Una operación antiterrorista marroquí desvela la existencia de campamentos de adiestramiento en la zona.

El Sahel africano lleva camino de convertirse en el futuro campo de entrenamiento de yihadistas, no sólo para actuar en la zona, sino para hacerlo contra países de occidente, entre ellos España, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas.

Una reciente operación de las Fuerzas de Seguridad marroquíes ha permitido detener a tres individuos en la localidad de Oudja. Los investigadores han descubierto que preparaban un viaje, para el que disponían de dinero y pasaportes, a los campos de entrenamiento del Sahel del Estado Islámico del Gran Sáhara (EIGS), la franquicia de Daesh en la zona.

Después, volverían a Marruecos para cometer atentados, entre ellos unos cuyo fin era causar una desestabilización en la zona. Tras atacar un puesto fronterizo con Argelia se harían pasar por soldados marroquíes y atentarían contra militares argelinos. El conflicto estaba servido. Detrás de este plan, estaba un emir de Isis y, todo parece indicar que la dirección central de la banda yihadista.

Desde hace tiempo, el Estado Islámico (Daesh, Isis) trata de crear una “zona de confort” en el Sahel en el que poder instalar sus “aparatos centrales” que, en su momento, estuvieron en Siria. El reciente ataque a la población de Palma, en Mozambique, y la paralización de la industria gasística, además de provocar un éxodo humano de considerables proporciones, ha subido la moral de los terroristas sobre sus capacidades reales de tomar poblaciones o zonas de interés.

Además del EIGS, en el Sahel opera también Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin (JNIM), la franquicia de Al Qaeda., que dirige Iyad Ag Ghali. Ambos grupos libran una feroz contienda por el control del territorio, ya que los primeros consideran que los segundos no alcanzan el nivel de criminalidad preciso para “lograr la victoria” e imponer la Sharia, la interpretación más rigorista del Islam. La realidad es una disputa por el control del territorio ya que, a la postre, los objetivos estratégicos son los mismos, los del “califato mundial”, al que supeditan objetivos tácticos, según las circunstancias. En el Sahel también opera Boko Haram, en Nigeria, cuyo cabecilla es Ab es ubakar Shekau, cuya atrocidad es conocida, además de protagonizar secuestros masivos de niñas.

Los citados alertan de que en los referidos campamentos, al menos los del EIGS, a los que se dirigían los terroristas marroquíes, se pueden entrenar yihadistas cuyo destino sea España.

No hay que olvidar que el cabecilla de esta banda es Adnan Abou Walid al-Sahraoui, un saharaui nacido en El Aioun, capital del antiguo Sáhara español y que domina nuestro idioma. En su día perteneció al Frente Polisario y estuvo en los campos de Tinduf, pero después abandonó esta formación para incorporarse al terrorismo, primero en Al Qaeda, después en el MUJAO y ahora en el EIGS.

Se ha convertido en uno de los terroristas más buscados y los Estados Unidos ofrecen por su captura una importante recompensa. Su nombre real es Lahbib Ould Abdi Ould Saïd Ould El Bachir.

Se le relaciona con el atentado, el 4 de octubre de 2017, contra una patrulla conjunta estadounidense y nigerina en la región de Tongo Tongo, Níger, cerca de la frontera maliense, en la que fueron asesinados cuatro soldados estadounidenses y otr0s nigerinos.

Este individuo es el que dirige esos campos de entrenamiento. Va rodeado de un círculo de seguridad formado por individuos de su absoluita confianza, la mayoría de origen saharaui y es una de las figuras prominentes del Estado Islámico. Ha demostrado que es capaz de crear de la nada una banda con una gran capacidad operativa y ahora, de acuerdo con las directrices centrales de Daesh, proyectar el terrorismo a Occidente. España, como vienen demostrando las Fuerzas de Seguridad en su acción preventiva, debe mantenerse alerta ante un peligro real.

(J.M. Zuloaga. Diario La Razón)

Por Redaccion

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