La jerarquía de la Iglesia le hace el juego a Sánchez

La jerarquía de la Iglesia le hace el juego a Sánchez

Las declaraciones de Arguello sirven de pretexto al «corrupto Sánchez» para desviar la atención y movilizar a su electorado.

La jerarquía podrá ser cobarde pero no es tonta. Y esto parece ser una estrategia deliberada para darle un salvavidas a Sánchez. ¿Será por chantaje?

La jerarquía de la Iglesia le hace el juego a Sánchez al permitir que el presidente convierta unas declaraciones episcopales en munición política para tapar la corrupción y agitar a su electorado.

Sánchez encuentra un salvavidas «inesperado»

La jerarquía de la Iglesia le hace el juego a Sánchez cuando entra, voluntaria, imprudente o deliberadamente, en el tablero político que domina el presidente. Este domingo, en un acto de campaña en Extremadura, Sánchez señaló a un nuevo enemigo. Le hacía falta. Y la jerarquía entró al trapo.

El presidente del Gobierno cargó contra el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, por pedir elecciones anticipadas o una moción de confianza. Ambas opciones son legítimas en democracia. Sánchez las presentó como una injerencia intolerable.

El líder socialista ironizó con que Argüello se presentara a las elecciones. Incluso lo vinculó con la Asociación de Abogados Cristianos. Así los colocó a ambas instituciones directamente en la “ultraderecha”, etiqueta habitual del sanchismo.

Sánchez aprovechó el momento para construir un relato. Según él, existe un frente reaccionario que quiere derribar a un Gobierno elegido democráticamente. En ese frente incluyó ahora a la Iglesia.

Anticlericalismo para tapar la corrupción

El presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello le ha ofrecido una coartada perfecta. El presidente necesita enemigos externos. Necesita desviar la atención de los numerosos escándalos judiciales que cercan a su entorno. Está muy debilitado. Y, casualmente, Argüello apareció.

Sánchez acusó a Argüello de callar cuando gobierna la derecha. Afirmó que entonces la Iglesia pide respetar los cuatro años de legislatura. Con ese argumento buscó deslegitimar cualquier crítica moral o institucional.

El ataque más aplaudido llegó al final. Sánchez recurrió a la dictadura franquista para enfrentar a la jerarquía eclesiástica. Aseguró que el tiempo de los obispos en política acabó con la democracia.

El auditorio estalló en aplausos. El mensaje quedó claro. El socialismo vuelve a activar el viejo anticlericalismo como herramienta electoral. Así moviliza a su electorado más ideologizado. Y lo logró. Y el «moribundo» político revivió.

Mientras tanto, los casos de corrupción desaparecen del foco mediático. Por eso la jerarquía de la Iglesia le hace el juego a Sánchez, aunque no lo pretenda. ¿O sí?

¿Ingenuidad o estrategia de la jerarquía?

La jerarquía de la Iglesia no ha medido las consecuencias políticas de sus palabras. O quizá sí las ha medido. La pregunta resulta inevitable. Sobre todo cuando el gobierno de Sánchez les chantajea con el IBI de los inmuebles y la pederastia.

La jerarquía podrá ser cobarde, pero no es tonta. Las declaraciones de Argüello no benefician a la derecha. Benefician al propio Sánchez, que necesita polarización para sobrevivir.

Al colocar a la Iglesia en el supuesto bloque reaccionario, Sánchez amplía la “fachosfera”. Ahora incluye a obispos, asociaciones cristianas y creyentes practicantes. El relato resulta rentable para él.

La jerarquía entra así en una trampa conocida. Sánchez no busca diálogo. Busca confrontación. Necesita un frente moral al que atacar para esconder su desgaste político.

Cuando la Iglesia habla sin prudencia política, pierde su papel pastoral. Y además refuerza al adversario que más ataca la vida, la familia y la libertad religiosa.

Un error que pagan los católicos

Y quienes pagan el precio son los fieles. El Gobierno ya legisla contra la libertad educativa, la vida y la familia natural.

Sánchez aprovecha cualquier excusa para señalar a la Iglesia como enemiga de la democracia. Así justifica su agenda ideológica y su persecución cultural.

La jerarquía debería defender principios, no ofrecer titulares útiles al poder. Cada declaración mal calculada fortalece al sanchismo y debilita la presencia pública del cristianismo. El resultado siempre favorece al poder.

España no necesita obispos convertidos en actores políticos ingenuos. Necesita pastores firmes, claros en la doctrina y conscientes del contexto. Hoy, esa falta de claridad beneficia al presidente.

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3 comentarios en «La jerarquía de la Iglesia le hace el juego a Sánchez»

  1. Me parece que la información que se da no es del todo correcta, a mi entender el presidente de la Conferencia Episcopal ha dado una opinión basada en la Constitución Española haciendo uso de la libertad de palabra que cualquier ciudadano puede realizar siempre y cuando no falte al respeto. En este caso, creo que Vds. se han pasado un poquito, hay cosas peores que una simple opinión.Atentamente

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  2. Quizas algunos no vean lo suficiente, o no quieran ver!
    Creo que desde hace muchos años, el deterioro que sufren las celebraciones religiosas de cualquier tipo, Navidad, Semanasanta, Romerias, El Corpus, etc. que antes eran multitudinarias, seguidas por familias y particulares religiosos mas o menos practicantes Cristianos y simpatizantes.
    Hemos ido viendo como se han reducido se ha puesto pegas, trabas, hasta cambio de fechas, en deterioro de todos los acontecimientos religiosos de tanta tradicion, en todos los lugares de España, hoy en claro retroceso y no sabemos donde nos llevarán.

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