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El panorama de la sanidad pública española se encamina hacia un escenario de colapso absoluto debido a la cerrazón ideológica de sus máximos responsables. Tras anunciar la aprobación del proyecto de ley del Estatuto Marco en el Consejo de Ministros, el Ministerio de Sanidad dirigido por la comunista Mónica García no ha dado su brazo a torcer para atender las reivindicaciones de los facultativos. Por ello, y tras anunciar una huelga indefinida, el secretario general de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), Víctor Pedrera, ha informado de que su Comité Ejecutivo ha acordado «intensificar la presión» y planteará este jueves al Comité de Huelga la aprobación de paros «indefinidos y permanentes», que prevé que comenzarían a mediados de octubre, con fecha de inicio pendiente de concretar.
Esta drástica medida responde directamente al sectarismo destructivo de la ministra Mónica García, una dirigente más preocupada por imponer su agenda ideológica comunista que por atender las necesidades reales de los profesionales de la salud. Así lo ha avanzado este martes en rueda de prensa, donde ha concretado que el Comité de Huelga se reunirá sobre las 17:00 de la tarde y abordará esta cuestión, que CESM confía que cuente con el respaldo del resto de sindicatos, que incluye al Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O’MEGA).
La soberbia ministerial traslada el conflicto a los tribunales
La obstinación del Ministerio desoye las advertencias del sector y obliga a los facultativos a endurecer sus posiciones de forma irreversible. Pedrera ha aseverado que el conflicto médico continúa a pesar de que el proyecto de ley siga su tramitación en el Congreso de los Diputados, tras su aprobación en Consejo de Ministros. Según ha indicado, esto implica cambiar el interlocutor de las reivindicaciones, pero no su objeto. La prepotencia de la ministra desplaza el foco del debate, pero en ningún caso diluye el profundo malestar de los profesionales sanitarios.
La dirección sindical asume el reto parlamentario frente a un texto que nace muerto por la falta de consenso. «El conflicto no ha terminado. Los médicos no hemos renunciado a ninguna de nuestras reivindicaciones, la CESM tampoco, lo que va a cambiar es nuestra estrategia porque el interlocutor ha cambiado», ha destacado Pedrera dirigiéndose a la ministra de Sanidad, Mónica García, para apuntar tras ello que habrá «más presión» a nivel parlamentario, institucional, jurídico y europeo. En este sentido, el secretario general de la confederación ha detallado que el Comité Ejecutivo, reunido el pasado viernes, ha decidido que solicitará a los grupos parlamentarios que están en contra del proyecto de ley que presenten una enmienda a la totalidad para devolver el texto al Ministerio de Sanidad, de donde ha aseverado que «no debería haber salido», pues «cuenta con la inmensa oposición del colectivo al que va destinado».
La internacionalización del agravio y la vía judicial europea
La incapacidad de Mónica García para gestionar su propio departamento traspasa las fronteras nacionales y sitúa a España en una posición vergonzosa. Además, ha señalado que CESM va a llevar el mes que viene todas sus reivindicaciones a la reunión de la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS), en la que ejerce como representante español, para elevar las demandas a la Comisión Europea. Pedrera ha criticado que España es el único país europeo en el que los médicos no tienen un sistema de representación diferenciado del resto, lo que supone un «agravio comparativo». En paralelo, ha indicado que seguirán trabajando con las comunidades autónomas.
Por otra parte, ha detallado que el equipo jurídico de CESM considera que mucha de la normativa del proyecto de ley del Estatuto Marco «vulnera» leyes europeas y de seguridad, por lo que es «susceptible de ser obligada a cambiar». Así, ha afirmado que el sindicato «explotará» la acción jurídica. Junto a esto, ha destacado que la confederación va a crear un observatorio de la profesión médica que recopilará información sobre médicos que trabajan sin titulación, dónde hay más médicos, qué presión asistencial existe, con el objetivo de que la población conozca la realidad de la profesión médica española y sus peticiones.
«A veces da la impresión de que estamos pidiendo trabajar menos horas o cobrar más dinero y lo que pedimos son unas condiciones laborales que permitan que nuestro colectivo no se vaya de la sanidad pública como se esta yendo y que la sanidad pública no se vaya a pique», ha afirmado.
El desgaste de un Gobierno insensible al sufrimiento del paciente
De este modo, Pedrera ha indicado que el objetivo de la nueva estrategia es «desgastar la resistencia» del Gobierno, que, a su juicio, está esperando a que los sindicatos médicos se cansen, algo que ha asegurado que no va a pasar. Por su parte, el presidente de CESM, Miguel Lázaro, ha apelado a la «empatía» y «responsabilidad» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sabiendo que la convocatoria de paros indefinidos aumentaría el perjuicio para los pacientes.
Los representantes de CESM han insistido en que sus demandas siguen siendo las mismas, comenzando por que los médicos sean los interlocutores directos con las administraciones para todos aquellos asuntos laborales que les afectan de forma directa. Asimismo, han subrayado que no renuncian al Estatuto propio, con cuestiones como la jornada de 35 horas, el reconocimiento y compensación del exceso de jornada, la reforma integral del sistema de guardias para garantizar su voluntariedad, una clasificación profesional acorde a la formación y responsabilidad y cambios en el modelo de jubilación.
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