La historia de España se escribe a menudo entre bambalinas, en despachos donde el color del logo importa menos que la supervivencia de un sistema PP-PSOE diseñado para que nada cambie. Lo ocurrido este sábado 23 de mayo en Madrid no solo ha sido una exhibición de músculo de la sociedad civil contra la corrupción sistémica de Sánchez y su Gobierno; ha sido, sobre todo, la caída definitiva de la careta de un Partido Popular que ha demostrado, de manera grave y negligente, que no tiene el más mínimo interés en desalojar al sanchismo de la Moncloa. Y la denuncia no viene por cualquiera sino por los mismos organizadores. El régimen bipartidista, ese pacto no escrito de protección mutua, ha vuelto a operar para salvar a uno de los suyos.
El pacto de ayuda del régimen bipartidista
La manifestación, que congregó a decenas de miles de ciudadanos bajo un clamor unánime por la dignidad nacional y la dimisión de un Ejecutivo cercado por la corrupción, ha dejado al descubierto una «cara oculta» desoladora. Mientras los españoles se dejaban la voz en las calles, la cúpula del PP operaba en la sombra para desactivar la movilización. Puro boicot. Los testimonios de los organizadores son demoledores y dibujan un escenario de traición planificada contra aquellos que dicen representar.
Cronología de un sabotaje anunciado
Marcos de Quinto, fundador de ‘Pie en Pared’ y una de las figuras clave en la convocatoria, ha sido tajante al denunciar que la marcha fue boicoteada por el Partido Popular desde el primer minuto. La cronología de los hechos no deja lugar a la duda. El 2 de mayo, la formación de Alberto Núñez Feijóo fue invitada formalmente a sumarse a la unidad de acción. La respuesta fue el silencio más absoluto. Un silencio ensordecedor que, en política, equivale a un sabotaje por omisión.
El desprecio de Miguel Tellado a la sociedad civil
Resulta especialmente escandaloso el desprecio mostrado hacia los canales de comunicación directos. De Quinto reveló que Miguel Tellado, portavoz del PP en el Congreso, ignoró sistemáticamente los mensajes enviados para coordinar el apoyo a la protesta. Este ninguneo no es un error de agenda; es una declaración de intenciones. El PP no quería que esta manifestación fuera un éxito porque una sociedad civil fuerte y movilizada es incontrolable para un partido que prefiere la alternancia cómoda antes que la ruptura regeneradora.
Cinismo y oportunismo: la asistencia «testimonial» de última hora
La hipocresía del Partido Popular alcanzó cuotas de cinismo intolerables cuando, al ver que la marea humana era inevitable y que el éxito de la convocatoria iba a ser histórico, decidieron enviar una representación testimonial de última hora. No lo hicieron por convicción, sino por puro cálculo electoralista, intentando «blanquear» su ausencia previa cuando ya intuían que el pueblo les pasaría por encima. Llegaron tarde, mal y con el único objetivo de salir en la foto de un evento que intentaron asesinar en la cuna.
El apagón informativo en las redes sociales del PP
Si analizamos la actividad del PP en las redes sociales durante los días previos, el boicot se hace evidente. Ni un solo mensaje de apoyo, ni una mención animando a sus bases, ni un gesto de complicidad con los ciudadanos que sufren las políticas de Sánchez. La prioridad de Feijóo y su entorno no es España, es el mantenimiento de un orden globalista donde ellos se sienten cómodos como «oposición controlada». Les aterra más una ciudadanía libre que un Gobierno corrupto, porque la primera cuestiona sus privilegios, mientras que el segundo les asegura su turno en el banquillo.
La tibieza de Feijóo: un balón de oxígeno para el sanchismo
El economista Ignacio Trillo, también de ‘Pie en Pared’, ha calificado esta postura de «preocupante», pero se queda corto. Es una traición en toda regla a sus votantes. En un momento crítico, donde la soberanía nacional y la ética pública están en juego, el PP ha optado por el perfil bajo y la tibieza. Esa ambigüedad calculada solo sirve para darle oxígeno a un Pedro Sánchez que se sabe protegido por la incapacidad —o falta de voluntad— de su principal adversario para dar el golpe de gracia.
El riesgo de perpetuar el Gobierno de la corrupción
El riesgo es real y tangible. Si el Partido Popular persiste en esta estrategia de descenso y abandono de la calle, mientras otras fuerzas como VOX mantienen la coherencia en la lucha frontal, el resultado será la perpetuación del sanchismo. El PP parece haber olvidado que la política no es solo aritmética parlamentaria, es también liderazgo moral. Y hoy, el liderazgo moral de la derecha española no está en Génova, sino en los ciudadanos que, a pesar del boicot de los populares, llenaron Madrid.
Una sociedad civil que ya no espera al PP
La sociedad civil ha dado una lección de patriotismo que el PP ha sido incapaz de digerir. La marcha del 23M marca un antes y un después. Ya no basta con decir que se quiere echar a Sánchez; hay que demostrarlo con hechos. Y el hecho incontestable es que el PP prefirió quedarse en casa, ignorar los mensajes de los organizadores y tratar de invisibilizar una protesta legítima.
Dicen que odian la hipocresía, pero viven de ella. Se llenan la boca hablando de unidad mientras apuñalan por la espalda cualquier iniciativa que no puedan controlar y que no nazca de sus terminales de poder. Este boicot al 23M es la prueba de que el globalismo ha penetrado hasta la médula de un partido que ya solo aspira a ser el gestor amable del desastre iniciado por la izquierda. España necesita una alternativa real, no un recambio que pida permiso para existir.
El régimen bipartidista ha intentado salvar a Sánchez, pero se ha olvidado de que el pueblo ya no está dispuesto a ser cómplice de su silencio.
tags: Partido Popular, 23M, Pedro Sánchez, Marcos de Quinto, Bipartidismo, Traición PP, Manifestación Madrid

1 comentario en «El PP intenta salvar a Sánchez: boicoteó la manifestación del 23M»
Desengañaros, el Pp no puede ser solución de nada, pq forma parte del problema. Solo es un partido de gestión, por lo tanto no esperéis nada de ellos.