En el 2017, el Gobierno de Mauricio Macri, dio luz verde al debate pero el proyecto de ley sobre despenalización del aborto –bajo cualquier supuesto- se quedó en eso, en un debate interrumpido en el Senado con el voto negativo de la mayoría. En la recta final de este 2020, Alberto Fernández, con el respaldo de su vicepresidenta, Cristina Fernández (antes contraria a la ley) logró despedir el año con el sí a una norma que permite la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana catorce.

Tres meses de discusiones, de convencer a unas y a otros, lograron que en apenas dos años la Cámara Alta cambiara de opinión y la ley saliera adelante por 38 votos frente a 29 y una abstención. Un empate hubiera puesto a la viuda de Néstor Kirchner en el difícil dilema de inclinar la balanza a favor de «la marea verde» que hizo vigilia por la ley o de la «ola celeste» que hizo lo mismo pero para pedir lo contrario.

La sesión, como era previsible, alcanzó niveles de discusión acalorada durante la intervención de los 59 senadores que pidieron la palabra. De la misma, participaron varios en remoto pero no pudieron hacerlo dos peronistas históricos contrarios a la ley. El ex presidente riojano Carlos Menem, en coma inducido por complicaciones en una infección de orina y el ex gobernador de Tucumán José Alperovich, alejado de su escaño hasta el 31 de este mes, tras ser acusado de abuso sexual por una sobrina suya.

Los votos con mayor resistencia a dar el Sí, se registraron en los senadores de la Argentina profunda, en especial en las provincias norteñas donde la Iglesia católica y los grupos evangélicos tienen mucho predicamento. No sucede lo mismo con Buenos Aires ciudad y provincia donde la mayoría de los senadores, peronista , radicales y del Pro, votaron a favor.

Las cadenas de televisión transmitieron toda la noche y de madrugada lo que sucedía dentro y fuera del hemiciclo.

La euforia fue la tónica general

La euforia fue la tónica general menos -y en contra de lo habitual- en Cristina Fernández. La Vicepresidente y titular del Senado, sufrió de joven un aborto natural muy traumáticoContraria desde entonces a una ley que regulara la interrupción del embarazao, en esta etapa -según sus allegados- cambió de parecer después de escuchar y recibir presiones de sus hijos Florencia y Máximo que, todo de negro ocupo un palco con las mujeres de verde. El presidente del Congreso y ex candidato presidencial peronista, Sergio Masa, siguió junto a su mujer, Malena Galmarinia (de verde hasta las medias), la sesión desde otro palco.

Argentina legaliza el abortoEn el exterior, en la calle, una multitud celebraba y lanzaba fumatas verdes. En el otro, el celeste y blanco mostraba los carteles: «salvemos las dos vidas». La imagen más impactante, recogida en la prensa, fue la de un feto gigante con pintura roja con un cartel acusador a: «Senadores manchados con sangre de inocentes». La escena más sorprendente, retransmitida por la televisión, fue la de ecografías de varias mujeres. «Escuchen el corazón de este argentino», pedían por megafonía los celestes. En simultáneo, un sacerdote oficiaba una misa.

En el Vaticano la reacción a la aprobación de la ley salió de labios del Papa Francisco. «Todos nacemos porque alguien ha deseado para nosotros la vida». El Papa argentino, en su última audiencia general del año, continuó sin mencionar a su país, «los cristianos, como todos los creyentes, bendicen a Dios por el don de la vida.» Horas antes del debate, Bergoglio difundió un mensaje por redes sociales: «Toda persona descartada es un hijo de Dios»

Colegios de médicos, sanatorios y profesionales sanitarios censuraban el carácter imperativo de la ley y reclamaban un derecho a la objeción de conciencia. La discusión terminó con la obligatoriedad de todos los centros de disponer de, al menos, un doctor para realizar los procesos o intervenciones necesarias para poner fin a un embarazo por deseo de la gestante.

Argentina se suma con esta ley a otros cuatro países latinoamericanos donde el aborto es legal: Uruguay, Cuba, Guyana y la Guayana francesa. En el resto, con la excepción de los Estados mexicanos de Oaxaca y Ciudad de México, está penalizado.

(Carmen de Carlos. Diario ABC)

Por Redaccion

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