Las encuestas confirman que baja el apoyo al mal llamado «matrimonio gay» en EE.UU., una tendencia inesperada que rompe el avance progresista-izquierdista y provoca un giro notable en la opinión pública.
El giro social: baja el apoyo al «matrimonio gay» en EE.UU.
El globalismo ha repetido durante décadas que sus causas avanzan siempre hacia delante. Reivindicaron una supuesta inevitabilidad histórica en asuntos como el divorcio libre, el aborto, la ideología de género o el llamado “matrimonio igualitario”. Presentaron estas agendas como procesos irreversibles. Sin embargo, los datos demuestran otra realidad: baja el apoyo al «matrimonio gay» en EE.UU. con rapidez en los últimos dos años y muchos ciudadanos empiezan a rechazar la imposición ideológica.
Las encuestas recientes desmontan el relato progresista-izquierdista. Los americanos ya no aceptan sin cuestionar la ingeniería social que la izquierda globalista impulsa desde hace décadas. Este cambio marca una ruptura cultural profunda.
La encuesta de Gallup, realizada en mayo, reflejó una caída de tres puntos respecto a 2023. Muchos analistas pensaron que la variación respondía al margen de error. Sin embargo, el sondeo posterior de YouGov confirmó un desplome mayor. Ese estudio registró un apoyo del 54 %, es decir, 17 puntos menos que hace dos años.
Esta reducción acelerada confirma que baja el apoyo a las uniones gay en EE.UU. de forma sostenida y visible. Los datos muestran un desgaste social que el progresismo no consigue frenar.
La influencia de Trump y la caída del consenso progresista
Diversos factores explican este giro. El llamado “factor Trump” resulta decisivo. Las presidencias de Donald Trump movieron la famosa ventana de Overton. Muchas opiniones antes prohibidas regresaron al debate público. Este cambio animó a millones de ciudadanos a expresar dudas sobre la agenda LGTB sin miedo al señalamiento y la censura. Ese fenómeno influyó en que baja el apoyo al matrimonio gay en EE.UU. con intensidad en los últimos dos años.
La caída del apoyo al transgenderismo también empuja esta tendencia. Los escándalos por hombres en deportes femeninos y los intentos de manipular a niños con “transiciones” golpearon la credibilidad de la ideología de género. Muchos homosexuales incluso piden eliminar la “T” del acrónimo LGTB. Temen que la radicalidad trans perjudique sus propias reivindicaciones. Esta crisis interna refuerza que baja el apoyo a las uniones gay en EE.UU. dentro del debate social.
Un escenario que rompe la supuesta inevitabilidad progresista
Este cambio demuestra que el avance progresista no resulta irreversible. La izquierda cultural intentó imponer dogmas morales sin permitir debates honestos. Sin embargo, los ciudadanos reaccionan. La evidencia confirma que baja el apoyo a las uniones gay en EE.UU. y que la sociedad norteamericana revisa ideas que antes parecían intocables.
Este fenómeno abre un camino nuevo. Las familias muestran mayor resistencia a la ingeniería moral. Y el discurso progresista-globalista pierde autoridad incluso en sectores donde parecía consolidado.
El fenómeno muestra que la defensa de la familia natural, la libertad y la verdad puede recuperar terreno cuando los ciudadanos pierden el miedo a pensar y opinar sin filtros.




