Entreguismo de Sánchez: impulsa trasvases en Marruecos mientras prepara un severo recorte del Tajo-Segura en España

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El entreguismo hídrico de Moncloa ante los intereses del reino alauí

La política exterior del Gobierno de Pedro Sánchez ha alcanzado cotas de sumisión intolerables para la soberanía económica de España. El Ejecutivo central vuelve a demostrar un preocupante entreguismo hacia los intereses de Marruecos en detrimento de la supervivencia de los propios compatriotas. Mientras el presidente del Gobierno se compromete de forma activa a buscar vías de financiación internacional para costear complejas infraestructuras hidráulicas y futuros trasvases en Marruecos, en el territorio nacional ejecuta un severo e histórico recorte del trasvase Tajo-Segura. Esta infraestructura resulta vital para asegurar el abastecimiento de agua potable y la viabilidad de la agricultura en todo el sureste peninsular.

Este escandaloso compromiso con Marruecos quedó plenamente consolidado en la declaración conjunta que las dos delegaciones firmaron tras la XIII Reunión de Alto Nivel entre España y Marruecos como recoge La Gaceta. El documento oficial contempla explícitamente que el Estado español procurará capital financiero para los proyectos considerados prioritarios por el reino marroquí, destacando entre ellos las redes de distribución de agua y las transferencias de caudal entre cuencas hidrográficas. De manera simultánea, el Ministerio para la Transición Ecológica tramita una drástica modificación en las reglas de explotación del acueducto nacional. Esta maniobra administrativa provocará una caída brutal en los volúmenes de agua que reciben diariamente las provincias de Alicante, Murcia y Almería.

Un ataque deliberado al sureste español mediante falsos pretextos ambientales

El Gobierno socialista justifica este cambio regulatorio bajo el pretexto técnico de incrementar los denominados caudales ecológicos del río Tajo. Sin embargo, esta decisión ideológica solo persigue reducir la cantidad de recursos disponibles para los regantes españoles y forzar una reconversión industrial encubierta. La situación adquiere tintes de extrema gravedad porque la cuenca del Segura padece los niveles de reservas hídricas más bajos de toda la península ibérica. Mientras los embalses del Segura apenas alcanzan un preocupante 52% de su capacidad total, los embalses del Tajo retienen más de once mil hectómetros cúbicos, una cantidad que supera por diez veces los recursos del sureste.

A pesar de esta evidente disparidad geográfica, el vasallaje político de Pedro Sánchez prefiere complacer los planes de desarrollo de Marruecos que lleva años desplegando una ambiciosa estrategia de construcción de presas, centrales desaladoras y conexiones entre cuencas fluviales para frenar el avance de la sequía. España asume el papel de socio financiero sumiso de dicha expansión marroquí, al mismo tiempo que desmantela las conexiones internas que sostienen la huerta de Europa. Los agricultores locales deben competir ahora en condiciones de total desventaja frente a los productos importados del país vecino, los cuales no cumplen las estrictas normativas fitosanitarias de la Unión Europea.

El desastre económico y ecológico de una huerta que se apaga

El impacto económico de este castigo gubernamental al campo español destruirá miles de empleos directos e indirectos en el Mediterráneo. El valor económico de la producción agrícola vinculada directamente a las tierras beneficiadas por el trasvase supera la cifra de los cuatrocientos tres millones de euros anuales. A esta cuantía es necesario sumar cerca de quinientos millones de euros asociados directamente a la posterior actividad comercial, junto con otros ciento quince millones de euros que corresponden a las industrias de transformación agroalimentaria. En conjunto, más de mil millones de euros de actividad económica dependen de forma estricta del flujo continuo de agua que el Gobierno central planea clausurar.

El sector agrícola de Alicante, Murcia y Almería lleva meses advirtiendo que la pérdida de competitividad acelerará la desertificación de la península. Los cultivos de regadío no solo generan riqueza económica, sino que actúan como un pulmón verde imprescindible en la lucha contra el cambio climático. Las estimaciones científicas del sector confirman que estas explotaciones agrícolas absorben aproximadamente un millón doscientas mil toneladas de dióxido de carbono cada año. El abandono de las tierras fértiles debido a la falta de riego destruirá esta barrera natural contra los incendios forestales y la erosión del suelo. La sumisión política de Moncloa ante Marruecos no solo empobrece a los productores españoles, sino que entrega el patrimonio ecológico nacional a cambio de favores diplomáticos inconfesables.


Tags: Trasvase, Sánchez, Marruecos, Agricultura, Desierto, Financiación, Regadío

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