No es (ni será) país para niños

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Portrait of a cute little Hispanic baby smiling.

De seguir así, España podría convertirse en una especie de Gilead, ese país distópico descrito por Margaret Atwood en el que se obliga a las «criadas» a procrear para garantizar el futuro de la sociedad porque no nacen niños. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), relativos a 2019, reflejan, desde luego, un futuro incierto. O puede que, directamente, no lo haya, como dicen los Sex Pistols en su famosa canción. Porque desde que se iniciaron los registros del INE, en 1941, no se habían producido tan pocos nacimientos en España. El año pasado nacieron solo 359.770 niños, un 3,5% menos que en 2018. Pero esta caída de la natalidad, en realidad, no ha sido ninguna sorpresa. Según explica el sociólogo demográfico, Alejandro Macarrón, este fenómeno «empezó a percibirse en el año 1977 y se ha mantenido casi de forma continuada durante 20 años, aunque es cierto que hubo un ligero repunte entre los años 1999 y 2008 por el fenómeno de la inmigración. A partir de ahí tocó una especie de máximo y la natalidad ha caído prácticamente todos los años». Desde el 2009, el descenso ha sido del 27,3%.

En 1964 se registró el máximo de la serie histórica, con 695.625 nacimientos; en el 2019, el mínimo, con 359.770. ¿Cómo se explica esta enorme diferencia? Por un lado, el propio instituto explica que esta reducción se debe, por un lado, a que el grupo de mujeres de 25 a 40 años, que concentra el 86% de los nacimientos, está formado por generaciones menos numerosas, nacidas a su vez durante la crisis de natalidad de los años noventa y finales de los ochenta. Por otro, se debe al descenso en el índice de natalidad. El año pasado fue de 1,23, la cifra más baja desde 2000. Para hacerse una idea, serían necesarios 2,1 hijos por mujer para garantizar el reemplazo generacional en esta España tan envejecida.

Pero Macarrón apunta a otros factores. «Simplificándolo mucho, se podría decir que los jóvenes en edad de procrear no tienen hijos por el dinero y el cambio del sistema de valores. Pero el dinero no es el motivo , porque cuatro de los países más ricos del mundo, Luxemburgo, Irlanda, Noruega y Paises Bajos, también están en sus mínimos históricos. El sociólogo apunta como problema principal que «nuestro modelo de sociedad se ha olvidado de los niños, el modelo productivo y laboral no permite la conciliación y ahora se anteponen los viajes, la carrera laboral, los estudios, etc, a los hijos». La consecuencia más inmediata, por supuesto, es el envejecimiento de la población. Por tercer año consecutivo se percibe un saldo vegetativo negativo, Concretamente, la diferencia fue de 57.146 personas.

Según Macarrón, España no es ni se prevé que sea un país para niños. Con la crisis económica post pandemia se comenta que se hundirán aún más los nacimientos. Algo que, Macarrón, no cree que influya: «En 2019 cayeron más los nacimientos (-5,3%) que en 1919 (-4,4%) por la pandemia de la mal llamada gripe española, y eso que los de 2019 fueron concebidos con la economía creciendo a buen ritmo y sin tragedias comparables a las de entonces. La gripe española fue 10 veces más mortífera que el coronavirus y mató a más gente joven en edad de tener hijos».

(Elena Genillo. Diario La Razón)