Los cristianos eran mayoría hasta la década de 1980; hoy son tan solo un tercio y viven bajo la creciente presión de una mayoría musulmana.
Líbano, advertencia para Europa resume un proceso real: un país cristiano durante siglos pasó a mayoría musulmana tras inmigración masiva forzosa, violencia, pérdida de soberanía y abandono occidental.
Un país cristiano desde los orígenes
El Líbano advertencia para Europa comienza con una realidad histórica ignorada. El Líbano fue cristiano desde el siglo I. San Pedro y San Pablo introdujeron allí el cristianismo. El Monte Líbano, corazón espiritual del país, aparece citado en la Biblia.
Durante siglos, la identidad libanesa se construyó sobre raíces cristianas profundas. Esa realidad sobrevivió a invasiones y ocupaciones. En el año 636, el califato islámico Rashidun conquistó el territorio tras derrotar al Imperio bizantino en Yarmuk. Más tarde, el Imperio Otomano ocupó el Monte Líbano desde 1516 hasta 1918. Aun así, los cristianos mantuvieron su presencia.
En 1943, el Líbano logró su independencia del mandato francés. El nuevo Estado reconoció el peso cristiano en su sistema político. Hasta la década de 1980, los cristianos siguieron siendo mayoría demográfica. Hoy esa realidad ha desaparecido.
El Líbano muestra cómo una identidad milenaria puede diluirse en pocas décadas.
Los maronitas y el colapso demográfico cristiano
Los maronitas constituyen la mayor comunidad cristiana del Líbano. Su centro histórico se sitúa en el Monte Líbano. Esta Iglesia católica oriental permanece en comunión con Roma y conserva el uso litúrgico del siríaco.
San Marón, en el siglo IV, sentó las bases espirituales de esta comunidad. Su influencia resultó decisiva en el Líbano moderno. Hasta los años ochenta, los cristianos formaban mayoría. Hoy apenas representan un tercio de la población.
El Líbano refleja una caída causada por guerra, emigración forzada y pérdida de soberanía.
Henry Zakaria lo explica con claridad para The European Conservative:
«Las principales razones del declive de la población cristiana en el Líbano son la guerra civil [1975-1990], la emigración y la pérdida de soberanía. Los cristianos se marcharon tras décadas de inestabilidad, colapso económico y ocupación islámica. El sistema político actual favorece el desequilibrio demográfico y hace insostenible la vida cristiana. Esto solo puede revertirse restaurando la autonomía y el autogobierno en el Monte Líbano.»
Invasiones, terrorismo y sustitución demográfica
El crecimiento demográfico del Líbano no responde a un crecimiento natural. Zakaria denuncia un proceso de sustitución.
«El cambio demográfico hacia una mayoría musulmana se aceleró tras la guerra árabe contra nosotros. La emigración cristiana aumentó drásticamente, mientras que las familias chiítas y sunitas se expandieron demográficamente y se trasladaron a zonas que antes eran cristianas. El cambio no fue un crecimiento natural; fue una sustitución mediante la invasión, la ocupación, la limpieza étnica y la manipulación política.»
Grupos terroristas palestinos entraron en el país tras 1948 y en los años setenta. Convirtieron campamentos en bases armadas. Siria invadió el Líbano en 1976 y permaneció treinta años. Ambas invasiones destruyeron estabilidad y soberanía. Por su parte, Hezbolá emergió en los años ochenta con apoyo iraní y protección siria. Con el tiempo, Hezbolá se apoderó del Estado, el ejército y las instituciones. Hoy controla el país.
Daniel Greenfield lo resume así:
«Los políticos cristianos pueden ocupar oficialmente puestos altos y, en algunos casos, reservados en el gobierno libanés, pero a menudo son poco más que fachadas y marionetas de grupos terroristas islámicos.»
Persecución cotidiana y silencio forzado
Según la ONG Puertas Abiertas, los cristianos libaneses viven bajo presión constante. El miedo aumenta con el declive demográfico. Las zonas más peligrosas incluyen Trípoli, el valle de Bekaa, el sur de Beirut y áreas controladas por Hezbolá. Robos, violaciones y vandalismo contra iglesias se repiten. Bandas chiítas, sirias y palestinas participan en estos actos.
Como botón de muestra, en enero de 2024, musulmanes vandalizaron al menos diez iglesias en Beirut y el Monte Líbano. En la actualidad muchas iglesias evitan mostrar símbolos cristianos para no provocar ataques. El miedo gobierna el Libano. Y es que criticar a Hezbolá implica amenazas y represalias. El silencio se impone.
Europa ante su propio espejo
La situación del Líbano lanza una pregunta incómoda. ¿Repite Europa Occidental este camino? Migración masiva, baja natalidad y pérdida de identidad avanzan en paralelo. Las élites globalistas europeas no solo miran hacia otro lado sino que la están promocionando.
Líbano, advertencia para Europa no es un eslogan. Es un hecho histórico comprobable. Cuando un pueblo pierde soberanía, identidad y fe, otros ocupan su lugar. Europa aún puede elegir.




