Payasadas en el ala oeste de la Casa Blanca | Juan Hernández Hortigüela

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          Cuando el presidente norteamericano, Donald Trump, quiere dar algún noticia que tenga trascendencia internacional, lo hace en su despacho oval (en forma de huevo) situado en el ala oeste de la Casa Blanca, rodeado de vicepresidentes, ministros, ministrables, periodistas afines e invitados de varias procedencias. Ello es que, en el citado huevo, no cabe ni una pluma más cuando Trump firma algún papel.

          Por cierto, resulta curioso cómo firma sus documentos con un rotulador de tinta negra, para que su firma, de trazos gruesos, resalte sobre el papel. Nada que decir al respecto porque cada cual firma como sabe, o como le viene en gana.

          Recordamos cuando, a los pocos días de su proclamación como presidente de USA, firmó un decreto, u “orden ejecutiva”, cambiando el nombre del Golfo de México, por el de Golfo de América. En su momento escribimos un artículo repasando nuestra Historia, absolutamente desconocida por Trump, demostrando que el verdadero y original nombre del Golfo de México, fue el Golfo de Nueva España, como demostrábamos adjuntando los mapas antiguos nacionales y extranjeros. Si nuestros lectores se fijan un poco, el nombre de Golfo de América aparece ya, como no podía ser de otra manera, en los mapas internacionales que publica Google, mientras en los mapas de México continúa llamándose Golfo de México. Desde el punto de vista histórico, ese cambio de nombre fue una de las primeras payasadas salidas del huevo de Trump

          No vamos a relatar otras payasadas firmadas, correspondientes a su política interior o internacional que no nos corresponde comentar por ignorancia pero, según nos maliciamos, parece ser que abundan.

          En estos días, Donald Trump la ha emprendido contra los canadienses y su Historia, y con ánimo de molestarlos, también desde su huevo oficial, ha firmado otra orden ejecutiva cambiando el nombre del Lago Ontario, que comparten Canadá y USA, para denominarle Lago América. Es decir, Trump ha decretado que todo el lago es suyo, a pesar de los Tratados Internacionales que avalan esa partición equitativa del lago. Pues allá canadienses y norteamericanos se las apañen, y defiendan su Historia.

          En lo que ya nos toca el huevo a los españoles, parece ser que Trump piensa en una nueva payasada histórica que salga de su huevo oeste: Amenaza con cambiar el nombre de los océanos Atlántico y Pacífico por Océano América. Y si le sale de su citado huevo, lo hará, porque ya ha lo ha anunciado a los periodistas que le visitaban, manifestando:

Como ya sabéis, tomamos algo llamado ‘golfo de México’. Lo cambiamos. Y ahora se conoce habitualmente como el golfo de América’. Tenemos un golfo y un lago. Ahora solo nos falta un océano. Quizá tengamos que cambiar el nombre del Atlánticoo del Pacífico. Quizá cambiemos los dos…

Y “dos huevos duros” como decía su compatriota, Groucho Marx, al terminar una de sus famosas frases.

En este punto, también tenemos que enseñar al presidente Trump algunos datos de la Historia del mundo, comprobada su ignorancia, o por muchas payasadas que se le ocurran desde el huevo del ala oeste de la Casa Blanca.

          El Océano Atlántico debe su nombre al titán Atlas de la mitología griega, que soportaba sobre sus hombros el orbe, condenado por el dios Zeus. El nombre de Atlántico fue citado por primera vez en el siglo VI a. de C. Por lo tanto, conocida esta leyenda, que los griegos protesten lo que corresponda. Los españoles y los portugueses, sin más conocimiento histórico que la leyenda citada, en el siglo XV familiarmente conocían al Océano Atlántico como la Mar Tenebrosa.

          En cuanto al cambio de nombre del Océano Pacífico, aquí los españoles debemos informarle, por si su ignorancia de la Historia le embarga, que este gran mar, hoy llamado Pacífico, fue descubierto en el año 1513 por un español, bajito, nacido en la tierra “donde nacían todos los dioses”, es decir, en Extremadura, llamado Vasco Núñez de Balboa, dotado de una pareja de huevos más grande que su huevo situado en el ala  oeste de la Casa Blanca, y perdón por la manera de señalar.

          Para mayor información, le confirmamos que este Océano tuvo varios nombres cuyos bautizos corresponden a los españoles. Con motivo de la magna expedición de Magallanes, al salir del Estrecho de todos los Santos (hoy Magallanes), en el mes de noviembre del año 1520, los expedicionarios se encontraron con un mar muy tranquilo, tanto, que los marineros españoles, bajitos, siempre con sus ocurrencias, denominaron a este Océano como Mar de Damas. Pero el nombre más serio de la Historia se debe al ya citado Núñez de Balboa que, después de tomar posesión del mismo para la Corona Española, le llamó Mar del Sur. Poco tiempo después del descubrimiento dio en llamarse, de una manera, casi definitiva, como Mar Pacífico. Le informamos de más datos para sus archivos: A partir del siglo XVI y buena parte del Siglo XVII, ningún país del mundo conocido, excepto España, navegaba con más frecuencia por ese Océano Pacífico, y nuestros fieles enemigos ingleses, holandeses y franceses anunciaban este mar, en su cartografía oficial, como, Mar Español o Mar de los Españoles. Si le cuesta creerlo al presidente Trump, le invitamos a que lea los libros de Historia y se deje de payasadas.

          Pues ya tiene el ocupante del huevo oeste de la Casa Blanca, varios nombres donde elegir un apellido para este Océano Pacífico, o mejor será que abandone la idea de manipular la Historia, que siempre denota ignorancia o mala baba, y deje de molestar al personal.

       Los Arenales, orilla del mar Mediterráneo, a 28 de agosto de 2026

Juan Hernández Hortigüela | Historiador y escritor 


Tags: Trump, Historia, Océanos, Geografía, España, Descubrimientos, Cartografía

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