Elecciones Aragón: el PSOE pierde y el PP se estanca. Sánchez y Vox ganan

Elecciones Aragón Sánchez engorda a Vox

Elecciones de Aragón: Sánchez engorda a Vox. Esta es la lectura del resultado de las elecciones de ayer domingo en Aragón. Una lectura que se impone incluso dentro del propio PSOE. De hecho, en la federación aragonesa ya no discuten si el resultado ha sido muy malo o catastrófico, sino para qué sirve realmente esta derrota.

Un histórico dirigente socialista lo resumió sin rodeos: «La sensación es que estamos en un campo de pruebas. A Sánchez sólo le importa engordar a Vox». La frase retrata una estrategia fría desde Moncloa. Pedro Sánchez prefiere perder territorios si logra mantener su posición en el poder nacional.

La estrategia de Sánchez: perder regiones para ganar España

En Aragón, como en Extremadura y otras comunidades, se consolida una idea clara. Sánchez ha asumido que si la derecha se fragmenta, el PP pierde capacidad de liderazgo a costa de Vox que crece. Y eso es rentable, muy rentable ya que ese miedo a la llamada “ultraderecha” que avanza moviliza al votante de izquierdas en elecciones generales.

Este esquema ya funcionó en 2023. Pero ahora las consecuencias resultan más visibles. Las comunidades autónomas pagan el precio. El PSOE pierde gobiernos, estructura territorial y militancia activa, pero a Sánchez no le importa.

Sánchez engorda a Vox porque el propio presidente alimenta ese crecimiento con cada concesión territorial y cada discurso identitario. Con ello, Sánchez asegura oxígeno parlamentario en Madrid. La clave aparece en el acuerdo con ERC para un nuevo modelo de financiación autonómica. Cataluña recibe 4.700 millones adicionales bajo el principio de ordinalidad. Esta cesión recompone apoyos en el Congreso, pero genera rechazo en territorios como Aragón. El mensaje resulta devastador: Sánchez prioriza pactos con separatistas antes que la igualdad entre españoles.

El desgaste interno del PSOE

El malestar no se limita a los resultados electorales. En las comunidades se concentra el poder real del partido. Allí están los militantes, los cargos públicos y las estructuras que sostienen al PSOE desde hace décadas. Si se encadenan derrotas autonómicas, el partido se debilita por dentro aunque Sánchez mantenga el control del aparato federal.

En Ferraz reconocen que la alerta antifascista ya no moviliza igual en elecciones autonómicas. Vox ha consolidado un suelo electoral alto que ya no depende del PP. En un primer momento, los socialistas veían con buenos ojos que Vox restara espacio al PP. Ahora admiten que el fenómeno tiene vida propia. Vox no solo divide a la derecha. También marca la agenda política y desplaza el debate hacia temas que incomodan a la izquierda. Y eso le interesa a Sánchez.

Sánchez agita el árbol, Abascal recoge las nueces

Desde un análisis sociopolítico, la imagen resulta clara. Pedro Sánchez agita el árbol y Santiago Abascal recoge las nueces, no el PP. El domingo, el PP ha quedado estancado. Vox se ha reforzado. La izquierda ha sido la gran derrotada. PSOE y Podemos no podrán ocultar el fracaso.

Moncloa ya tiene listo el argumentario. Culpará a la “ola ultra global”. Después pedirá calma para no perjudicar futuras campañas en Castilla y León, Andalucía o cualquier otro territorio.

Pedro Sánchez quema las naves. No le importa perder gobiernos autonómicos porque ya los considera amortizados. Su objetivo consiste en mantener vivo el monstruo de la ultraderecha para presentarse como única alternativa posible. No hay nadie a la izquierda, solo yo. O la ultraderecha o yo. Y espera que toda la izquierda se posicione a su lado.

Sánchez engorda a Vox porque esa polarización beneficia al propio Sánchez en clave nacional.

Un modelo de poder sin principios

La discusión que se abre en Aragón no gira solo en torno a un resultado concreto. Afecta al modelo de poder del PSOE. ¿Debe el partido fortalecerse desde las periferias o sobrevivir desde el centro? Sánchez ha elegido lo segundo. Sacrifica territorios para sostener su liderazgo. Convierte a las federaciones en piezas intercambiables dentro de una estrategia personalista.

Sánchez crea al enemigo que necesita

Sánchez engorda a Vox no es un eslogan. Es una estrategia consciente. Pedro Sánchez prefiere perder regiones si logra mantener su relato: él o el caos.

Este modelo de poder no defiende la unidad de España. La debilita. No protege a la familia ni a la libertad. Las sacrifica en el altar del cálculo político.

Sánchez necesita a Vox para seguir gobernando. Vox crece porque millones de españoles rechazan el proyecto ideológico que Sánchez representa. Sánchez engorda a Vox porque millones de personas rechazan a la «ultraderecha fascista» de Vox. Sánqchez quiere que el dilema sea «O la ultraderecha o yo» y ahí espera ganar.

Tags: Elecciones Aragón, Pedro Sánchez, Vox, PSOE, PP, Santiago Abascal, política española, estrategia electoral

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