Qué atrevida es la «Ijnorancia» | José Antonio Ruiz de la Hermosa

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Estulticia es la palabra, aunque la falta de ortografía es lo que mejor define a las/los/les lerdos de este País. Yo no sé de donde sacan a estas “portavozas” (vuelvo a la definición de estulticia) Ignorancia, necedad o estupidez de una persona.

Hemos conseguido con este desgobierno lo que Marx (Groucho) definió como alcanzar las más altas cimas de la miseria. Un pueblo entontecido, un miedo embrutecido por la acción diaria de un continuo mensaje en los medios de comunicación subvencionados, que son la mayoría y por algunos no subvencionados, mas que nada por seguir la inercia de los otros.

Un auténtico despilfarro intelectual con los que practican la ignorancia. Algo que es innato a nuestra clase política yogur o caviar. Hace unos días y a petición del encargado de prensa y comunicación de una editorial de las que marcan el paso, me tuve que remangar y entrevistar para mi emisora y mi programa de libros a un autor que me imagine un progre. Que va, yo estoy muy corto de imaginación y creo que el de prensa de la editorial quiso gastar una broma.

Nunca había visto tan de cerca a un espécimen de aquellas características. Impresionante: corte de pelo reciente y exquisito, cejas arregladas cual actor hollywoodense, perfectamente afeitado y sin un pelo de más, es decir depilado. Vistiendo un terno azul eléctrico de un buen sastre, con uno de esos chalecos de doble fila de botones y una corbata a juego con la camisa palo y pasador de corbata con gemelos de plata componiendo figura. Un lujo a su alcance.

Quedé sorprendido, pero “las tablas” hacen mucho y conseguí aguantar el tipo. Se presentó como quien se tira a una piscina sin agua, conociendo qué Decisión Radio no es precisamente de la cuerda podemita, pero hubo un intercambio de saludos más que diplomáticos. De hecho, le pasó como a muchos de su grey que no sé por qué motivo o razón, se empeñan en situarme a su izquierda ideológicamente, lo que demuestra su poco mundo y capacidad de catalogar al contrario. Pero…, vamos al turrón.

Hablamos de su libro en el que trata de explicar a los suyos que es el fascismo y que es un fascista. Me sorprende, porque este individuo no ha visto un fascista en su vida, más que lo que en la televisión engañosa definen como tal. Conversación interesante donde saca a relucir a los psiquiatras y filósofos que le habían inspirado, los de la Escuela de Frankfurt, más conocida por ser la implantadora del marxismo cultural. No me lo podía creer, un seguidor de algo que triunfó porque huyeron, para salvar la vida, en los años treinta de Alemania. Y muy importante fueron acogidos y financiados en USA por las altas esferas económicas judías, bueno como ellos.

Dirán ustedes que porque les cuento lo anterior, pues es para ponerles en situación de la inutilidad manifiesta de los “pijo progres de caviar”, que porque han leído a Freud, ya se creen que saben un montón de psicología. Lo mismo les pasa con los ideólogos de café de Alemania de los años treinta y las cosas que les cuentan de lo malo que es el fascismo irredento. Pero aquí con un agravante, que tampoco les ha calado mucho el mensaje original. A mi pregunta de ¿defíname fascismo y fascista?, me hizo una definición que se ajustaba a mi siguiente pregunta. ¿Entonces el 15 M y Podemos son fascismo y los líderes de esos movimientos fascistas. Estupefacto se quedó, e incluso al terminar la entrevista me insinuó que claro aquello podía molestar a los de Podemos que pudieran verla u oírla.

Ciertamente, el problema de España son estos individuos, la élite pijo-progre que son incapaces de pensar con solvencia, de documentarse adecuadamente y sobre todo de conjugar lo que ven, con lo que realmente ven. Porque solo ven lo que las gafas de progre les enseñan y no quieren ver la realidad de la calle. Tampoco les interesa, realmente ellos son felices con su agenda veinte treinta, que a ellos también se les llevara por delante, pero no la ven, ni la verán. Tienen tan interiorizada su ignorancia que cuando les presentas la realidad piensan que les estás engañando. Y ciertamente engaño hay, el de los maestros de Frankfurt, que para vivir del cuento en Norteamérica, no se cansaron de fabular.

Lo que parece mentira es que estos gañifantes sean tan tragacionistas, porque ya no es solo que vivan bien y les paguen y subvencionen bien. Es que además se creen sus propias mentiras. Yo he tratado de hacer ver a esta gente los peligros a los que nos están echando a los demás. Mi experiencia como militar de sanidad en sitios como Afganistán, me han abierto los ojos frente al peligro islamista y su violencia, mi paso por Sarajevo los del peligro comunista y sus manipulaciones, o por ejemplo, los del Líbano, donde el Estado de Israel hace lo que le viene en gana y cuando es condenado por la ONU, se pasa la condena por ahí.

España tiene un grave problema con el SUR. Ahora mismo en Canarias hay dos islas, Lanzarote y Fuerteventura, donde el número de inmigrantes ilegales, que además son subvencionados y viven a costa del erario público español, mejor que muchos pensionistas son matemáticamente el doble en número que los españoles censados en esa insularidad. Las fuerzas del orden tienen problemas para mantener ese orden, de hecho apenas si patrullan fuera de por el día y hay zonas donde los españoles ya ni se atreven a entrar, estando en una isla española. Temen por su integridad física y la de sus familias, pero eso no le preocupa a los políticos canarios que están en Madrid, porque Canarias está muy lejos.

Para los pijo progres además, está muy bien ayudar económicamente y traer para España a tantos ciudadanos magrebíes o subsaharianos desean venir y que se pague con el dinero público, porque como dijo la vicepresidenta del desgobierno socialista anterior. Las cosas, el dinero, los hijos, nada es de los ciudadanos, sino de quien? ¿de quien? De ella, vamos. Todos a pagar y ella a sus caprichos.

Por eso, yo si quiero que ustedes abran los ojos y tomen medidas contra esta lacra que son los pijos progres de caviar y salón que viven de nuestros impuestos. Y ahí lo dejo.

José Antonio Ruiz de la Hermosa | Escritor