Ensayo de crítica cultural sobre los signos del narcisismo contemporáneo. Habitamos un entorno saturado de dispositivos que nos devuelven continuamente a nosotros mismos. Vibran, maúllan, interactúan con algoritmos y algunos caben en la palma de la mano. ¿Qué nos dice el narcisismo digital de nuestra sociedad?
La normalización del síntoma narcisista
Marino Pérez Álvarez, desde su experiencia profesional en el ámbito de la psicología y la educación, ofrece una lectura incisiva y provocadora de estos objetos y prácticas cotidianas y los expone como síntomas culturales de un narcisismo que ha dejado de ser una anomalía para convertirse en norma social. Lejos de diagnósticos simplistas y de cualquier nostalgia moralizante, este libro explora cómo el yo contemporáneo se configura entre la autoexposición digital, el imperativo del bienestar emocional, la intimidad tecnificada y los vínculos sustitutivos.
Fenómenos de una realidad normativa
Los fenómenos elegidos para mostrar el narcisismo social cultural, transformado ya en una realidad normativa, son los selfis, los satisfyers como asistentes tecnológicos de las relaciones sexuales, las mascotas y los robots sociales como máquinas de empatía. Su enfoque es que se presentan los selfis como apoteosis del narcisismo, más allá del tradicional autorretrato, pues su perfección es imbatible.
Del trastorno clínico a la personalidad de base
El narcisismo cultural no supone un sentido clínico como lo suponen los trastornos narcisistas de la personalidad, sino un modo de ser normativo que se está constituyendo sin proponérselo como la personalidad de base de nuestra época. Desde el punto de vista sexual, al excusar la relación con alguien, los robots serían el paroxismo de la autocomplacencia hasta el punto de ser los nuevos juguetes sexuales inteligentes.
La tecnología frente a la alteridad
Respecto de las relaciones sexuales, que siempre implican algo que negociar con alguien, los satisfyers y sexbots son imbatibles.
En cuanto a las mascotas, se han convertido en animales divinos. Respecto de las relaciones con los demás, que siempre tienen algo detestable, las mascotas son imbatibles.
Máquinas de empatía y vínculos sin esfuerzo
Finalmente, los robots sociales como máquinas de empatía, una empatía aparente y amable, disponible las veinticuatro horas de los siete días de la semana, que contribuye, cómo no, al narcisismo. Los robots sociales guardan continuidad con las mascotas animales, ahora como robots mascotas sin más cuidados que la batería. Nada de alimentos, de veterinarios ni de tener que sacar al perro. De nuevo, imbatibles.
Conclusión: El ciudadano como consumidor narcisista
En definitiva, la transformación del ciudadano en consumidor con nuestra complacencia, por increíble que parezca, allanó el camino al que hemos llegado: el narcisismo cultural y normativo. Todos ellos delinean un paisaje en el que el deseo, el cuidado y la relación con los otros se reorganizan bajo una lógica narcisista. Selfis, satisfyers, mascotas y robots es una lectura llena de ironía apoyada en la filosofía, la psicología, la sociología y la crítica cultural, donde se muestra cómo estos fenómenos no son simples modas ni excentricidades tecnológicas, sino indicios de un malestar más profundo.
(Gabriel Cortina)
Ficha técnica:
Selfis, satisfyers, mascotas y robots
Marino Pérez Álvarez
Editorial Deusto
206 páginas
Tags: narcisismo digital, Marino Pérez Álvarez, psicología social, selfis, robots sociales, cultura del consumo, bienestar emocional, tecnología y sociedad
SAMUEL MILLER MCDONALD es un geógrafo especializado en ecología humana, teoría e historia. Tiene un doctorado del Brasenose College de la Universidad de Oxford y se ha formado en la Universidad de Yale y el College of the Atlantic de Maine. Ha escrito ensayos y artículos para The Nation, The Guardian, The New Republic, Current Affairs y ha colaborado en medios como la BBC




