Sánchez planea una crisis de Gobierno para quitar poder a Podemos

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ultima una remodelación del Ejecutivo de coalición de cara al nuevo curso político. Pese a repetir en cada una de sus intervenciones que confía en todos los miembros de su gabinete y que valora positivamente su trabajo al frente de cada uno de los ministerios asignados, lo cierto es que la actitud de alguno de ellos ha acabado con la paciencia del presidente, de su equipo y de gran parte del Partido Socialista.

El objetivo principal de este movimiento político, cuando el Ejecutivo todavía no ha cumplido ni un año, es el de adelgazar la estructura administrativa, actualmente con 22 ministerios y varias secretarías de Estado. Entre los nominados de Sánchez para abandonar La Moncloa están el titular de Universidades, Manuel Castells; el de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, o incluso la ministra de Igualdad, Irene Montero.

Esta crisis de Gobierno, que varios dirigentes socialistas sitúan para este mismo mes de septiembre, permitirá al secretario general del PSOE rebajar el peso de Podemos dentro del Ejecutivo. Se trata de “volver a equilibrar de nuevo la capacidad de influencia”, destaca un ministro que a buen seguro mantendrá sus funciones. Aunque estos cambios generarán nuevas fricciones entre los dos socios de coalición, en Ferraz recuerdan que sus aliados “tienen poco qué reclamar a día de hoy”.

Castells

Manuel Castells es el ministro menos productivo del actual Gobierno. El titular de Universidades estuvo prácticamente desaparecido durante todo el estado de alarma, según denunciaron entonces fuentes de Moncloa. Una situación que se repite ahora, en plena preparación del nuevo curso escolar, sin dar respuesta sobre cómo y cuándo podrán volver a las aulas en las universidades. En algunas ocasiones durante la pandemia, según fuentes gubernamentales, Castells no cogió el teléfono cuando le llamaban desde Presidencia. Su desidia al frente de un ministerio que con el estallido del coronavirus reclama más respuestas que nunca por parte de la comunidad educativa, llevan a Sánchez a optar por la eliminación de Universidades como cartera única.

Duque

El astronauta de La Moncloa tiene ya la vista puesta en la Agencia Espacial Europea. Pedro Duque presentó su candidatura, hace unas semanas, para dirigir este organismo comunitario. Aunque en el Gobierno son cautos con estos movimientos, sobre todo tras lo de Nadia Calviño, su salida del Ejecutivo se hace imprescindible para luchar por aspirar a ese cargo. Además, causando baja y con la eliminación del Ministerio de Universidades, el presidente volvería a unir en una misma cartera la Educación superior, la Ciencia y la Innovación. El titular podría ser bien uno de los actuales ministros, que cambie de departamento, o bien un fichaje nuevo que cubra las vacantes de Castells y Duque.

Montero

La ministra de Igualdad, Irene Montero, es uno de los principales focos de tensiones y problemas en el seno del Ejecutivo. Desde la tramitación de la Ley de Igualdad, cuyo texto final se ha tenido que eliminar para volver a tramitarla por los diferentes errores que contenía, las desavenencias entre gran parte de los socialistas y Montero han sido constantes. La que más se ha enfrentado a la ministra podemita es ni más ni menos que la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, una de las personas que más incluye en Sánchez. 

Los problemas judiciales de la jefa de gabinete de la ministra, Amanda Meyer, señalada por su papel junto a Rafael Mayoral en la cooperativa que investiga la presunta financiación irregular de Podemos, tampoco ayuda a que el presidente recupere la confianza perdida en la número dos de Podemos a lo largo de las últimas semanas. Su cartera, la de Igualdad, podría volver a manos de Calvo o bien mantenerse bajo la gestión de los morados pero, en este caso, en el Ministerio de Trabajo y Economía Social que dirige Yolanda Díaz o del Ministerio de Derechos Sociales que dirige su pareja sentimental, Pablo Iglesias.

Calviño, Ribera, Díaz, Escrivá y Laya

Hay varios ministros que, pese a los cambios que prevé el jefe del Ejecutivo, saben que ellos se mantendrán en el Gobierno. Es más, alguno, incluso, puede sumar aún más responsabilidades y afianzar así su confianza ante Pedro Sánchez. Se trata de las vicepresidentas Nadia Calviño y Teresa Ribera, a quienes, junto a Calvo, Sánchez confía la salida a la crisis social y económica generada por el coronavirus. Lo mismo ocurre con Yolanda Díaz, José Luis Escrivá y Arancha González Laya, tres de los dirigentes que han generado una mayor satisfacción en Sánchez por su labor al frente de sus ministerios.

Cambios en la portavocía

Una de las piezas claves del Ejecutivo que podría cambiar de titular es la portavocía del Gobierno. La actual portavoz y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ya le ha pedido en distintas ocasiones a Sánchez ser relevada. La sevillana, una de las dirigentes con más opciones de futuro en el PSOE, cree que estos meses al frente de la comunicación gubernamental la han quemado mucho. La sobrexposición, por culpa de la pandemia, y el tener que defender a sus socios de varios de los escándalos que les han salpicado, cuando Montero es una de las ministras que peor relación mantiene con Podemos, son parte de los argumentos de la actual portavoz para cesar del cargo.

(Joan Guirado. OK Diario)