El regreso de China | Juan Vázquez Rojo

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Mientras Estados Unidos intentaba integrar al dragón rojo en un orden liberal diseñado por Occidente, Beijing buscaba recuperar el lugar central que había ocupado durante siglos. La relación de interdependencia que sostuvo la globalización durante décadas ha dado paso a una rivalidad cada vez más abierta entre ambas potencias. Ya no se trata de guerras tradicionales, sino de una lucha por el control de los flujos que mueven la economía mundial. El resultado es un silencioso proceso que ha llevado a China del ostracismo al epicentro del tablero mundial.

Esta es la tesis del ensayo «El regreso de China». Su autor es Juan Vázquez Rojo, doctor en Economía, profesor e investigador en la Universidad Camilo José Cela y en la Red SUMMA. Su trabajo académico se centra en la competencia entre China y Estados Unidos, el modelo económico chino y las transformaciones del orden económico global. Ha publicado en diversas revistas académicas internacionales y colabora como analista en diferentes medios.

La falsa promesa de la eficiencia global

Comienza la obra con una visión de la globalización que Clinton defendía en el año 2000. Se sostenía sobre una premisa que parecía indiscutible: la eficiencia económica beneficiaría a todos los participantes. Estados Unidos, junto a otras economías avanzadas, se re­servó cuidadosamente las actividades más rentables y sofis­ticadas — la innovación tecnológica, el diseño de produc­tos, el control de la propiedad intelectual y la gestión de las marcas globales—. El resto del mundo, especialmente Asia, se encargaría de las tareas más intensivas en mano de obra: ensamblar, cortar, coser, fabricar en masa con preci­sión, pero sin mayor valor agregado. Actualmente, lo que está en juego trasciende las disputas comerciales o las diferencias ideológicas. Es una competencia por algo más fundamental: la capacidad de definir cómo funciona el mundo en el siglo XXI. 

El control de las redes globales

Quién establece los estándares tecno­lógicos que utilizarán miles de millones de personas. Quién controla las rutas por las que viajan los datos, la energía, las mercancías. Quién dicta las reglas que gobiernan el comer­cio, las finanzas, la innovación. Como explica, el resultado fue un crecimiento económico sin prece­dentes. La cuota de China en las exportaciones mundiales de manufacturas pasó del 2,8 por ciento en 1990 al 18,5 por ciento en 2015. Cientos de millones de trabajadores abandonaron la agricultura de subsistencia para incorpo­rarse a fábricas que producían para mercados globales. De esa transición, emergía una nueva lógica: la globalización armada. Las redes que habían unido al planeta se convirtieron en instrumentos de poder. Energía, tecnología, finanzas, datos: todo podía ser usado como arma o escudo. El comercio ya no garantizaba la paz: se transformaba en campo de batalla. Era el comienzo de una nueva era.

La estrategia ofensiva de Beijing y los minerales críticos

El plan chino era más que una respuesta defensiva a la crisis externa. Era una apuesta ofensiva por acelerar la modernización del país aprovechando que sus competidores estaban distraídos con sus propios problemas. Mientras Ford y General Motors pedían rescates gubernamentales para evitar la quiebra, China construía la red de trenes de alta velocidad más extensa del mundo. Mientras España sufría una crisis inmobiliaria que dejaría millones de viviendas vacías, China impulsaba la incorporación de millones de campesinos a la economía urbana.

El lector se dará cuenta, por ejemplo, de cómo China ha situado el procesamiento de minerales críticos en el centro de su estrategia económica. Más que en la extracción, su ventaja reside en la transformación: produce cerca del 60 por ciento de las tierras raras, pero concentra alrededor del 90 por ciento de su procesamiento, la fase imprescindible para su uso industrial. Este patrón se repite en el conjunto de minerales estratégicos. China es el principal refinador global en casi todos ellos.

El fracaso de Washington y la energía del futuro

Al otro lado del Pacífico, durante décadas, Washington había apostado por una estrategia aparentemente generosa. Vemos cómo esa estrategia ha fracasado. China ha utilizado la apertura del sistema occidental para desarrollar capacidades propias y escalar su posición internacional. Cada concesión ha ampliado su margen de maniobra y cada acceso a mercados ha reforzado su base industrial y tecnológica. Mientras Estados Unidos pone el foco en perforar pozos y en construir terminales de gas, Beijing fabrica la infraestructura del mundo electrificado. Washington ganará miles de millones vendiendo la energía del pasado; China controlará billones fabricando la energía del futuro. Y, salvo un giro industrial profundo en Occidente, lo hará definiendo estándares, cadenas de suministro y la escala material de la economía energética del siglo XXI.

Europa como el tercer ausente en la globalización armada

Por último, una observación sobre Europa. Para el autor, Bruselas ocupa una posición paradójica en la globalización armada. Tiene una economía de enorme densidad productiva, con altos niveles de bienestar, instituciones democráticas sólidas y un mercado interior desarrollado. Internamente, esa combinación sigue constituyendo su activo más valioso. La Unión Europea, la región más democrática del mundo y con mayor calidad de vida, tiene una fortaleza social y normativa que no se traduce en poder internacional. Por una serie de decisiones, se ha convertido en la «tercera ausente» del nuevo orden: demasiado grande para ser irrelevante, demasiado fragmentada para organizar el sistema a su alrededor. «Es una potencia que ha crecido con reglas que ya no funcionan en la globalización armada», afirma. 

Envolvente y revelador, este libro ofrece un análisis del nuevo escenario global a partir de la historia económica y política mundial, y muestra cómo China ha pasado de ser la fábrica del mundo a una superpotencia tecnológica capaz de desafiar la hegemonía de Estados Unidos.  La obra se divide en seis capítulos y cuenta con numerosas notas y bibliografía. Lástima que no se incluyan mapas. Desde la imposición de aranceles a las regulaciones tecnológicas, revela cómo decisiones en apariencia técnicas se han convertido en herramientas clave en la disputa por el poder en la economía global del siglo XXI.

(Gabriel Cortina) 

Ficha técnica:

El regreso de China
Juan Vázquez Rojo
Editorial Península
330 páginas


Tags: China, Globalización, Hegemonía, Economía, Tecnología, Geopolítica, Rivalidad

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