La acampada en Sol prepara su final: propone un desmontaje gradual que acabe el 11 de noviembre con la huelga general

⏲ Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

La acampada en Sol prepara su final: propone un desmontaje gradual que acabe el 11 de noviembre con la huelga general

La idea es dar continuidad a la propuesta y no dejar la Puerta del Sol diáfana hasta la huelga general, aunque ya se han retirado algunas tiendas para no afectar a los comerciantes

Mario Cortijo

Mario Cortijo

La acampada ilegal de la Puerta del Sol se encuentra en su última fase y ya prepara su final. Después de cuatro semanas ocupando el ‘kilómetro cero’ de Madrid, los manifestantes han comenzado a retirar algunas tiendas y trabajan en una «desescalada» que culminará el próximo 11 de noviembre, coincidiendo con la huelga general. Es la fecha más probable para el final de la acampada, a falta de celebrar una asamblea entre los ‘habitantes’ del campamento que lo ratifique.

«Nos gustaría darle un final a esto que sea un poco simbólico, que culmine en algo bastante grande», ha explicado este domingo a Efe Zaira Pagán, portavoz de la comisión de Comunicación de la acampada. La intención, según explica, es que la retirada no se limite a desmontar las tiendas, sino que sirva para cerrar esta etapa de la protesta y dar paso a nuevas formas de movilización. La huelga general aparece así como horizonte, aunque todavía no existe un acuerdo definitivo.

Los primeros movimientos ya son visibles. Los acampados han retirado tiendas instaladas en las calles Arenal y Preciados, según ha confirmado la organización, con el argumento de «no molestar a los comerciantes», que además de atemorizados, se muestran indignados tras un mes de acampada, lo que les ha supuesto importantes pérdidas. El campamento prepara además un manifiesto consensuado entre las comisiones, los nodos y las vecindades que participan en la movilización, que deberá marcar los pasos de una desacampada gradual.

Tras los ‘noes’ a los decretos Maricarmen, la acampada perseguía mantener la presión en favor del derecho a la vivienda, pero la permanencia indefinida en la plaza ha ido perdiendo apoyos entre los propios participantes. En una asamblea celebrada la semana pasada, el 40% de los acampados se mostró partidario de marcharse, frente al 60% que defendió continuar.

La huelga general siempre fue el ‘punto final’ marcado como objetivo

Este diario ya contó que la acampada perseguía aguantar hasta el 11-N, convirtiendo la acampada en un comité sindical que mantuviese la calle caliente hasta entonces. Un improvisado punto de coordinación de las movilizaciones, en definitiva, que permitiese coordinar movilizaciones y también incentivar un fuerte seguimiento de la huelga general. Pero lo cierto es que hay mucho agotamiento entre los acampados que ya ha llevado a muchos a recoger su bártulos y volver a casa.

Además, el ambiente de la última semana ha cambiado mucho respecto a las primeras jornadas, donde se ha pasado de centenares de jóvenes con ganas de protestar a una amalgama de sintecho y activistas de ultraizquierda, lo que ha convertido el ambiente de la plaza en irrespirable, hasta el punto de obligar al cierre de la estación de Metro de Sol por la alta concentración de amoniaco derivado de los orines de los propios acampados.

Así, la organización afronta una retirada que no está exenta de dificultades. Entre las cuestiones que se debaten figura qué hacer con las personas sin hogar que permanecen en el asentamiento y cómo organizar la salida para evitar que se produzca de forma precipitada. Porque el objetivo de los acampados es que la Puerta del Sol luzca como antes de la acampada. Y tras un mes de asentamiento, tienen mucho trabajo por delante.

Comparte con tus contactos:

Deja un comentario