El presidente de EEUU ha advertido de que el vicepresidente «puede anular los votos electorales de los estados en disputa».

Donald Trump viajó a Georgia, este pasado lunes 4 de enero, para apoyar la campaña de los senadores, Kelly Loeffler y David Perdue, antes de la segunda vuelta. Los republicanos se juegan en este estado mantener el control de la Cámara del Senado en los próximos dos años.

Durante su multitudinario discurso, Trump repitió que no piensa conceder la carrera presidencial y volvió a recalcar el enorme fraude electoral a gran escala que se llevó a cabo en estados como el de Georgia. «Mirad lo que pasa en las dos próximas semanas, mirad lo que va a salir», sugería el presidente a los miles de asistentes. De hecho, lejos de tirar la toalla, el presidente subrayó que «todavía están luchando por demostrar que las elecciones fueron amañadas«. Pero el tiempo apremia.

El 6 de enero se certificará al ganador de las elecciones de EEUU, y los apoyos de senadores y congresistas a Trump han ido creciendo en los últimos días. Sin embargo, el republicano necesita la mayoría en ambas Cámaras, Congreso y Senado, para que se pueda descertificar la victoria de Joe Biden en los cinco estados acusados de haber cometido fraude, y pasar a la elección contingente.

¿Qué hará Pence?

No obstante, las miradas apuntan a Mike Pence, el vicepresidente de EEUU y presidente del Senado. Se especula que sobre él podrían caer decisiones cruciales a la hora de determinar si certifica un ganador o, en cambio, aprueba una Comisión de investigación independiente sobre el fraude electoral, lo que conllevaría a retrasar la confirmación de la victoria de Biden.

Precisamente esto es lo que le han solicitado a Pence, senadores como Ted Cruz, al que se han adherido una veintena de senadores más. Todos ellos muestran su rechazo al demócrata, debido a las pruebas de fraude que han visionado en las audiencias públicas de Arizona, Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin.

Trump se ha pronunciado también sobre el discutido rol que asumirá el presidente del Senado el 6 de enero. Para él, sería una gran decepción si Pence únicamente «se limita a representar un mero papel ceremonial», durante la intensa sesión que se espera en Washington D.C. «Espero que Mike Pence nos ayude. Espero que nuestro gran vicepresidente nos ayude. Es un gran tipo. Por supuesto, si no lo logra, no me agradará mucho», manifestó el presidente en el mitin de Georgia la noche del lunes.

De regreso, Trump ha indicado en su cuenta oficial de Twitter que «el vicepresidente tiene el poder de rechazar a los electores elegidos de manera fraudulenta».

Sobre ello, Jenna Ellis, abogada de Trump, ha dejado claro que el presidente del Senado tiene la posibilidad de suspender la sesión conjunta del Congreso y Senado, y aplazar la certificación del ganador, una vez hayan objetado congresistas y senadores. El equipo legal de Trump espera que el vicepresidente rechace la lista de electores de los estados en disputa.

Cabe recordar que hay siete estados «empatados», es decir, sus legisladores presentaron a Trump y Biden como ganadores. Pence tendría la potestad de anular los votos electorales de estos estados, según los aliados del presidente republicano. Aunque otros analistas aseguran que Pence sólo tiene una función ministerial y no puede dictaminar si retrasa la certificación del ganador o la eliminación de votos electorales de los estados acusados de fraude.

En cambio, Peter Navarro, economista asesor de la Casa Blanca, ha afirmado contundentemente que Pence tiene la autoridad para retrasar la inauguración presidencial y priorizar la Comisión de 10 días para evaluar si hubo fraude electoral: «El vicepresidente Pence tiene la autoridad para dar ese plazo de 10 días para hacer lo que sea necesario. No puedo imaginar que cuando revise los hechos, no votará de la manera correcta», comentó Navarro en una entrevista con Jeanine Pirro de Fox News.

Incluso, el asesor de la Casa Blanca fue más allá y transmitió que la fecha en la que jura el cargo el nuevo presidente de EEUU, día 20 de enero, puede ser modificada por Mike Pence. «Podemos ir más allá del 20 de enero si fuera necesario», informó Navarro.

La postura de Pence

A todo esto, ¿qué dice Pence? Después de haber permanecido varios días al margen de la polémica, el vicepresidente aclaró que «comparte las preocupaciones de millones de americanos sobre el fraude y las irregularidades en las elecciones americanas». Por lo que «acoge con satisfacción los esfuerzos de los miembros de la Cámara de Representantes y el Senado, para usar la autoridad que tienen bajo la ley para plantear objeciones y presentar pruebas ante el Congreso y el pueblo estadounidense», señaló despejando dudas.

No obstante, Pence no adelantó nada más, acerca de si retrasará la certificación del ganador para dar paso a una investigación independiente. De momento, la estrategia de los republicanos irá encaminada a mostrar las pruebas del fraude a través de los senadores y congresistas que objetarán la certificación de Biden. Trump volvió a recordar que el 6 de enero demostrarán en directo que «las elecciones fueron amañadas» y espera una gran marcha de seguidores el 6 de enero, en una jornada que ya ha calificado como histórica.

(Elena Berberana. Libertad Digital)

Por Redaccion

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