Un Estado hipertrofiado al servicio de la clase política que cuesta 18.000 millones al año en sueldos

la casta que arruina España

Moncloa, los gobiernos regionales, los parlamentos y su aparato burocrático ya cuestan 18.000 millones en sueldos.

La casta política que arruina España engorda su aparato político y burocrático hasta 18.000 millones en sueldos mientras asfixia a familias, autónomos y trabajadores con más impuestos.

Un Estado hipertrofiado al servicio de la clase política

La casta política no produce riqueza ni presta servicios directos al ciudadano. Vive del contribuyente y multiplica su tamaño año tras año sin control real.

La gobernanza del país, es decir, la parte burocrática de la Administración Pública que no realiza un fin específico o un servicio directo a la sociedad, sale cada vez más cara al contribuyente. Es la casta política. Así, el gasto en nóminas de quienes realizan la gestión política (órganos ejecutivos y legislativos) llegó en 2024, últimos datos disponibles, a casi 7.100 millones de euros y en la liquidación de 2025 se acercará a los 7.500 millones. Desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, este gasto creció un 27,3%. El IPC solo aumentó un 19,2%. La brecha refleja una prioridad clara: proteger al aparato político.

La Administración Central concentra 2.912 millones. Los ayuntamientos suman 2.671 millones. Las comunidades autónomas alcanzan 1.500 millones. Todas las capas del poder engordan a la vez.

La casta política ocupa ministerios, consejerías, concejalías, parlamentos y organismos duplicados. El ciudadano paga. El servicio no mejora.

Este coste es sólo una parte de los 17.894 millones de los sueldos totales que aparecen incluidos en la división los Servicios Públicos Generales  dónde se ubica el resto del personal del aparato burocrático instalado en las oficinas y despachos en los distintos niveles de las Administraciones “que no están cumpliendo una función específica”,

Autonomías y ayuntamientos disparan el despilfarro

Por administraciones, de los 17.894 millones, el Estado gasta 4.454 millones en servicios burocráticos. Las autonomías alcanzan 4.692 millones. Los ayuntamientos rozan 8.800 millones.

Las comunidades autónomas lideran el crecimiento porcentual con un 44%. Este aumento refleja duplicidades constantes y estructuras creadas por puro interés político.

Por ejemplo, aunque Sanidad y Educación están derivadas a las Comunidades Autónomas, la Administración Central gasta 1.100 millones en salud y educación sin prestar servicios directos. Los ayuntamientos añaden 1.920 millones.

La casta política no pertenece a estos servicios esenciales. Vive en estructuras paralelas y cargos políticos.

Cultura, medios públicos y burocracia ideológica

El ocio y la cultura consumen 5.684 millones en nóminas. Los servicios culturales cuestan 2.411 millones. Los servicios recreativos superan 1.600 millones.

Las televisiones y radios públicas absorben casi 1.300 millones. El Estado aporta 500 millones. Las autonomías añaden 650 millones. Estos medios suelen servir al poder político.

La protección del medio ambiente cuesta 2.951 millones. La gestión de residuos lidera con 1.300 millones, sobre todo a cargo de ayuntamientos.

La vivienda y servicios comunitarios cierran la lista con 1.300 millones. Solo 600 millones se destinan realmente a vivienda. El resto financia desarrollo comunitario y servicios auxiliares.

La casta que arruina España prioriza su red ideológica, mediática y administrativa frente a las necesidades reales.

Reforma profunda o colapso del sistema

La casta que arruina España demuestra una desconexión total con la realidad social. Mientras las familias sufren inflación, impuestos y precariedad, el poder político se blinda, derrocha y engorda con más casta.

España necesita una reforma profunda de las Administraciones. Debe reducir duplicidades, eliminar cargos innecesarios y devolver recursos a servicios esenciales. Mantener este modelo solo garantiza más deuda y menos futuro.

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