Se verifica su distribución en Cañada Real
El programa de Alejandra Andrade, ganadora del Ondas por este espacio, recorre varias localidades españolas tras el fentanilo. Empieza por Barcelona, donde yonquis que dan la cara a cámara cuentan que la llamada droga zombie se esta usando para cortar la heroína y la cocaína. Lo notan porque lo que consumen es «algo abrupto». Lo confirman en el Hospital del Mar, donde en 2020 hicieron un estudio analizando la orina de un grupo de toxicómanos, y resultó que en el 8% de las muestras detectaron fentanilo, incluidas varias de drogadictos que aseguraban no haberla consumido, al menos conscientemente. Por ahora el porcentaje es para «estar alerta», dicen en ese hospital.
Alejandra Andrade le pide a Juan un poco de ese producto, supuestamente cocaína, que ha comprado. Y también se lleva del poblado parte de un saquito que le ha dado alguien que no ha querido hablar a cámara. Las dos pequeñas dosis las lleva a analizar a un laboratorio del Grupo Gualdasalus, que trabaja en la desactivación y rehabilitación de conductas adictivas. La recibe su director, Luis Rebolo. Este especialista les empieza diciendo que han tratado pacientes que consumían fentalino legal, como «anestesistas, enfermeros y enfermeras» que se engancharon, entre los cuales han atendido sobredosis. Pero que últimamente se ha detectado «un incremento muy grande» del consumo de fentanilo ilegal, al estilo barrio degradado de Estados Unidos.




