El ‘abrazo del oso’ de Marruecos en los puertos de Canarias

Marruecos en los puertos de Canarias

La entrada de Marruecos en los puertos de Canarias genera alarma por la pérdida de control estratégico y por el riesgo de injerencia en infraestructuras clave del Estado.

Capital marroquí y pérdida de soberanía portuaria

La presencia de Marruecos en los puertos de Canarias ha despertado una preocupación creciente en las islas. No se trata de una inversión neutra ni de una simple alianza comercial. La entrada de capital estatal marroquí en terminales estratégicas supone un cambio profundo. La compañía española Boluda Corporación Marítima se ha aliado con Marsa Maroc, empresa controlada por el Estado marroquí.

Esta operación otorga a Marruecos hasta un 45 % de participación en las terminales de Las Palmas y Tenerife. El dato no resulta menor ni anecdótico.

Canarias pierde capacidad de decisión en infraestructuras vitales. El control portuario afecta al comercio, la seguridad y la posición geoestratégica española en el Atlántico. El riesgo de deslocalización del negocio resulta evidente. Marruecos compite directamente con los puertos canarios. No actúa como socio, sino como rival estratégico.

La experiencia internacional demuestra que estas alianzas nunca resultan inocentes. Marruecos utiliza la economía como herramienta de presión política y territorial.

El espejo de Tánger y la amenaza de Dakhla

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha alertado sobre el peligro real de esta operación. Sus advertencias no responden a alarmismo infundado. Ha señalado el desarrollo del puerto de Dakhla, antigua Villa Cisneros. Marsa Maroc desempeña allí un papel central y decisivo.

El modelo recuerda al caso de Tánger-Med. Esa infraestructura creció con apoyo europeo. Después golpeó duramente al puerto de Algeciras.

La entrada de Marruecos en los puertos de Canarias puede reproducir ese mismo esquema. El tráfico marítimo puede desviarse de forma progresiva hacia puertos marroquíes. Marruecos controla rutas, decide flujos y debilita a sus competidores. Canarias corre el riesgo de perder su papel estratégico en el Atlántico.

El desvío masivo de transbordos afectaría al empleo, a la economía insular y a la seguridad nacional. España no puede permitirse este escenario.

Un nuevo frente de presión sobre España

La presencia de Marruecos en los puertos de Canarias no puede analizarse de forma aislada. Forma parte de una estrategia más amplia y sostenida.

Marruecos presiona en Ceuta y Melilla. Utiliza la inmigración como arma política. Ahora avanza también sobre Canarias. El control económico precede siempre al control político. Marruecos lo sabe y actúa con paciencia estratégica.

España, en cambio, muestra una alarmante falta de reacción. El Gobierno permite la entrada de capital estatal extranjero en infraestructuras críticas. Esta política debilita la soberanía nacional. También expone a las islas a decisiones tomadas fuera de España que se convierte en una pieza más del tablero marroquí.

La entrada de Marruecos en los puertos de Canarias supone una pérdida clara de control estratégico. No es una oportunidad. Es un riesgo. Canarias ocupa una posición clave para la seguridad, el comercio y la soberanía nacional

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