Las mujeres han dejado de seguir a un colectivo ideologizado, demagógico y fanatizado. Se han convertido en un movimiento decadente y en extinción.
El feminismo dividido 8M vuelve a evidenciar una fractura interna que ya no pueden ocultar. Hoy 8 de marzo, Madrid acogerá dos manifestaciones a la misma hora, con recorridos distintos y discursos enfrentados.
Dos convocatorias, dos discursos y una realidad común: menos respaldo de las mujeres. Y es que mientras las organizaciones insisten en su agenda ideológica trasnochadas- para unas es el aborto, para las otras es la guerra de Irán o Gaza-, muchas mujeres se alejan. Las previsiones de asistencia apuntan a las peores cifras de los últimos años. ¿Qué ha ocurrido para que un movimiento que ocupó calles y titulares ahora muestre síntomas de desgaste y desconexión social?
Dos marchas, dos discursos y una misma crisis
El Movimiento Feminista de Madrid convocará bajo el lema ‘Frente a la barbarie patriarcal, feminismo internacionalista’’. Esta plataforma centrará su mensaje en un planteamiento internacionalista y en la crítica a distintas realidades que, según sostienen, perpetúan la subordinación femenina al hombre. O sea, el mismo discurso casposo de siempre.
Un movimiento que pierde conexión con la sociedad
Más allá de los lemas, el dato clave resulta evidente: cada vez menos mujeres secundan estas convocatorias. Fuentes internas reconocen la preocupación. “si no cambiamos, desapareceremos. somo cada vez mas marginales”. A pesar del apoyo mediático y gubernamental, admiten que “estamos fuera de la realidad. y tenemos que encontramos otra vez con la sociedad”. Pero eso es lo que tiene vivir del chiringuito: te alejas de la sociedad y de sus problemas..
El feminismo institucional ha ampliado su agenda hacia conflictos internacionales, debates ideológicos y confrontaciones partidistas. Muchos ciudadanos perciben que el movimiento ha dejado en segundo plano los problemas cotidianos de las mujeres, de conciliación, maternidad, empleo o apoyo real a las familias.
Un movimiento que se aleja de la realidad termina condenado a la irrelevancia
De la causa social a la bandera ideológica
Las mujeres han dejado de seguir a un colectivo que identifican como ideologizado, demagógico y fanatizado. El discurso ya no interpela a la mayoría. La fragmentación interna debilita su capacidad de influencia y alimenta la sensación de decadencia.
El feminismo que nació como reivindicación de igualdad ante la ley ha derivado en un activismo que mezcla causas diversas bajo una misma etiqueta. Esta estrategia puede movilizar a minorías militantes, pero no logra sumar a amplios sectores sociales.
La división del 8M en Madrid simboliza algo más profundo que una discrepancia organizativa. Refleja la crisis de un movimiento que no logra conectar con la realidad de muchas mujeres trabajadoras, madres y profesionales que reclaman soluciones concretas y no consignas ideológicas.
España necesita políticas que apoyen la maternidad, faciliten la conciliación y refuercen la estabilidad familiar. El debate sobre igualdad no puede convertirse en herramienta partidista ni en excusa para confrontaciones permanentes.
El feminismo dividido 8M muestra que el respaldo social no resulta eterno. Cuando una causa se distancia de la sociedad a la que dice representar, pierde fuerza. El futuro del movimiento feminista dependerá de su capacidad para abandonar la trinchera ideológica marxista de confrontación y de odio y reencontrarse con las preocupaciones reales de la mayoría.
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