Arnaldo Otegi se sabe fuerte. Ya no necesita a su lado compañeros de banda armada para imponer su voluntad sobre la vida de los demás. Ahora le basta el peso de los escaños de EH Bildu en el Congreso de los Diputados. Consciente de disfrutar de una influencia en el Gobierno de España que nunca imaginó, en su primera comparecencia pública tras conocerse que la formación que gestiona el legado político de ETA apoyará los Presupuestos Generales del Estado, no ha ocultado que el interés de sus pactos con el PSOE y Podemos no es otro que «tumbar el régimen».

El condenado a varios años de cárcel por el secuestro de Luis Abitua en 1979 y por intentar reconstruir la ilegalizada Batasuna en 2009 no ha sido tan explícito como hace días lo fuera el secretario general de Sortu, Arkaitz Rodriguez, cuando afirmó que «vamos a Madrid a tumbar definitivamente el régimen». Ahora que Pablo Iglesias le ha incluido en la «dirección de Estado», Otegi ha preferido jugar con el eufemismo: «Nosotros vamos al Congreso y al Senado a parar a la derecha fascista y abrir ventanas de oportunidad a la democratización del Estado. Nosotros estamos allí para hacer exactamente esto». Como si el régimen político de España no fuera democrático desde que se aprobó la Constitución de 1978, cuando Otegi era entonces uno más en ETA.

El dirigente que administra el proyecto político de ETA ha recordado dónde está y, lo que aún es más importante, dónde están otros gracias a él. «Formamos parte del bloque que expulsó al PP del Gobierno de España. Estuvimos en la moción de censura, estuvimos en el bloque que posibilitó la investidura de Sánchez y estuvimos en el bloque que permitió el Gobierno de Podemos y el PSOE». Es decir, que todos los cambios políticos que se han producido en España desde hace año y medio han contado con la colaboración de los herederos políticos de la banda terrorista. «EH Bildu tiene una posición coherente y una línea coherente siempre», ha insistido Arnaldo Otegi.

La negociación de los Presupuestos del próximo año le han vuelto a colocar en la posición de socio preferente y Otegi no está dispuesto a desaprovecharlo: «Dijimos entonces que había que parar a la derecha y abrir una ventana de oportunidad y hoy hay que mantenerla abierta».

«España tendrá que estar rota»

Oportunidad abierta para los objetivos de una formación que Otegi ha definido como «independentista, republicana y socialista», y que no son otros que los que el líder abertzale ha expresado en repetidas ocasiones citando a Castelao: «Para que España sea roja, republicana y laica, anteriormente esa España tendrá que estar rota».

Así que mientras que los proetarras avanzan en su camino («EH Bildu dice lo que hace y hace lo que dice», ha proclamado Otegi), las primeras cuentas públicas del Gobierno de PSOE y Podemos contarán con su respaldo, si bien el voto de sus cinco diputados en el Congreso deberá antes recibir el aval de las bases, mero trámite para exhibir la «democratización» en la toma de las decisiones.

Naturalmente, Otegi ha negado que el voto favorable a los Presupuestos esté directamente relacionado con el acercamiento de los presos etarras. El acercamiento de estos reclusos es «simplemente la aplicación de la legalidad», ha dicho. La realidad es que 98 etarras han sido trasladados a cárceles próximas al País Vasco desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa en 2018. A muchos de ellos también se les aplicó una progresión de grado, que les permite flexibilizar su estancia en prisión y, en determinadas circunstancias, acceder a permisos para salir de la cárcel.

Sánchez y los presos

Estos traslados de terroristas condenados, buena parte de ellos con delitos de sangre y otra parte colaboradores necesarios en muchos asesinatos etarras, han soliviantado a las asociaciones de víctimas del terrorismo. El Gobierno no oculta estos planes, tal y como reconoció el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cuando habló de «nuevas políticas» y puso cifra -en septiembre- a los acercamientos durante una intervención en el Congreso de los Diputados: 90 presos de ETA habían sido acercados por aquella fecha.

El ritmo de acercamientos de las últimas semanas también ha aumentado, coincidiendo con la negociación del PSOE y Podemos con Bildu por los Presupuestos. Y como recuerdan las víctimas, en muchos casos no se cumple ni el criterio de arrepentimiento ni tampoco el de colaboración con la Justicia.

(Agustín de Grado. OK Diario)

Por Redaccion

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