Nuevo paso de la ONU en la ideología de género: se inventa un nuevo término «violencia reproductiva»

Fachada de la sede de la ONU en Ginebra donde el Consejo de Derechos Humanos aprueba sus nefastas resoluciones

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La maquinaria globalista de la ONU y su nueva ofensiva lingüística

La ONU profundiza su deriva ideológica mediante el uso sistemático de la ingeniería social y la manipulación del lenguaje. El organismo globalista recurre una vez más a la ambigüedad terminológica y a los eufemismos retorcidos para imponer su agenda en la batalla cultural contemporánea. Esta estrategia no busca proteger derechos fundamentales, sino afianzar la doctrina feminista radical y la ideología de género así como consagrar el aborto a escala planetaria. La última maniobra institucional de este organismo supranacional globalista ataca directamente los cimientos de la familia natural y fractura la corresponsabilidad en la pareja.

El boletín especializado Friday Fax, y recoge Hispanidad, detalla con precisión la actividad de ese aquelarre globalista en el que se ha convertido la ONU. Las agencias internacionales ya no disimulan sus objetivos reales y aceleran la imposición de dogmas ideológicos sectarios que carecen de respaldo científico y social. A través de resoluciones opacas y comités ideologizados, el organismo de Naciones Unidas persigue la deconstrucción de las relaciones humanas para subordinarlas a los dictados del feminismo queer más extremo.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la trampa conceptual

La degradación institucional de las Naciones Unidas alcanza un nuevo mínimo histórico en sus comisiones permanentes. Precisamente, ha sido el Consejo de Derechos Humanos de la ONU quien ha aceptado uno de esos conceptos aberrantes y venenosos del feminismo queer: la violencia reproductiva. La adopción de este término emponzoña el debate público internacional y subvierte los principios jurídicos elementales, transformando un desacuerdo íntimo de pareja en un delito de coacción ideológica.

La aplicación práctica de esta aberración conceptual destruye la reciprocidad y la igualdad real entre hombres y mujeres. El nuevo marco normativo estipula que si el hombre quiere tener hijos, o no tenerlos, y la mujer opina lo contrario, el varón, por su solo deseo, estará ejerciendo violencia reproductiva contra la mujer. La balanza legal se inclina de forma aberrante según el sexo del implicado. Por contra, si fuera al revés, para tenerlos o no tenerlos, la mujer estaría ejerciendo sus derechos reproductivos. El aparato organismo globalista borra así cualquier atisbo de equidad y desprotege la voluntad del varón en el ámbito de la transmisión de la vida.

La deshumanización del varón en el orden globalista

El trasfondo de esta iniciativa jurídica esconde una meta mucho más alarmante que la simple alteración del vocabulario legal. Esta manipulación conceptual sirve para afianzar una doctrina feminista y de género: tener hijos es una decisión exclusiva de la mujer, el varón queda reducido a la condición de semental. La ONU anula el derecho a la paternidad y despoja al hombre de su dignidad humana, convirtiendo su aportación biológica en un elemento instrumental desprovisto de derechos legítimos o capacidad de elección.

Esta ofensiva globalista destruye el concepto del matrimonio y de la convivencia basado en el consenso mutuo y el respeto compartido. Las directrices de las Naciones Unidas criminalizan el deseo natural del hombre de fundar una familia o de planificar su descendencia si su postura no coincide milimétricamente con los postulados de la agenda de género. El organismo promueve la quiebra afectiva de las sociedades occidentales, persigue la reducción de la natalidad y somete las legislaciones nacionales a un adoctrinamiento totalitario que vacía de contenido la figura del padre


Tags: ONU, Ideología, Feminismo, Globalismo, Género, Paternidad, Derechos

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