Clamor de historiadores contra la nueva ley de Memoria que busca acabar con la Transición

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Varios historiadores consultados han rechazado que exista un «consenso historiográfico» respecto a que las inercias de la dictadura franquista se prolongaron hasta 1982, tal como defendió la semana pasada el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños y han señalado que el uso de esta fecha se debe a que coincide con el año en el que el PSOE ganó por primera vez las elecciones generales.
En este contexto , por ejemplo, el historiador Gonzalo Pontón piensa que si la enmienda fija el plazo hasta 1982 es porque en ese año el PSOE llega al poder tras ganar las elecciones generales. «Es la opinión de un político, si se lo preguntara a García Egea –en referencia al secretario general del PP– diría que no se terminó la Transición hasta que Aznar llegó al Gobierno», ha opinado. «En absoluto» puede haber un consenso al respecto, en primer lugar porque la historia científica requiere de documentación y la más pertinente para poder aclarar las cosas todavía no está disponible, concluye Gonzalo Pontón
En la misma línea se ha pronunciado Fernando García de Cortázar, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Deusto y Premio Nacional de Historia en el año 2008. También piensa que el periodo recogido en la enmienda –1978 – 1982– obedece a la victoria en las urnas de Felipe González. «Como si a partir del triunfo del PSOE se terminasen las inercias de la dictadura», ha apuntado.

Asimismo ha calificado de «irresponsables» las palabras de Bolaños porque van en contra precisamente del espíritu de la Transición. A su juicio, el Gobierno está «agitando» su idea de historia, con esta y otras decisiones, para enfrentar a los españoles. «Todo lo contrario» que en la época de la Transición, cuando se hizo un esfuerzo de unión para que el pasado «no enfrentase más».

Por otra parte ha considerado «injusto» y «peligroso» para los historiadores y para la sociedad que un ministro «se convierta en historiador» y hable de consenso en este asunto.

Discrepa también Xosé Núñez Seixas, catedrático en Historia Contemporánea en la Universidad de Santiago de Compostela, quien ha rechazado que las denominadas por Bolaños «inercias de la dictadura» terminasen en 1982. Aunque lo considera un término vago, piensa que van más allá porque hay una «continuidad esencial» entre la «dictadura moribunda y la naciente democracia», ha indicado.

Seixas ha señalado que no se produjo un proceso de justicia transicional y en instituciones como la Policía o el Poder Judicial, no hubo renovación. «Cambia el ejecutivo y el legislativo así que pasaron a tener otros jefes», ha afirmado. «Supongo que el ministro habla de oídas», sobre el consenso entre historiadores, ha apuntado Seixas, que piensa que «no existe».