¡Bomba!: Empiezan a aparecer algunas de las identidades de los 61 sicarios mediáticos de P.S.

sicarios mediáticos

El panorama de los medios de comunicación en España vive sus días más oscuros. En estos últimos ocho años, hemos sido testigos de una degradación sin precedentes en el ejercicio del periodismo. Profesionales que en su día se comprometieron en buscar la verdad y fiscalizar al poder político se han transformado, sin ningún pudor, en activistas ultras y mercenarios del presidente del Gobierno, P.S. Ya no actúan como informadores libres, sino como un ejército de sicarios adoctrinados y bien pagados. Son capaces de aparecer a diario en las pantallas de televisión, en las ondas de radio o en las cabeceras digitales para justificar lo absolutamente injustificable.

La pérdida de la vergüenza profesional es total. Quedan en ridículo sistemáticamente al repetir, casi palabra por palabra, los argumentarios que se cocinan a primera hora de la mañana en los despachos de la Moncloa y en la sede de Ferraz. No importa cuán contradictorios, absurdos o destructivos sean estos mensajes: si el líder cambia de opinión, los mercenarios de la información cambian de guion de inmediato. Lo hemos visto con el borrado de los delitos de la amnistía, la entrega de las instituciones del Estado y los pactos de la vergüenza con Bildu, Podemos, ERC y Junts. La verdad ha dejado de importar; lo único que cuenta es la supervivencia del sanchismo.

Las cloacas de Ferraz al descubierto por una filtración comprometedora

La caída de las caretas no es fruto de la casualidad, sino de los propios errores y la soberbia de quienes operan en las sombras del poder. Una reveladora conversación grabada entre la considerada «fontanera del PSOE», Leire Díez, y el abogado Jacobo Teijelo ha desvelado los mecanismos más ocultos de la propaganda gubernamental, un pelotón de 61 sicarios. Este audio, que ya circula por los mentideros políticos e internet, ha destapado que las cloacas socialistas contaban con una lista negra y blanca de comunicadores: exactamente 61 periodistas «habituales».

Estas 61 personas no operaban por libre. Eran nutridas de forma constante con informaciones sesgadas, filtraciones interesadas de sumarios judiciales secretos y dosieres fabricados a medida para impulsar operaciones políticas y destruir a la oposición. Leire Díez, desde su posición estratégica, actuaba como la correa de transmisión para que el fango diseñado en las plantas nobles de la Moncloa llegara directamente a los informativos de máxima audiencia sin ningún tipo de filtro ético ni contrastación previa.

Los nombres de la lista de los 61 periodistas del PSOE que ya han trascendido

Aunque la ciudadanía informada ya no tenía dudas sobre muchos de quiénes conformaban este pelotón de fusilamiento mediático, ha sido el diario Periodista Digital el encargado de dar el golpe sobre la mesa y publicar los primeros nombres propios de la lista de los 61, rompiendo así un pacto de silencio que pretendía proteger a los mercenarios de la información. Este destape no ha hecho más que comenzar; la caja de Pandora se ha abierto por completo y los profesionales señalados se enfrentan ahora al juicio de una opinión pública que exige responsabilidades por haber convertido las redacciones en oficinas de propaganda sanchista. Un grupo, que lejos de informar, se ha dedicado en cuerpo y alma a esparcir fango, propagar bulos oficiales y ejecutar todo aquello que cínicamente critican cuando viene de la prensa disidente y constitucionalista.

Estos son los nombres clave que ya están en el ojo del huracán:

Chema Garrido: El director de El Plural señalado en las libretas de Moncloa

Para sorpresa de absolutamente nadie, el director de El Plural, Chema Garrido, ha sido uno de los primeros señalados como pieza clave de estos cloaqueros. Garrido es de sobra conocido en el ecosistema de las noticias falsas por el escándalo del bulo de la bomba lapa, una maniobra de distracción masiva que pretendía victimizar al entorno socialista en momentos de máxima debilidad política. Su inclusión en esta lista confirma que su diario digital funciona más como un panfleto de propaganda de partido que como un medio de comunicación respetable.

Ángela Poves: La infiltración de la propaganda en cabeceras tradicionales

Otro de los nombres que ha causado un tremendo impacto al salir a la luz es el de Ángela Poves. El caso de esta redactora es paradigmático de cómo opera el sanchismo para colonizar todos los espacios posibles de la opinión pública. Poves cuenta con una trayectoria que incluye paradas por medios de perfil económico y generalista como el Economista y El Español, y actualmente ejerce sus funciones en las páginas de La Razón.

La presencia de perfiles afines a las directrices de Ferraz en medios que tradicionalmente se ubican en el espectro del centroderecha o el liberalismo demuestra una estrategia de infiltración calculada. No se trata solo de convencer a los ya convencidos a través de los medios afines, sino de introducir el relato monclovita de manera sutil dentro de las cabeceras que lee el electorado de la oposición, neutralizando la crítica desde dentro de las propias estructuras editoriales.

José Manuel Romero: Del diario El País al activismo judicial en eldiario.es

El tercer nombre de peso que ha trascendido es el de José Manuel Romero, un auténtico peso pesado del periodismo de corte oficialista en España. Romero cuenta con un currículum que lo sitúa como exsubdirector del diario El País y, en la actualidad, ejerce como director adjunto en las líneas de eldiario.es. Su especialidad nunca ha sido la equidistancia, sino el blindaje absoluto de las decisiones del Ejecutivo en el plano de los tribunales.

Romero se ha destapado en los últimos meses como uno de los grandes y más vehementes defensores del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. El fiscal general fue duramente señalado por una operación política e informativa sin precedentes contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, filtrando datos confidenciales de un particular. Mientras la justicia investigaba el abuso de poder, Romero utilizaba su tribuna para justificar el atropello institucional, demostrando que para estos sicarios mediáticos el fin político siempre justifica la destrucción de las garantías democráticas.

Las reacciones y el pánico entre los tertulianos habituales de la televisión

Esther Palomera y el arte de la negación corporativa ante la evidencia

Como era de esperar ante una filtración de este calibre, el nerviosismo ha estallado en las redacciones de Madrid. Los tertulianos que hasta ayer daban lecciones de moralidad hoy se encuentran en una posición indefendible. Algunos de los nombres que, con toda probabilidad y según las fuentes del entorno político, aparecen subrayados en las libretas de Leire Díez ya han salido a la palestra pública para intentar salvar su reputación antes de que el barco se hunda por completo.

Es el caso de Esther Palomera, habitual de las mesas de debate político matutinas. Su estrategia ha consistido en la negación corporativa estándar, afirmando ante sus seguidores y la profesión que figurar en las notas o registros de una fontanera de partido no implica necesariamente ningún tipo de connivencia ni de obediencia ciega. Sin embargo, el histórico de sus intervenciones, siempre alineado con las tesis del Gobierno, hace que estas excusas resulten poco creíbles para una audiencia que ha aprendido a leer entre líneas.

El tartamudeo de Pedro Vallín ante Antonio Ferreras en directo

El momento más esperpéntico y que mejor refleja el pánico que se vive en las filas del sanchismo mediático lo protagonizó Pedro Vallín. El periodista se vio obligado a dar explicaciones en pleno directo televisivo debido a la aparición de unas fotografías extremadamente comprometedoras que dinamitaban cualquier atisbo de su supuesta independencia periodística.

Ante las preguntas inquisitivas del propio Antonio García Ferreras en el plató, Vallín se mostró completamente descolocado. Los telespectadores pudieron asistir a un ejercicio de tartamudeo, evasivas y balbuceos inconexos que evidenciaban que no había una respuesta lógica para justificar su cercanía con el núcleo duro del poder socialista. La escena se convirtió rápidamente en un fenómeno viral en las redes sociales, un símbolo de cómo la mentira sanchista se desmorona cuando se le confronta con pruebas objetivas.

Y como señala Alfonso Rojo, «bien está desvelar sus identidades…»

En cualquier caso, basta que ustedes repasen un poco la relación de firmantes de aquel infame manifiesto titulado «Los gobiernos se eligen en las urnas. No al golpismo judicial y mediático», que lanzaron los chupatintas sanchistas el 26 de abril de 2024, el mismo día que CerdánHernando y compadres reactivaron la cloaca de Ferraz.

Ahí, en la cabecera, tienen luminarias como Silvia IntxaurrondoRosa María ArtalIñaki GabilondoMaruja TorresAntón LosadaManuel RivasRosa VillacastínAna Pardo de VeraMiguel MoraVirginia Pérez Alonso

Crucen después ese elenco con la relación de funambulistas que prosperan en las cadenas de televisión, públicas, privadas y mediopensionistas.

Me refiero a los Javier RuizJesús CintoraEsther Palomera, Sarah Sataolalla y resto de la bien pagada cofradía de masajistas del régimen y tragasables progres.»

El fin de la impunidad para los mercenarios de la información en España

El control absoluto de los medios de comunicación ha sido la principal herramienta de Pedro Sánchez para mantenerse en el Palacio de la Moncloa a pesar de sus constantes escándalos de corrupción política y familiar. Sin embargo, este modelo de tiranía informativa está llegando a su fin. La revelación de la lista de los 61 sicarios mediáticos es solo la punta del iceberg de un entramado mucho más profundo que la ciudadanía ya empieza a rechazar masivamente.

Las audiencias de las televisiones oficiales caen en picado, los periódicos del régimen pierden suscriptores y los canales independientes de internet no paran de crecer. Los ciudadanos españoles han aprendido a identificar las consignas gubernamentales y ya no compran el relato oficialista. Los mercenarios que vendieron su pluma y su credibilidad por una subvención pública o una filtración exclusiva se están quedando solos, expuestos ante una opinión pública que no olvida a quienes traicionaron la sagrada misión del periodismo libre.


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