.
La propia documentación de la Archidiócesis de Valladolid destaca que la investigación histórica reunió una enorme cantidad de fuentes y que «la causa está avalada por su vida de fe, su compromiso con Dios y con el prójimo, su austeridad, su afán evangelizador y su defensa de la justicia». Desde su traslado al Vaticano, el proceso sufre largos periodos de pausa y silencio administrativo.
Los promotores de la campaña aclaran con insistencia que la iniciativa no busca ensalzar una corona temporal, un imperio territorial o un título nobiliario. El propósito consiste en proponer como modelo universal de santidad a una mujer excepcional. Isabel la Católica entendió el ejercicio del poder político no como un privilegio personal para el disfrute propio, sino como una altísima responsabilidad ante Dios y ante sus súbditos. Rigió siempre sus decisiones gubernamentales bajo las premisas de la caridad cristiana, la justicia social, la oración constante y la defensa de la dignidad intrínseca de los indígenas. El propio testamento de la reina protegió expresamente a los habitantes del Nuevo Mundo como ciudadanos libres y sujetos de derecho.
Llamamiento urgente a la acción de la sociedad civil
Desde Enraizados recuerdan una gran verdad que resuena con fuerza en el corazón de la nación: “España no debe avergonzarse de sus grandes figuras históricas ni permitir que el paso del tiempo las condene al olvido”. El objetivo central de esta recogida de firmas consiste en demostrar a las autoridades eclesiásticas que existe una base social sólida, comprometida, activa y plenamente consciente de su legado.
Para colaborar con esta noble y necesaria iniciativa, sumarse a los miles de firmantes actuales y ayudar a la campaña a alcanzar el nuevo listón de las 25.000 adhesiones, los interesados pueden acceder directamente a la petición oficial a través del portal de la asociación en el siguiente enlace:
Isabel la Católica: Firma para impulsar su beatificación
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