Teresa Ribera reconoce que la crisis en Ucrania encarecerá aún más la factura de la luz

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Defiende que el suministro de España no peligra debido a su baja dependencia respecto al gas ruso.

La crisis desencadenada en Ucrania por la posible invasión por parte de Rusia podría acabar repercutiendo en un encarecimiento aún mayor del precio de la energía, actualmente en máximos históricos. Así lo reconoció la vicepresidenta del Gobierno español, Teresa Ribera antes de participar en una reunión con sus homólogos europeos. «Es evidente que nos impacta la evolución que está presentando el precio del gas en un momento en que no solamente hay un incremento muy importante de la demanda por parte de los mercado asiáticos sino, efectivamente, tensiones importantes con el que todavía es el primer país de gas natural para la mayoría de los países europeos», aseguró.

Desde BBVA Research, calculan que el impacto del encarecimiento del precio del petróleo en la economía será de casi medio punto porcentual, mientras que el encarecimiento de la electricidad desviará en siete décimas a la baja la evolución prevista para el PIB este año. En total, 1,2 puntos porcentuales menos. «Se están produciendo comportamientos estratégicos para intentar aumentar las reservas de gas que tienden a elevar el precio, el hecho de que ese conflicto (entre Rusia y Ucrania) se pueda producir, ya está generando tensiones», apunta Jorge Sicilia, director de la división de estudios del banco.

Precisamente, el encarecimiento del gas es lo que está causando durante estos meses la escalada vertiginosa de los facturas de familias y empresas, ya que el resto de las fuentes de energía – aunque sean más baratas– quedan alineadas con el precio del gas en las subastas mayoristas. 

Pese a estos malos augurios, la vicepresidenta también aseguró que el suministro de España no peligra debido a su baja dependencia respecto al gas ruso. «España cuenta con una posición sólida de suministro y, además, la infraestructura de regasificación de la que disponemos permite el rápido acceso a gas natural licuado por barco y, por tanto, no hay problema de abastecimiento con fuentes muy diferentes».

Entre el 30% y el 35% del gas que llega a la UE es ruso, aunque esta cantidad varia ostensiblemente según los países. En el caso de España, Argelia es nuestro principal proveedor seguido a mucha distancia de EE UU y Nigeria. La dependencia de la economía europea respecto al gas de terceros países le hace vulnerable a chantajes geopolíticos.