Pedro Sánchez sigue complaciendo a sus socios de Bildu, partido que se ha convertido en un aliado de primer orden en las negociaciones del Ejecutivo. El respaldo de los proetarras a los Presupuestos Generales del Estado -vitales para la legislatura socialcomunista- ha tenido un reflejo en las decisiones sobre acercamientos de presos de ETA. Según el recuento anual de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), de los 130 etarras trasladados desde que Sánchez llegó a La Moncloa, 49 tienen delitos de sangre. Pero el dato es especialmente destacado en lo relativo al último mes. De los 29 traslados autorizados por Instituciones Penitenciarias en diciembre, 19 fueron de presos con un historial sanguinario.

El acercamiento de etarras se ha acelerado en los últimos meses, coincidiendo precisamente con la negociación para las cuentas del Estado. El 80% de los traslados desde la llegada de Sánchez al poder, en 2018, se concentró en el último año, lo que supone, según el recuento de la AVT, que más de la mitad de los 195 etarras que actualmente cumplen condena en las prisiones españolas estén ya a menos de 200 kilómetros de sus domicilios. Así, en las cárceles andaluzas, que son las que se encuentran más alejadas, apenas queda una treintena.

Etarras históricos

Entre los terroristas trasladados por el Gobierno de Sánchez se encuentran algunos especialmente simbólicos, como Kantauri, uno de los más sanguinarios de la banda, y ex miembro del comando Madrid. Está condenado a más de una quincena de asesinatos y se le atribuye, entre otras acciones, el atentado contra Irene Villa y su madre con un coche bomba. También se ha acercado al ex jefe etarra Félix Alberto López de la Calle Gauna, alias Mobutu, y a Luis Mariñelarena Garciandia, condenado por el asesinato de Fernando Buesa y su escolta.

Entre los últimos acercados están algunos de los pistoleros históricos de ETA, como Juan Carlos Iglesias Chouzas Gadafi, que ingresó en prisión en 2003 para cumplir condena de 30 años por asesinatos, atentados, estragos, depósito de armas, detención ilegal y robo con violencia. También se trasladó a Igor Portu, uno de los terroristas condenados por el atentado mortal en la T-4 de Madrid perpetrado en la Navidad de 2006.

Según se recoge en los datos de la AVT, al País Vasco o Navarra han sido trasladados, desde junio de 2018, 26 etarras. Asimismo, desde que Sánchez está en La Moncloa se han concedido 17 progresiones de grado, cinco de ellas para terroristas con delitos de sangre. Siete han logrado la libertad condicional y otros 25 han sido excarcelados por haber cumplido su condena.

«Los quieren libres»

«Por desgracia, las víctimas del terrorismo tienen que recorrer muchos kilómetros para visitar las tumbas de los asesinados por estos terroristas», señalan desde la AVT en un reciente comunicado.

Desde la asociación recuerdan las declaraciones de Sare, una de las organizaciones del entorno de los presos etarras, en las que «no ocultan su felicidad porque según dicen, “hemos tenido acercamientos casi semanalmente” y, es más, insisten en que “el fin de la política de deportaciones será un hecho cuando todos los presos estén en el País Vasco».

«Este tipo de declaraciones no hace otra cosa que confirmar lo que llevamos denunciando mucho tiempo desde la AVT, no los quieren cerca, los quieren libres», destacan las víctimas del terrorismo.

Las víctimas del terrorismo hablan de la «inmoral campaña de derogación de la política de dispersión que está llevando a cabo del Gobierno de Pedro Sánchez» y siguen a la espera de «noticias de la reunión que nunca llega» con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Le piden que «dé la cara» y «explique qué ha cambiado en la política penitenciaria».

En septiembre de 2018, Marlaska prometió a las familias de las víctimas de ETA que los acercamientos serían «puntuales, sin delitos de sangre y con la mayor parte de condena cumplida», algo que en los últimos meses no se ha llevado a cabo. «De hecho, los acercamientos son masivos, de presos que cuentan en su historial delictivo con asesinatos, y sin colaborar con la Justicia, algo que consideramos fundamental para comprobar el verdadero arrepentimiento de un terrorista», añaden desde este colectivo.

Como ha revelado OKDIARIO, Interior, asimismo, desconoce el impacto psicológico de estos acercamientos en las víctimas. Así lo reconoce en una respuesta por escrito, a través del Portal de Transparencia, en la que admite que no dispone de informes que evalúen las consecuencias que estas decisiones tienen para las familias.

El Gobierno de Sánchez, mientras, prosigue con su sintonía con los proetarras, partido al que el propio Pablo Iglesias llegó a situar en «la dirección del Estado».

(Luz Sela. OK Diario)

Por Redaccion

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