Las víctimas del terrorismo han documentado un total de 193 actos de apoyo a ETA a lo largo de 2020, lo que supone un 57% con respecto a 2019, cuando hubo 108 de acciones de culto a la banda asesina y sus pistoleros. Así lo recoge un informe difundido este miércoles por el Observatorio de la Radicalización, un registro de la asociación Covite donde se computan todos los actos relacionados con la radicalización violenta en el ámbito etarra.

Este significativo aumento de tales enaltecimientos se ha producido en medio de la permisividad del Gobierno y el año del idilio de Pedro Sánchez con EH Bildu, los herederos del brazo político de la banda. Los proetarras facilitaron la investidura y después pactaron con el Ejecutivo socialcomunista los Presupuestos de 2021. Es más, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, quiere integrarlos en la «dirección del Estado» como socios estables de legislatura.

Según el informe de Covite, del total de los actos realizados por los batasunos, 92 han tenido lugar en Vizcaya, 60 en Guipúzcoa, 30 en Navarra, 6 en Álava 3 en otras provincias –uno en Madrid, uno en Murcia y uno en Barcelona– y dos en el País Vasco francés.

Respecto a la tipología de actos registrados en el Observatorio de Radicalización, 82 han sido de aparición de pintadas y pancartas de ensalzamiento explícito a ETA y a sus presos; 65 han sido de manifestaciones en las que se ha reclamado la amnistía –que no el acercamiento a cárceles vascas– de los etarras presos; 18 de homenajes públicos a miembros de ETA al salir de prisión o a etarras muertos; 4 fiestas populares celebradas específicamente para enaltecer a ETA u hostigar a la Guardia Civil, como el ‘Ospa eguna’ en Alsasua, el ‘tiro al facha’ en Etxarri Aranatz o el ‘Gudari eguna’; y los 23 actos restantes se han encuadrado en la categoría de «Otros», ya que no pueden clasificarse en ninguna de las categorías anteriores.

Un ejemplo de otros actos sería la quema de cajeros y contenedores que se llevaron a cabo durante el mes de mayo como motivo de protesta por la huelga de hambre del etarra Patxi Ruiz, o el ataque a la vivienda personal de la socialista Idoia Mendia, también por el mismo motivo.

La asociación que preside Consuelo Ordóñez, hermana del concejal del PP asesinado por ETA Gregorio Ordóñez, lamenta que «las instituciones continúan sin tratar este asunto con la seriedad y la urgencia que merece». En este sentido, Covite señala que los esfuerzos de prevención de radicalización, incluido el Plan Nacional de Prevención, «se han centrado en el yihadismo y han ignorado el principal foco de radicalización que teníamos y tenemos en España, que es el ultranacionalismo vasco existente en el País Vasco y en Navarra». «Las políticas públicas de desradicalización y de prevención de la radicalización violenta abertzale brillan por su ausencia», denuncia el Colectivo.

Inacción de las instituciones

Desde la asociación subrayan que «aunque ETA ya no mate, las ideas que llevaron a los etarras a matar siguen ahí, asumidas por una parte de la población del País Vasco y de Navarra». «El culto al terrorista es el pan de cada día en nuestras calles debido a la inacción de las instituciones y a la pasividad de la Justicia. ¿Acaso vemos en Francia a miles de personas en las calles pidiendo la excarcelación de terroristas yihadistas?», cuestiona Consuelo Ordóñez. «Las calles y los espacios públicos en Euskadi y Navarra siempre han sido un escaparate de las reivindicaciones de la izquierda abertzale. Centenares de jóvenes están creciendo con la idea de que los etarras son héroes. Reivindicar la amnistía para quienes están en la cárcel por crímenes gravísimos podrá ser legal, pero es un claro síntoma de anormalidad moral y democrática», añade.

Las provocaciones de Otegi

A juicio de Covite, «quienes más han contribuido a esta radicalización violenta son los líderes de la izquierda abertzale, que denominan ‘presos políticos’ a los asesinos de nuestros familiares y que reclaman un ‘sentido de normalidad’ a los homenajes públicos a etarras». Entre esos líderes batasunos se encuentran el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, que negoció con Pablo Iglesias el apoyo de los proetarras a los Presupuestos Generales del Estado de 2021, o el diputado Arkaitz Rodríguez que quiere «tumbar el régimen». Ambos fueron condenados por pertenencia a ETA en el ‘caso Bateragune’, cuyo juicio deberá ahora repetirse por orden del Supremo.

«En Covite no nos vamos a acostumbrar nunca a estas provocaciones de los portavoces de la izquierda abertzale», asegura Consuelo Ordóñez. «A pesar del rechazo generalizado al ensalzamiento público a ETA y a sus presos, la izquierda abertzale sigue fomentando y justificando este tipo de manifestaciones», sostiene. Por ello, insiste en reclamar a las instituciones vascas que cumplan el artículo 4 de la Ley vasca 4/2008 de reconocimiento y reparación a las víctimas del terrorismo, que obliga a las instituciones a prevenir los actos que ensalcen el terrorismo o humillen a las víctimas.

(Segundo Sanz. Ok Diario)

Por Redaccion

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