Les duele España. Odian a su Patria | Juan Hernández Hortigüela

Primer plano de banderas de España durante una manifestación civil contra las concesiones políticas del Gobierno de la nación.

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          Durante estos últimos años, la ultraizquierda socialcomunista, de una manera general, está luchando sin descanso y poniendo de moda la destrucción y el odio a España. El problema trasciende porque el pueblo llano se pregunta ¿cómo es posible que muchos españoles hagan dejación de sus obligaciones con su Patria?

          Hay una respuesta muy sencilla a esa importante cuestión: Al desconocerse la Historia de España, todo vale contra sus raíces históricas, todo se puede manipular si el interés político, en amplios sectores ignorantes de la sociedad, odiadores profesionales, puede ofrecer magníficos resultados electorales.

Este proyecto de odio a España se viene dando, muy especialmente, desde que el maléfico presidente Zapatero, investigado hoy por presunto delincuente y contrabandista, se alió con los odiadores de España. Hay que recordar que Zapatero no tuvo reparos en que las naciones que intervenían en Irak, insultaran y vejaran al ejército español llamándole cobarde, al retirarle, sin fundamento, de una coalición militar occidental (Estados Unidos, Francia, Australia, Polonia, Países Bajos, Dinamarca…) que pretendía luchar contra un asesino internacional, Sadam Husein.

          Zapatero se alió con el turco en la llamada Alianza de las Civilizaciones, cuyo éxito fue que no se aliaran con ellos más que cuatro pobres enemigos de Occidente. Y Zapatero confirmó, ante las autoridades marroquíes, su idiocia manifiesta acerca de la anexión de Ceuta y Melilla a Marruecos. Es decir, traición a España por los cuatro vientos.

Al bobo solemne (sic, Rajoy) Zapatero, presunto contrabandista y delincuente en puertas judiciales, le ha sucedido, como hijo putativo, Pedro Sánchez, cuya lista de traiciones y acciones contra los españoles y su nación, nunca las conocieron nuestros compatriotas del siglo XIX bajo el reinado del traidor Fernando VII; ni siquiera con su antecesor, el risitas Zapatero. Pedro Sánchez va completando la lista desconocida de mentiras, traiciones y manipulaciones, nacionales e internacionales, contra los españoles.

La última de las fechorías sanchistas ha sido que, a pesar de conocer el evento festivo que había preparado el rey Mohamed VI, ha permitido la invasión de la provincia española, Ceuta, y el amago semejante en la otra provincia, Melilla. Esto, si grave, es menos grave cuando en su charlotada en Ceuta se ha restregado por el barro de la traición, agradeciendo a Marruecos el evento de la invasión, aún reconociendo, previamente, que había sido una agresión contra la integridad nacional. Qué negocietes o favores deberá este individuo en Marruecos, cuando dobla el espinazo hasta el suelo, delante del deteriorado Mohamed VI.

¿No se ha enterado este pánfilo presidente que, no por casualidad, Mohamed VI estaba celebrando en Tetuán, antigua capital del Protectorado Español, la fiesta de su entronización a poco más de 30 kilómetros de Ceuta? A este Pedro se le puede tachar, con razón, de mil y una manera, pero de tonto no tiene un pelo. Lo sabía todo y lo sabían todos. Una huida más, como la que protagonizó en Paiporta.

Sin embargo, según nuestro criterio, se está produciendo algo muy grave. Declaramos, previamente, que siempre hemos defendido la política prudente, y el buen hacer, como rey, de Felipe VI. No obstante, en los últimos tiempos vemos ciertos cambios o comportamientos familiares que nos extrañan; valga como ejemplo las malas o escasas relaciones, visibles, con su padre, el rey Juan Carlos I. Nunca aplaudiremos a Felipe VI esta actitud con su padre, y menos aún, si fatalmente Juan Carlos I pudiera morir fuera de España. Poner los pies en pared, en materia familiar o nacional grave, frente a la autoritaria y enemiga socialcomunista Moncloa, no necesita, pensamos, de autorización de ningún artículo de la Constitución. Ya lo hizo una vez, en Barcelona…

Hay que lamentar, como hecho grave, que al rey Felipe VI le haya prohibido Moncloa, visitar las provincias españolas de Ceuta y Melilla. ¡Qué negocietes o favores…!(por no cansar al lector, omitimos repetir el párrafo anterior.).

Los ceutíes y melillenses, verían con unos ojos agradecidos, así de grandes, la ansiada visita de su rey. Pero el rey, después de muchos años de reinado, ni se ha acercado a esas provincias tan españolas y celebrar, de paso, con los soldados de la Legión Española, un sábado legionario…No sabe el apoteósico recibimiento que todos ellos le brindarían.

Ahora es la mejor ocasión que se le presenta al rey Felipe VI para visitar a sus fieles compatriotas, leales y agradecidos (sin causa) una visita a sus ciudades, sin pedir permiso a Moncloa, ni a su tío, el rey vecino Mohamed VI, dizque hermano de su padre Juan Carlos I. Y de paso, Pedro Sánchez, a llorar por las oscuras tinieblas de la traición permanente.

Si cayera esa breva, los españoles nos la comeríamos a plena satisfacción.

¡Viva Ceuta! ¡Viva Melilla!  ¡Viva el rey! Y, por supuesto, ¡Viva España!

              Los Arenales, amargor político, a 1 de agosto de 2026.

Juan Hernández Hortigüela | Historiador y escritor 


Tags: Traición, Moncloa, Ceuta, Melilla, Soberanía, Historia, Sanchismo

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