La verdad se abre camino | Jacinto Seara

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En la semana anterior vivimos dos acontecimientos de los que eran inimaginables hace poco tiempo, importantes para el futuro de nuestro planeta y por supuesto de la humanidad. Estas posiciones las he venido defendiendo hace décadas, como la mayoría de los científicos. Muchos premios Nobel de Física lo decían en sus artículos y reuniones. Es el principio de una época en la que la verdad, la ética, la democracia y la libertad serán los pilares de la nueva sociedad, y no lo que las oligarquías, como escribí recientemente, nos quieren imponer. Seguro que dirán que soy visionario, utópico. Cierto, pero para vencerlos tenemos que actuar así, puesto que es el camino correcto.

Lo último del inicio de este camino sucedió en la planta que Reganosa tiene en Mugardos (A Coruña), donde Greenpeace entró en las instalaciones y desplegó pancartas contra el gas natural, en las que decían que era un combustible fósil, caro y contaminante. Hace décadas que se sabe que emite CO2, NO2 (como el tan vilipendiado diésel) y azufre. No sólo se encuentra en los hogares, restaurantes, cafeterías, combustible de calefacción, industria… Es el respaldo de las llamadas energías renovables, aerogeneradores y solares, porque no siempre sopla el viento adecuado y el sol en ocasiones no puede verse. Me remito al informe hecho por el ministro Sebastián y la AEMET: con lo que dice, el sistema energético no se puede basar en eso, y encima pagando cara la energía y pendientes del rumbo de Argelia, e incluso de Marruecos.

La otra noticia es que para la UE y lo que se habló en Glasgow para que continuemos con un planeta ecológico, la energía nuclear es verde, algo que también la mayoría de los físicos venían -veníamos- diciendo desde siempre. Desde hace décadas no se ha construido ninguna central nuclear en España. Lemoniz fue el fin del proyecto, y en 1994, con la moratoria nuclear, se dio paso al cierre de ellas. Tenemos ahora que es ecológica y que con el enfriamiento por sal no necesita estar al lado del agua para producir energía eléctrica y calórica, pudiendo usar el torio como combustible. China ha incrementado el número hasta 136. Deberíamos hacer un plan energético basando toda la producción en hídrica y nuclear, con alguna de biomasa e incluso de fósiles.

Jacinto Seara | Escritor