Está formada por comunidades independientes que establecen sus propias normas. Sólo se aplica el bloqueo en casos extremos, como el de terrorismo.

El cierre definitivo de la cuenta de Donald Trump en Twitter ha avivado el debate sobre el papel de las redes sociales. Algunos han acusado al pajarito de censura, mientras otros hablan de que Jack Dorsey, su fundador, no ha hecho más que ejercer de moderador para acabar con la incitación a la violencia a cargo del Trump, haciendo uso de las condiciones aceptadas por los usuarios cuando se dan de alta en el servicio -evitar la incitación al odio y la violencia, entre otras cosas-.

Sea como fuere, la decisión de Dorsey ha tenido consecuencias. Miles de usuarios de Twitter decidieron abandonar la red social y alojarse en otras similares. Una de ellas fue Parler, pero ese trasvase de perfiles afines al 45 presidente de los Estados Unidos parece no haber gustado a los GAFA. Apple y Google dejaron a la app fuera de sus tiendas de aplicaciones mientras Amazon expulsó a la web de Parler de sus servidores.

El debate está servido. Muchos usuarios demandan una red social en la que no se aplique la censura y se recopilen la menor cantidad de datos posibles. ¿Pero eso existe? Sí, y se llama Mastodon. Permite crear foros independientes en los que la propia comunidad establece las normas. Cada grupo de usuarios se encuentra alojado en un servidor independientes.

“Es una red social muy similar a Twitter en apariencia y funcionamiento, en la que no se envían tuits sino toots y no se realizan retuits sino retoots, pero básicamente el funcionamiento y estética es similar. Eso si, en Mastodon se pueden enviar mensajes de hasta 500 caracteres», explica Manuel Moreno, experto en redes sociales y fundador de TreceBits.

Fue creada en 2016 y no muestra en ningún momento publicidad. Tampoco hace acopio de información de los usuarios. Para registrarse en ella sólo es necesario aportar un nombre y una contraseña o clave de acceso.

«Es como una enorme red formada por un conjunto de nodos que se llamadas Instancias. Cada Instancia es un servidor que alberga los datos de los usuarios de registro (nombre y contraseña) que se han dado de alta en él, pero no se almacena ningún otro tipo de información. Por ello se puede considerar una red social descentralizada, esto quiere decir que no se piden datos personales a los usuarios, ni se almacenan sus patrones de uso (sistema operativo del móvil, horas a las que se emplea, ubicación…). Sólo el nombre y contraseña de acceso a cada servidor, y eso nunca se comparte con empresas o se usa con fines comerciales», asegura Moreno.

Redes ‘federadas’

Cada Instancia o servidor tiene su propio código de conducta, sus condiciones de uso; es una red ‘federada’. Las normas han de ser aceptadas por quienes se registren en cada ‘federación’. Esto supone que los miembros de cada comunidad están de acuerdo con las condiciones fijadas. Se presupone que si nadie las vulnera, por laxas o inflexibles que estas sean, sus miembros no tendrán problemas por pertenecer a la Instancia. Podrán tener libertad para decir lo que deseen siempre y cuando los límites consensuados lo permitan.

Como decimos, hay comunidades menos y más restrictivas con respecto a los contenidos que se pueden publicar o los comportamientos permitidos. Sobre el papel, Mastodon no tiene una normativa específica para la moderación de contenidos. «Esto no quiere decir que se pueda actuar de forma ilícita en ella. Si se detectase actividad peligrosa o que no estuviera permitida, bastaría con ‘apagar’ esa instancia para que no siguiera transmitiendo información. Los usuarios no podrían emplear ese nodo de conexión. Esto sucede en casos extremos, como el de las comunicaciones entre terroristas», concluye Moreno.

(Marcos Sierra. Voz Populi)

Por Redaccion

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