Carmelo Álvarez Fernández de Gamarra, Pro-Vida desde la adolescencia. Cofundador de la Plataforma Siempre Vida de la Fundación Enraizados.
El periodista Javier Navascués le entrevista para Infocatólica. por su interés reproducimos dicha entrevista
¿Cómo nace la iniciativa Siempre Vida y con qué objetivos?
Siempre Vida nace porque cada vez es más evidente que la defensa de la vida humana se ha convertido en una cuestión cultural de primer orden. En España y en buena parte de Occidente se está intentando consolidar la idea de que el aborto o la eutanasia son derechos normales y progresistas, cuando en realidad implican aceptar que unas vidas pueden ser eliminadas si resultan incómodas o dependientes. Ante esa deriva, muchos ciudadanos hemos entendido que no basta con observar o lamentarse: era necesario organizarse y dar una respuesta clara, pública y permanente.
El objetivo de Siempre Vida es precisamente ese: participar en la batalla cultural en defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Queremos abrir el debate sin complejos, desmontar los tabúes que se han impuesto durante años y promover una sociedad que proteja de verdad a los más vulnerables: el niño no nacido, la madre en dificultad, el enfermo y el anciano. Defender la vida no es una ideología, es la base misma de cualquier civilización digna de ese nombre.
¿Por qué un objetivo tan claro y si medias tintas: la derogación de la Ley del aborto y de la Ley de Eutanasia?
Porque hablamos de leyes que permiten terminar deliberadamente con una vida humana inocente. La Ley del aborto autoriza la eliminación de un ser humano antes de nacer y la Ley de eutanasia legitima que el Estado facilite la muerte de enfermos o personas vulnerables. Desde nuestra perspectiva, no se trata de cuestiones técnicas o administrativas, sino de un problema moral y jurídico de primer orden: una sociedad no puede proteger los derechos humanos mientras permite que los más indefensos sean eliminados.
A esto se suma además otra realidad de la que casi nunca se habla: la reproducción artificial mediante fecundación in vitro. Este sistema implica la producción masiva de embriones humanos en laboratorio, de los cuales muchos son descartados, congelados indefinidamente o utilizados para investigación. Es decir, vidas humanas en su fase inicial tratadas como material biológico disponible. Para nosotros esto forma parte del mismo problema cultural: la idea de que la vida humana puede producirse, seleccionarse o eliminarse según la voluntad de otros. Ni siquiera sabemos si se comercia con ellos. La opacidad es máxima.
Por eso nuestro planteamiento es claro y sin medias tintas. Las leyes que atentan directamente contra la vida no se “mejoran” con pequeños retoques: deben ser sustituidas por un marco legal que proteja la vida humana y que ofrezca alternativas reales. Eso significa apoyar a las madres, facilitar la adopción y garantizar cuidados paliativos dignos. Defender la vida no consiste solo en prohibir la muerte, sino en construir una sociedad que acompañe y proteja a cada persona en todas las etapas de su existencia.
¿Cuáles son los principales argumentos que esgrimen para luchar por este objetivo?
El primero es un argumento científico. La biología es inequívoca: la vida humana comienza en el momento de la fecundación. Desde ese instante existe un nuevo individuo con un ADN propio y distinto, que se desarrolla de forma continua hasta el nacimiento. No hay un salto mágico que transforme un “algo” en un “alguien”. Si aceptamos la evidencia científica, debemos reconocer que el niño no nacido es ya un ser humano en su primera etapa de desarrollo.
El segundo es un argumento ético y jurídico. Toda sociedad que se considere civilizada se fundamenta en la protección de la vida humana, especialmente la de quienes no pueden defenderse por sí mismos. Cuando una ley permite eliminar a un ser humano por su edad, su dependencia o su situación de vulnerabilidad, introduce una grave fractura en el principio de igualdad. Desde Siempre Vida decimos las cosas con claridad: el aborto, la eutanasia o el suicidio asistido, así como el descarte masivo de embriones humanos en los procesos de reproducción artificial, responden a una lógica profundamente eugenésica. Es la idea de que unas vidas merecen ser vividas y otras pueden ser eliminadas. Frente a esa lógica estaremos siempre enfrente, porque defender la dignidad de toda vida humana no admite excepciones.
¿Por qué una sociedad civilizada no puede tolerar la muerte del inocente y del indefenso?
Porque la primera función de cualquier sociedad civilizada es proteger la vida de quienes no pueden defenderse por sí mismos. Ese es el fundamento mismo del derecho. Si el más fuerte decide quién puede vivir y quién no, la ley deja de ser justicia y se convierte en poder. El niño no nacido, el enfermo grave o el anciano dependiente representan precisamente ese límite moral: si ellos no están protegidos, nadie lo está realmente.
Además, aceptar la eliminación del inocente introduce una lógica extremadamente peligrosa. La historia demuestra que cuando una sociedad empieza a clasificar a los seres humanos según su utilidad, su salud o su autonomía, termina justificando el descarte de los más débiles. Por eso afirmamos con claridad que el aborto, la eutanasia o el descarte de embriones humanos responden a una lógica eugenésica. Una civilización que acepta esa lógica deja de ser verdaderamente humana. Y precisamente para evitar esa deriva nace Siempre Vida.
¿De qué forma práctica van a presentar esta batalla?
En primer lugar, en el terreno cultural y de la opinión pública. Durante años el debate sobre la vida se ha presentado de forma unilateral, como si determinadas prácticas fueran avances inevitables. Siempre Vida quiere romper ese monopolio cultural: explicar, debatir, aportar datos científicos y argumentos éticos, y devolver al espacio público una verdad que durante demasiado tiempo se ha querido silenciar. La batalla por la vida es, antes que nada, una batalla cultural.
En segundo lugar, mediante propuestas concretas y presencia activa en la sociedad. Queremos elaborar informes jurídicos y bioéticos rigurosos, impulsar iniciativas cívicas, colaborar con otras organizaciones y promover políticas que apoyen realmente a las madres, a las familias y a los enfermos. No se trata solo de denunciar leyes injustas, sino de construir alternativas reales que protejan la vida humana en todas sus etapas.
¿Por qué es importante que la Fundación Enraizados no pare de poner en marcha nuevos proyectos?
La Fundación Enraizados es, ante todo, una fundación de católicos en la vida pública. Eso significa que quienes formamos parte de ella entendemos que la fe no puede quedarse encerrada en la esfera privada, sino que debe proyectarse también en la vida social. Para un católico la defensa de la vida humana no es una opción secundaria: es una obligación moral. La ley de Dios es clara al respecto, y la tradición cristiana siempre ha defendido que toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, posee una dignidad inviolable. Frente a una cultura que normaliza el aborto, la eutanasia o el descarte de embriones humanos, un cristiano no puede permanecer callado.
Ahora bien, esta lucha no pertenece solo a los creyentes. Desde Siempre Vida invitamos a todos: católicos, cristianos de otras confesiones y también a cualquier persona que, aun sin fe religiosa, perciba que algo profundamente injusto está ocurriendo. Cuando una sociedad acepta la eliminación sistemática de los más indefensos, estamos ante una tragedia moral de proporciones históricas. De hecho, el aborto masivo constituye el mayor genocidio de la historia universal. Ante algo así nadie (repito, nadie) debería permanecer indiferente. Defender la vida es una causa humana antes incluso que religiosa.
¿Quiénes pueden participar y de qué maneras se puede colaborar?
Puede participar todo el mundo. Siempre Vida está abierta a católicos, cristianos de cualquier confesión, otras religiones y también a cualquier persona que sea agnóstica o atea (hay ya muchas en el mundo muy comprometidas con esta lucha), y perciba que la eliminación sistemática de vidas humanas inocentes es una injusticia intolerable. La defensa de la vida no es patrimonio de un grupo ideológico ni de una confesión concreta; es una causa humana universal. Cualquier ciudadano que rechace esta cultura de muerte y quiera defender la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural tiene un lugar en esta iniciativa.
Y una de las formas más importantes de colaborar es a través del voluntariado. Siempre Vida necesita personas dispuestas a implicarse en distintos ámbitos: comunicación y redes sociales, organización de actos, apoyo en campañas cívicas, investigación y elaboración de contenidos, diseño gráfico, presencia territorial o ayuda en la difusión de nuestras iniciativas. En definitiva, ciudadanos comprometidos que quieran dedicar parte de su tiempo y de su talento a esta causa. La defensa de la vida no se gana solo con ideas; se gana también con personas que deciden dar un paso adelante.
Les pido que se animen y nos den parte de su saber y su tiempo por una lucha justa. Cuando una lucha es justa, y esta lo es de pies a cabeza, siempre se gana. Me gustaría que pudiesen decir a los suyos en algún momento –“yo participe en la lucha contra la cultura de la muerte y gané”-
Hago nuestra aquella famosa frase de S. Juan Pablo II, – “No tengáis miedo”-
Tags: Siempre Vida, Carmelo Álvarez, Defensa de la vida, Aborto, Eutanasia, Fundación Enraizados, Batalla cultural, Bioética





1 comentario en «Carmelo Álvarez: Siempre Vida nace para derogar leyes de aborto y eutanasia»
Estoy de acuerdo en que trabajar en la defensa de la vida es obligación de todos , cada uno desde su trinchera. Me considero apóstol de la vida y ésta iniciativa de Siempre Vida me recuerda que siempre podemos hacer algo más.
Por lo pronto haré difusión de ésta entrevista en los grupos pro vida a los que pertenezco.
Felicito al señor Carmelo Alvarez por esta iniciativa.